México tiene una cultura llena de tradiciones, las cuales están presentes en sus bodas. El pasado día miércoles asistí con gran gusto a la presentación del libro Bodas de México, a través del cual se dará a conocer esta hermosa tradición mexicana al resto del mundo, pues para orgullo de todos los morelenses, las nuestras, las de Cuernavaca, destacan por su originalidad, gracias a personalidades cuernavacenses como la que está incluida entre las mejores cinco floristas de México para el adorno y la organización de matrimonios memorables: la siempre hermosa Ana Lya Isunza Gutiérrez, que además de su belleza y simpatía se ha convertido en una verdadera artista de la flor, por lo que nos debemos de sentir orgullosos de ella como extraordinaria mujer morelense.
El libro, editado por Diego del Río & A.M. Editores se presentó en el Salón Mayita de la ciudad capital del país, con la participación de Eduardo Bejos, Paloma Perdomo, Guillermo González, Mauricio Gutiérrez Lozada, Marianna Itirin, Tonico Visual, Aurelia Eventos, Mariana Guajardo/bambu, Anne Ikitsia de SPA, Patriia Kihigami/Floressta, Ana Lya Isunza, Martha Sofía, Fernanda Rodríguez/ taller de tallos, Banquetes Mayita, Eduardo Kohlmann Banquetes, Banquetes Les croissants, Ituarte en banquetes, Susana Palazuelos, Paulina Abascal, Ivette Romano, Tutto Dolce y Carpas Casa Blanca, quienes representan a México en este extraordinario esfuerzo editorial.
Todos sabemos que es muy difícil definir concretamente en qué consiste la identidad de un país. Octavio Paz decía que la fiesta es parte de la identidad mexicana: decía que “somos un pueblo ritual”. La verdad es que todas las culturas tienen sus ritos y sus simbologías. En el caso particular de México, nuestras fiestas se nutren de tradiciones indígenas y tradiciones españolas. Ambas culturas tenían, cuando se encontraron, sus propias y muy antiguas visiones del mundo y, con ello, sus propios rituales. Por otra parte, y a pesar de que no todos los mexicanos somos católicos, es cierto que nuestras fiestas están íntimamente relacionadas con temas religiosos, y los rituales que se llevan a cabo en una ceremonia religiosa pueden usarse también en una boda que sea solamente civil, ya que cada uno significa algo relacionado con el amor.
Con los siglos hemos incorporado, además, algunas costumbres francesas y, más recientemente, nuestro contacto constante con Estados Unidos ha dejado su rastro en las celebraciones de ambos países. Así, cada boda tiene su personalidad, pero hay tradiciones que no pueden faltar en una boda mexicana: folclor, sabor, colores, símbolos y rituales que todas las bodas comparten y que son ansiosamente esperadas por novios e invitados. Es por ello que el sabor de lo mexicano es fundamental en nuestras fiestas y tradiciones, quizá una de las más importantes en la consecución de la base de nuestro sistema familiar es la boda; la boda es algo que en nuestro pueblo tiene una singular importancia. Podemos escuchar en las familias, primordialmente a los padres, decir orgullosos que se tuvo una boda maravillosa; la fiesta no sólo es lo que significa como celebración, sino todo lo demás, ya que es la base fundamental de la familia, centro de nuestra organización social.
Desde luego que nos encantan los ritos y los mitos, pues somos un pueblo con tradición, con pasado, tenemos costumbres ancestrales, y desde luego las bodas son una costumbre muy mexicana. Podemos encontrar en Morelos las grandes diferencias en la ropa de uso diario de la comunidad de Hueyapan, donde hacen su ropa de lana con cardos y colores naturales; la diferencia entre la falda y la blusa diaria y el bellísimo conjunto de ropa que se usa para el día de la boda de nuestras hermosas mujeres, en la que el blanco de la pureza es fundamental en la entrega de la hija por parte del padre al novio.
Desde luego, esa es una de nuestras raíces y éstas han ido cambiando con el tiempo y la fiesta de la boda es quizá la tradición mexicana con mayor arraigo dentro de la sociedad de este maravilloso cuerno de la abundancia donde vivimos es parte de nuestra vida diaria. El día de la boda de cualquiera, sin importar clase social, es un día importante no sólo para los novios y sus padres, sino para la familia, que con los tiempos modernos ahora se reúne sólo en ocasiones tan señaladas como ésta. Nuestra cultura es en esencia familiar, es por ello que el día de la boda es algo especial y tenemos que agradecer a estos artistas de las flores, de la organización y de servicio de banquetes que han superado con creces a la mayoría de los países del mundo. La verdad es que en México se realizan las bodas más espectaculares, desde la de gran pompa y circunstancia en la ciudad de México, las de los bellísimos jardines en Cuernavaca que se han perdido, hasta las bodas de playa extraordinarias con un concepto de gran elegancia, pero totalmente diferente por lo relajado que el estar cerca o frente al mar nos los permite.
Así que felicidades a los participantes y sobre todo a mi querida Ana Lya, que es ejemplo de una mujer morelense por su constancia y talento. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected] / Twitter: @teolavin

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