La historia de la reconstrucción en nuestro país o nuestro estado es algo que, de acuerdo con los programas gubernamentales, vivimos ya todos los días; sin embargo, la percepción ciudadana es que está profundamente lejana.
El gobierno habla de reconstruir las poblaciones que fueron dañadas por los pasados sismos de septiembre, pero en realidad pocos entienden la verdadera reconstrucción y muchos saben que, hagan lo que hagan el gobierno y sus aliados, ésta no devolverá a los ciudadanos la paz que tenía antes de esos eventos.
Por desgracia, este tipo de situaciones permite a los encargados de la administración usar su poder para sacar provecho para beneficios personales y no sólo en beneficio a los demás. La situación es verdaderamente incómoda, ya que la desconfianza de los ciudadanos hacia la autoridad es verdaderamente grande.
Prueba de ello fue la reacción ciudadana sobre la presunta acumulación de las despensas; eso no sólo se conoció a través de un chofer que subió un video a la red, sino se dio porque se ha construido a través de los años una desconfianza total en todo lo que diga el gobierno.
Los ciudadanos escuchan todos los días las mentiras por las que el gobierno paga por difundir a los medios de comunicación; pero en realidad con esos mensajes no los convencen, pues ellos están viviendo lo contrario. Titulares hablan de la baja en la inseguridad, pero si ese día asaltaron o les robaron por ejemplo un vehículo a algunos ciudadanos, familiares o amigos de ellos, por mucha propaganda que se haga, nadie cree que haya descendido la criminalidad y, lo peor, ya no cree ni en las amenazas que parecen copiadas por el régimen actual del régimen de Carrillo Olea.
Mire usted, leyendo la historia del conflicto tepozteco, escrita por una de las participantes, que desde luego no tiene ni técnica ni objetividad, me pude dar cuenta de que el sistema sigue siendo el mismo, que las amenazas son cada día iguales que las que se hacían hace 20 años y que la opinión pública sigue siendo la misma.
Siguen los mismos métodos, las mismas reacciones de furia y de enojo ante algún lambiscón de los grandes que, siendo jefe de una parte del aparato oficial, amenaza con detener y meter a la cárcel a todo aquel ciudadano que no esté de acuerdo con el gobierno en turno o con las formas de actuar de éste; es exactamente la misma reacción de los jefes de la policía con veinte años de diferencia, ya que así piensan que se ganan al funcionario de arriba y a la vez piensan que asustan a los ciudadanos.
Es increíble que en conflictos diferentes los hombres del poder piensen que la represión descarada -a veces más a veces menos- les dará como resultado “poner en paz” a los ciudadanos. Y es increíble que los que detentan el poder se dejen manejar por lambiscones, que son los verdaderos ganones y que, con sus declaraciones y actitudes, sirven al otro con una columna vertebral de boligoma para agacharse en cualquier momento y para cualquier cosa.
Alguien señalaba que si quieres conocer a un hombre, dale poder. Y así lo podemos comprobar todos los días, viendo cómo el poder ciega y no les permite ver la realidad, porque el ego se agranda gracias a todo tipo de lambiscones y se convierte en una capa que hace perder al funcionario el entendimiento de la realidad, creándole enfrente una realidad virtual como las de las novelas de ciencia ficción para las que es un maestro Dan Brown, quien en sus libros que te atrapan de manera extraordinaria muchas veces nos enseña cómo se utiliza el poder y cómo hay muchos que aparentan ser colaboradores, pero que es tal su servilismo que las más de las veces perjudican en lugar de ayudar.
Así lo vemos a diario y conocemos porqué mucho se ha escrito de cómo los hombres y las mujeres enfrentan a los poderosos, quienes a través de la historia se van trasformando de manera impresionante, mientras su poder va en aumento; ese es uno de los grandes males que vivimos todos los días, un mal que nos afecta a todos porque, en el momento en que la autoridad no ve, no oye o no razona y vive en medio de un mundo fantástico como el de Walt Disney, en el que cree que todo lo hace bien y que no se equivoca, cuando el poder se acaba se da cuenta de que se era más feliz más pobre, pero con libertad, que ahora por rico que se sea perseguido por el juicio de la sociedad. ¿No cree usted?
Artistas Unidos de Morelos y el Centro de Formación Ciudadana A.C: lo invitan este domingo a partir de las nueve de la mañana en el parque solidaridad a que asista al concierto de los integrantes de esta asociación, habrá música, danza Teatro y Artes plásticas a beneficio de los damnificados, solo lleva despensa y asiste, te esperamos.

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin