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Dice la enciclopedia que tradición es cada una de aquellas pautas de convivencia que una comunidad considera dignas de constituirse como una parte integral de sus usos y costumbres. La tradición suele versar genéricamente sobre el conocimiento y también sobre principios o fundamentos socioculturales selectos, que por considerarlos especialmente valiosos o acertados se pretende se extiendan al común; así, unas generaciones los transmitirán a las siguientes a fin de que se conserven, se consoliden y se adecuen a nuevas circunstancias. También se llama tradición a los patrones que pueden formar idiosincrasias, como las tradiciones egipcia, griega, romana, etc. El cambio social altera el conjunto de elementos que forman parte de la tradición.
También se emplea la locución “tradición popular” para aludir a los valores, creencias, costumbres y formas de expresión artística característicos de una comunidad, en especial a aquellos que se transmiten por vía oral. Lo tradicional coincide así, en gran medida, con la cultura y el folclore o la sabiduría popular, como en los refraneros o las leyendas.
La palabra tradición tiene un sentido particular en los escritos del metafísico francés René Guénon. Con ella alude Guénon a contenidos y prácticas trasmitidos durante siglos que mantienen abierta una vía de acceso a la verdad absoluta del hombre y la relación de este con Dios y la creación. Esta Tradición es única para toda la humanidad (Traditio perennis), y se manifiesta de forma superficialmente distinta en los diferentes pueblos y religiones, variando según el contexto, pero manteniendo siempre intacta la parte interior o esotérica que es inalterable e incomunicable (pues precisa de la propia experiencia o iniciación). La cadena se rompe con la época moderna, en la que se pierde (se esconde) la Tradición verdadera y solo persisten sucedáneos (a vistas de los no iniciados) que no remiten a ninguna realidad trascendente, pues se trata sólo de manifestaciones físicas reproducibles, y no de realidades interiores que se externalizan a través de múltiples formas, ajustándose a los límites establecidos por la misma tradición.
La visión conservadora de la tradición ve en ella algo que preservar de manera fiel y acrítica.
Esto es la tradición, lo que tratamos de conservar en el baile de los Cuernavacos hoy en la noche. Hace 22 años, en una plática, Paco Guerrero, Elena de Florencia y su servidor decidimos hacer una reunión para juntarnos todos aquellos que habíamos nacido y crecido en Cuernavaca, teniendo en cuenta que la ciudad había crecido exponencialmente después del temblor, y los viejos de Cuernavaca ya no nos veíamos; y así iniciamos con una reunión en la que nuestro paisano y amigo Ramón Campo Tenorio, que era gerente de la India Bonita, le gustó la idea y nos ofreció el lugar para esa primera reunión, la cual fue increíble ya que tuvieron que sacar las mesas, pues no cabía un alfiler y la gente estaba sentada hasta en los escalones, pero contenta de volvernos a ver. Ahí acordamos hacer el primer baile y elegimos a nuestra primera reina, la siempre querida Gorda Matar q.p.d., quien fue un  icono de esta ciudad. Así se fueron desarrollando los bailes a través del tiempo y hemos tenido reinas como Esperanza Acosta Priani Velázquez, la siempre bella Gloria Quintana, la hermosa Chepita Campo Tenorio, mi sobrina Claudia Martínez Lavín, doña Guadalupe Corona de Díaz Garcilazo (q.e.p.d.), Yolanda Tenorio Ramírez, la siempre bella Piti Tabone, la mujer socialite la guapa Pita Díaz Corona, y Landy Lupian el año pasado, quien han representado con dignidad y cariño a nuestra ciudad y a los Cuernavacos.
El día de hoy, Landy Lupián entregará el trono a Pau Villasante, quien será coronada esta noche en una fiesta de alegría y color.

Nuestras reuniones han hecho homenaje a varias parejas de gente de Cuernavaca, y buscamos recuperar una tradición de los famosos bailes que hace muchos años fueron Blanco y Negro; después de la Cruz Roja, donde Conchita Legorreta presentó durante muchos años a las jóvenes de sociedad, escogiendo dentro de las que se llamaban debutantes, una reina; bailes que se hacían en el viejo Club de Golf de la ciudad.

Cuando desaparecieron, y siendo tan heterogénea la sociedad cuernavacense, ahora hacemos un baile con causa; o sea a beneficio de una asociación civil cada año, para que de esa manera podamos ayudar a aquellos que se dedican a trabajar en beneficio de los demás, como en este caso para la fundación del Asilo del Buen Señor que dirige nuestra amiga Susan Grilo y su equipo de trabajo, quienes han trabajado con nosotros para llevar a cabo este evento. Ya quedan solamente algunos boletos sueltos y, si usted quiere convivir con la gente de nuestra ciudad, lo invitamos hoy por la noche a las 8.30 en Mañanitas Casa Nueva. Venga, baile y cene riquísimo y disfrute a sus paisanos; la vestimenta es formal y tendremos mucho gusto en recibirle, hasta que no haya un lugar.

Por:  Teodoro Lavín León   /   [email protected]   Twitter: @teolavin