Es increíble e inaudito que el Servicio Nacional del Empleo esté en contra del empleo y contra sus propios trabajadores; imperdonable que sea la misma oficina que está hecha para encargarse de que los ciudadanos del estado tengan empleo la que se los quite; y no sólo eso, sino que trate de burlar la ley con influencias, para no darles a los trabajadores a quienes despide sin ninguna justificación, lo que la ley les autoriza. Para ser más claros, les retiene lo que se han ganado y que les corresponde a sus trabajadores.
La situación que vive nuestro Servicio Nacional de Empleo, desde hace ya algunos meses, por lo que se ha sabido se debe a las fechorías de la coordinadora Lilia González y a la exitosa ausencia de la directora Elvia Teresa Aguilar Sanders. Por si usted no recuerda o no está enterado, hacemos memoria un poco del asunto: la ausencia de la directora les ha permitido a sus amigas hacer de las suyas, y la coordinadora de Administración Lilia González, quien más que llevar la administración se ha encargado de manejar a su antojo al Servicio Nacional del Empleo, siempre para su conveniencia, eliminando y castigando a todo aquel que sabe de sus transas o al que se defiende, porque una de sus características es atacar a todo el que conoce su pésimo trabajo, razón por la que sigue cortando cabezas para luego repartirle a sus amistades las plazas federales; al fin que la directora brilla por su ausencia y no sabe y ni entiende cómo funciona la oficina ni cómo evitarlo. La coordinadora mencionada amedrenta a los trabajadores (a los que no son de su gente) con su actitud altanera, imponiendo contratos de trabajo anuales y con firma de renuncia por adelantado, lo que es violatorio a la Ley Federal del Trabajo, de cuya observancia se encarga la Secretaría de la cual depende y que está hecha precisamente para defender el trabajo. Todo ello lo hace para tener plena impunidad en la disponibilidad de los cargos y llenar el Servicio Nacional del Empleo de holgazanes y aviadores, ya que, como ella misma expresa: “Yo soy funcionaria  federal y aquí la que manda soy yo, así que cuando decido que entra alguien, a éste me lo aceptan porque me lo aceptan”.
¿Será su nueva contratación la cuñada de Donaciano Martínez Espinosa, quien como sub coordinador general del empleo y quien se despacha con la cuchara grande metiendo a sus parientes, aunque la normatividad de la misma Secretaría del Trabajo lo prohíba?
De común acuerdo con la Procuraduría del Trabajo y con el abogado contralor Carlos Alberto Molina, es quien cita a conciliar a ex trabajadores con un 50% de lo que por ley corresponde, desde luego si quieren, porque si no lo aceptan y no firman de inmediato, da instrucciones de que no los dejen pasar, cerrando las puertas de la institución, y no permite el acceso de los pobres trabajadores que, sin motivo o por supuestas quejas, son despedidos injustamente, dejándolos sin conciliación ni nada. Pues el abogado Molina es quien les advierte que mientras más se tarden en firmar, menos les tocará, como si los trabajadores no tuvieran derechos. Es inaceptable en una dependencia como el Servicio Nacional del Empleo, que depende de la Secretaría del Trabajo, la que está dedicada a defender a los trabajadores, que exista esa clase de truhanes.
Así de absurdo es el comportamiento de estos funcionarios de tercera que están llenando esa dependencia de amigos y familiares, porque le encanta que éstos los lambisconeen y a cambio les dan más tempo de comida del permitido y les prestan los vehículos a sus consentidos o a los que usan para que les traigan sus mandados. Es tan grave tal corrupción que les autoriza vacaciones extras a quienes se cuadran con el abogado; un ejemplo claro -y usted lo puede comprobar- es que en las últimas vacaciones todos los nuevos recién contratados –que aún no tenían derecho a vacaciones- las tomaron y se fueron, gracias a que aportaron una “corta” que el abogado necesitaba para sus fiestas, según señala uno de los esquilmados. En manos de esa gente está el Servicio Nacional del Empleo; en verdad es una vergüenza.
Pero eso no es todo, sino que se ha convertido esa oficina en una verdadera “fuerza aérea”, donde los aviadores son ya en una cantidad considerable. No entendemos dónde están la Secretaría del Trabajo y la Contraloría, porque de lo que presumen es de lo que carecen.
Es tanto el cinismo que la asistente personal del abogado, Paola Torres, ni se presenta a trabajar, y no sabemos cuál será su encargo. Y el intendente sigue de chofer de la directora, que tampoco se aparece por la oficina.
¿Quién nos explicará esta serie de irregularidades que existen en la oficina del Servicio Nacional del Empleo?, que -como podemos ver- todo hace, menos lo que debe y la impunidad y la corrupción en esa oficina son cosas de todos los días. Grave en un gobierno estatal que presume tanto, pero que, si uno le busca, se da cuenta de que la realidad es otra. ¿Y los superiores?, muy bien, gracias, al fin que ellos cobran aunque al parecer no hacen nada. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected] / Twitter: @teolavin

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...