Ni duda cabe que Cuernavaca es una de las ciudades en el país donde las calles están peor pavimentadas.
La cantidad de hoyos que se encuentra en las calles por las que necesitamos circular todos los días hace que el tránsito sea cada día más difícil; pienso que en verdad no están las autoridades de nuestra ciudad preocupadas por recuperar la fluidez en la movilidad, imagínese en la estación hay calles cerradas con letreros de que está inservible.
La repavimentación que se realizó en pequeñas partes de la gran cantidad de calles de Cuernavaca se hizo realmente mal. Las calles ya están otra vez llenas de hoyos, y técnicamente no sé realmente cuál será la solución, para eso necesitamos de técnicos especialistas, no sólo es cuestión de darle el contrato a una constructora, lo importante es hacer obras con las cuales se extienda una fianza que pague la reparación en caso de que lo hecho no tenga la duración pactada.
Necesitamos honestidad en la selección de quienes harán las obras públicas, porque es dinero de los ciudadanos y las obras son para todos. No es aceptable que la calle de la vía que se llama Juan Pablo II, que se acaba de pavimentar, ya esté llena de hoyos.
No puede ser que el esfuerzo y el dinero de todos se use tan mal, se tire al drenaje; necesitamos hacer una reconstrucción de esta ciudad, pero no como lo han hecho, necesitamos una repavimentación, pero integral, donde tenga que renovarse por calles completas con el drenaje y la red de agua potable; se deben de poner acuerdos del cabildo, de los cuales se desprenda que quienes necesiten abrir una vez más las calles reconstruidas, se comprometan a volverlas a dejar completamente igual que como estaban, en un tiempo específico y con el que los vecinos estén de acuerdo.
Tenemos que tomar en cuenta a los ciudadanos y la mayoría será la que mande. Tenemos que acostumbrarnos a que para cambiar la manera de gobernar intervenga la ciudadanía, no como ahora lo hacen sin tomarla en cuenta. El gobierno ha deshecho la Ley de Participación Ciudadana, quitándonos derechos, lo que es exactamente lo contrario de lo que se debe de hacer, por eso no hay que votar por ninguno de los diputados que aprobaron esa reforma de ley, porque ellos están en contra de los ciudadanos, están en contra de la democratización de la vida pública.
Somos una sociedad que debe participar en las decisiones que nos afectan a todos, el que no podamos hacerlo es porque así lo ha determinado arbitrariamente el Congreso del Estado. Los diputados se han convertido en traidores en contra de los ciudadanos, y ahora quieren con regalos volver a ocupar puestos públicos; no tienen llenadera, así que hay que rechazarlos para cambiar la historia que todos hemos vivido.
Si no cambiamos la forma de gobernar, estamos retrocediendo; los problemas que Cuernavaca tiene no los puede arreglar nadie que no trabaje con los ciudadanos. Necesitamos la participación de todos y necesitamos mejorar nuestra economía; comprarles sus productos y darles trabajo a los cuernavacenses primero que a nadie, queremos funcionarios que quieran a su ciudad, que la sientan, que vivan y sufran y disfruten de ella.
Necesitamos ciudadanos de Cuernavaca y tenemos que acabar con las “legiones extranjeras” de gente que viene y se va loca de contento con su cargamento, la que -desde luego- hace como si hiciera mucho, pero en realidad no hace más que lo necesario para cubrir el expediente luego de llenar sus propios bolsillos; por eso necesitamos regionalizar el gobierno con gente que quiera y ame nuestro estado.
Esa es una de las razones por las que necesitamos cambiar, necesitamos terminar con la impunidad para de esa manera acabar con la corrupción; si acabamos con la impunidad, veremos como la corrupción disminuye de inmediato, porque el problema en estos momentos es que nadie paga lo que hace mal; necesitamos funcionarios públicos que paguen sus errores y que nos den la certeza a todos los morelenses de que las cosas se van a hacer de manera clara y transparente y que, si se corrompen, deberán pagar por ello.
Si quien pavimentó las calles fuera responsable, con un contrato de por medio, se le debería de exigir que solucionara el problema. Pero eso debe establecerse en el momento de hacer el contrato de la obra, señalándolo en las bases de la licitación correspondiente.
Necesitamos claridad en el manejo de los recursos públicos, no con declaraciones patrimoniales mentirosas, sino con un verdadero sistema para evitar el enriquecimiento ilícito. Estamos cansados de ver cómo llegan sujetos con una mano atrás y otra adelante y se van millonarios de los cargos públicos.
Ya basta, estamos cansados los ciudadanos de esta corrupción desmedida en la cual la impunidad es algo de todos los días; tenemos que tener una verdadera participación ciudadana. Sólo así podremos salir adelante. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected] / Twitter: @teolavin