Del libro la sucesión presidencial de Francisco I Madero un resumen de cómo explica la problemática del gobierno del Presidente en funciones:
El general Díaz, sus ambiciones, su política, medios de que se ha validado para permanecer en el poder.

Hasta ahora hemos conocido al Sr.

General Porfirio Díaz como valeroso Caudillo en la guerra de la Independencia, y más tarde como el inalcanzable revolucionario, como constante perturbador de la Paz; vemos ahora qué conducta ha observado como gobernante: pero antes de proseguir nuestra narración, abramos un paréntesis para estudiar la interesante personalidad del hombre que ha sido por más de 30 años, árbitro de los destinos de nuestra patria.

Otro hecho bastante significativo y que demuestra que al General Díaz no solamente le agradaba la lisonja, si no que ve con desagrado que se tributen elogios a otros que a él, es el de que no haya permitido que en la Capital de la República se erija un monumento a Juárez; cosa rara, si se tiene en cuenta que el General Díaz, por la posición oficial que ocupa, debía ser el más celoso guardián de las glorias nacionales y debía tener predilección especial por el Indio de Guelatao, hijo de su mismo Estado natal: su correligionario y jefe durante la sangrienta Guerra de Reforma: su Bandera durante la guerra de Intervención y a quienes han erigido monumentos en todo el Territorio Nacional, con motivo de su centenario.

Por dos veces ha ensangrentado el País con la guerra civil, para conquistar el principio de no reelección, y a pesar de eso, el se ha reelegido cinco veces y apoyando a los Gobernadores de los Estados para que hagan otro tanto.

Mientras estuvieron en el poder de los Sres. Juárez y Lerdo, fue el constante perturbador del orden, y después que él ha empuñado las riendas del poder, se ha convertido en el héroe de la Paz.

Cuando el General Díaz hizo sus revoluciones, no tuvo en cuenta que la Nación necesitaba más que nunca, de la Paz para consolidar su crédito en el extranjero, a fin de poder restañar sus heridas; mientras que ahora ha llegado a dar gran importancia al hecho de que los bonos del gobierno bajarán algunos puntos cuando él estuvo enfermo en Cuernavaca.

Pero para conservar el poder de una Nación belicosa, se necesita no exacerbarla, y veremos cómo el General Díaz hará a la Nación el mayor bien que le sea posible, siempre que sea compatible con su reelección indefinida.

Medios de que han validado para conservar el poder.

Hemos encontrado cuál es la idea fija del General Díaz, cuál es el móvil de todos sus actos, veamos ahora de que medios de ha valido para conservar el poder por tantos años.

Desde luego puede afirmarse que cuando un pueblo se levanta en armas para conquistar un principio, el jefe de ese movimiento se haya investido de poderes dictatoriales, omnímodos, y como a ese jefe y al uso que hizo de sus facultades debe la Nación el triunfo anhelado, resulta que deja al frente de sus destinos al mismo jefe con los mismos amplísimos poderes.

El hombre llega al poder en estas circunstancias, se encuentra por consiguiente, investido con los poderes más amplios que pudiera desear, afianzados por la simpatía del pueblo y su inmenso prestigio.

En tales circunstancias, esos hombres, si cumplen con las promesas que hicieron a su patria llegan a prestarle servicios de incalculable importancia: pero en la mayoría de los casos sucede que esos afortunados militares, una vez obtenido el triunfo, se sienten embriagados por la victoria y mareados por la adulación y olvidan las promesas que hicieron a la Patria, y olvidan que sus éxitos los debieron a la fuerza de los principios que proclamaban: a la fuerza de la opinión pública y a la ayuda del pueblo.

La historia nos presenta muchos casos de infidencias de esa naturaleza; habiendo tenido para los infidentes, resultados diversos según la conducta que observaron en el poder.

Cuando de un modo franco y audaz han intentado burlar las promesas hechas al pueblo, generalmente han caído bajo el peso de su desprestigio, como le pasó al General Comonfort, cuyo gobierno no pudo subsistir ni ocho días a su golpe de Estado; siendo que, cuando estuvo amparado por la legalidad y cumplió fielmente sus promesas encerradas en el Plan de Ayutla, su gobierno parecía inconmovible.

 (Continuara)

Una explicación sucinta de una época que nos enseña cómo debemos ver a la autoridad en un momento determinado, recordemos que Madero es el apóstol de la democracia por este libro y desde luego su lema que es el lema del gobierno mexicano Sufragio Efectivo, No Reelección.

 Importante en esta época ¿no cree usted?
 

Por: Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin