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A la sesión semanal del Grupo Empresarial Morelos del pasado miércoles asistió como invitado el doctor Rodolfo Becerril, presidente del CDE del PRI, para conversar acerca de “El Poder”.
El presidente de dicha organización, el licenciado Rafael Aramburu le dio la más cordial bienvenida y agradeció la presencia del líder del Revolucionario Institucional, al que dio el uso de la palabra.
El doctor dijo: “Trataré de poner en contexto sus inquietudes que son muy legítimas. En primer lugar uno habla desde la trinchera donde se encuentra. Yo soy ahora representante de un partido, a la vez soy académico y soy ciudadano.
“El tema que yo veo es que los poderes han sido secuestrados, los poderes han sido dejados de lado por un poder transnacional económico que no hace sino que los poderes legitimen lo que el interés mundial necesite. Si uno observa, por ejemplo, la legislación en materia comercial de Bolivia y de Colombia, es la misma que nos están sugiriendo los organismos internacionales. Este es el contexto en el que está la política.
“El discurso de Trump en E.U.A., que podemos criticar aquí, está en contra de lo que interesa. Y no es tanto la crítica y el cuestionamiento que le hagamos, lo que sí es importante, lo que es sorprendente, es que tenga eco en la comunidad internacional, ese es el tema. ¿Por qué tiene eco ese discurso?, porque los partidos han dejado de ser intermediarios habituados para las grandes necesidades sociales, entre otras cosas han sido sometidos a factores externos.
“¿Qué es lo que está pasando? Las élites políticas están perdiendo importancia y peso de aceptación; pasa en E.U.A, lo mismo pasa en Inglaterra, lo mismo pasa en España, en Ucrania, en Venezuela; en Guatemala un cómico gana las elecciones y en Cuernavaca un futbolista gana la municipalidad. ¿Qué es lo que está pasando? Eso es lo que determina la sociedad, por algo lo determina. ¿Por qué?, porque la figura de los partidos ha perdido peso.
“El rol de un partido es aglutinar a la sociedad, los partidos son parte de una comunidad y tienen funciones teóricas y prácticas. Una es reclutar las élites de gobierno. Dos, abonar a la democracia, legitimar el poder, pero son parte de todo un  conglomerado, y lo que ha pasado hoy aquí es que esas partes se han achicado; se ha ido fragmentando la posibilidad de aglutinar las demandas sociales, los partidos cada vez aglutinan menos y esa fragmentación obstaculiza la gobernabilidad. ¿Por qué?, porque entonces hay que darle cabida en el discurso público y las políticas públicas a aquellas pequeñas partes donde está pulverizada la energía social, y nosotros no estamos ajenos a eso.
“Y, por otro lado, los partidos en general más que representar un proyecto, una cosmovisión, una plataforma ideológica, están de alguna manera  representando intereses específicos concretos de grupo, y por eso se explica que en el caso de Morelos, por ejemplo, el PRI aportó a las candidaturas de otros partidos 753 integrantes. Entonces, cuando nosotros queremos representantes populares que no responden a una plataforma o que no tienen un vínculo real y auténtico con el partido, la posibilidad de cohesionar a los integrantes es difícil, muy difícil, a menos de que tomes decisiones autoritarias; y aun así, si no tienes las herramientas coercitivas, no hay quien te haga caso.
“Yo creo que la sociedad en general trata de explicar fenómenos muy complejos con perspectivas muy simplistas. Necesitamos una formación política de la complejidad, donde se vea qué factores inciden en el entorno en el que estamos, cultura, educación, etc.
“El tema de las nuevas leyes en materia política: éstas han hecho que los partidos se dediquen a administrar, más que estrictamente hacer trabajo político. No está mal en ningún sentido que haya rendición de cuentas, que haya transparencia, pero en la tradición política eso es un obstáculo, nos está haciendo tecnócratas de la política, en lugar de ser políticos en el sentido más amplio de la palabra”.
Todo eso lo señaló el presidente del PRI local. Interesante, ¿no cree usted?
Y YA QUE HABLAMOS del PRI, un remedo de lo que tanto daño le hizo al priismo fue lo que vimos hace diez días en la famosa marcha amarilla, copiando el antiguo viejo y puro estilo priista y en apoyo abierto al gobierno estatal. 
Realizaron la “Marcha de la Unidad” que se implementó con acarreo, entrega de playeras, tortas y hasta dinero. Los perredistas movilizaron más de 100 unidades del transporte colectivo y foráneo desde diversos puntos de la entidad.
La logística de la dirigencia perredista incluyó la distribución de playeras, que -nos cuentan- compró el concesionario de la remodelación del centro de Cuernavaca, y se dieron tortas a los asistentes (incluso sin jamón) y hasta dinero. ¿No cree usted?

 

Por: Teodoro Lavín León  /  [email protected] / Twitter: @teolavin