Con excepción de Carlos Félix, que es comunicador de profesión y que tiene en los medios morelenses más de veinte años, los nuevos funcionarios para los últimos diez meses del gobierno son totalmente desconocidos.
Desde luego, eso tiene una razón. Una persona con capacidad y prestigio no podría aceptar estar en un gabinete que está conformado por la mediocridad total, cuando tenemos un estado que está en primer lugar de corrupción nacional y es uno de los más inseguros del país.
El aceptar un cargo así hay que saber hacerlo y además tener las suficientes tablas para llevarlo a cabo; una vez más nos decepcionan.
Lo importante es, por ejemplo, que le otorgaron a “Morelos Rinde Cuentas” por primera vez un amparo, ya que de las ocho solicitudes de transparencia que habían hecho no les han contestado ninguna.
Tenemos el peor Congreso de la historia, lleno de lambiscones a quienes lo único que les importa es el dinero, y está tan desprestigiado que el meme de fin de año fue dedicado a la “cosa” esa que es presidente del Congreso. A la robusta e ignorante enciclopedia aspirante a lambiscona profesional se le reclama que los 600 empleados del Congreso no obtuvieron su aguinaldo porque, según se dice, la señora se guardó el dinero para su campaña.
Así es la imagen que tienen nuestros legisladores, que han dado muestras del servilismo más grande que uno se pudiera imaginar en un gobierno estatal; la manera tan cínica con la que cobran por su voto los hará pasar a la historia como los más corruptos de la misma.
Desde luego, esa es una de las razones por las que estamos en el primer lugar de corrupción, por eso estamos con un gobierno que sólo se ha dedicado a enriquecerse y a la fecha todavía no vemos claro.
Del año pasado será memorable el habernos quitado la Ley de Participación Ciudadana, que nos hubiera dado una manera democrática de participar en las actividades del estado.
Entre las mentiras de la ahora presidente del PRD, legisladora alineada al 100 por ciento con el ejecutivo, están sus promesas junto con un dizque legislador que fue del PT y luego se transformó en perredista debido a los recursos que ha podido disfrutar, siendo ahora ya un hombre rico cuando solo tenía una mano atrás y otra adelante al llegar; ese es el nivel de los diputados ignorantes y buenos para la lana.
Los que no les importamos en lo más mínimo somos los ciudadanos, quienes no tenemos ni voz y ni siquiera la posibilidad de intervenir en un gobierno corrupto que quiere prolongarse y acabar con lo que queda de Morelos, que ya no es mucho.
Y a ello le agregamos que el ejecutivo vive peleando con todos, la prueba es que a la universidad todavía no le han dado los subsidios completos y el déficit de la anterior administración es de más de 700 millones de pesos. El pobre rector acabadito de estrenar ya no siente tanto lo duro como lo tupido, ya que el gobierno le echa a andar a los sindicatos que, al parecer, no están conscientes de la situación.
El caso es que la universidad debe a la fecha una catorcena y la mitad del aguinaldo; tiene 45 edificios con problemas después del temblor y el que medio le hacía caso que era el doctor Matías Quiroz que ya renunció, y el nuevo secretario de Gobierno creo que no tiene NPI de lo que sucede, por lo que su futuro en este año no es halagador; las carreteras en el estado tienen más hoyos que un campo de golf y casi es imposible circular en ellas, sin tener en cuenta lo que sufre la ciudadanía y más los automovilistas.
La inseguridad está al alza, sobre todo en la capital donde siguen peleando los ejecutivos dándose con la cubeta mientras no hacen nada; te asaltan en pleno Zócalo, en el centro y en las colonias a la hora que quieren los delincuentes; la policía no sirve, sólo es reactiva y nada más hace escándalo con sus sirenas y sus carreras; y los miembros del honorable cuerpo de tránsito tienen en común no entender su trabajo, y cuando hay cola en una esquina es que hay un agente dizque dirigiendo la circulación, cuando la verdad es que echan a perder la movilidad natural, sin ellos es todo mucho mejor, pues sólo se dedican a quitar placas y casi asaltar con pretextos de la nueva ley de tránsito a todos los pobres que entran a Morelos con placas de fuera. Nada más que les cuenten los viveristas de Tetela del Monte cómo asaltan a sus clientes, muchos de los cuales ya no quieren venir a comprar porque sufren prácticamente un asalto en despoblado; o sea que la policía ahuyenta al turismo y al comercio de los morelenses.
El presidente municipal sólo sirve para quejarse y tiene funcionarios tan mediocres que se venden con el que más dinero tiene, mientras él está con su cantaleta de “que me quieren fregar”; eso es lo único que dice, pero en verdad es profundamente incapaz y sus funcionarios -que aparte de mediocres están vendidos al más rico- se molestan y toman represalias contra los que les decimos sus verdades, sin entender que para eso es la función pública, para estar bajo el ojo de los ciudadanos. Así las cosas, empezamos un año dicen que con esperanza. Pues sí, pero en verdad, por lo que se ve, ésta no tiene bases firmes. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León

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