El día de ayer se llevó a cabo un interesante coloquio con la participación de periodistas de la talla de Ana Cristina Peláez, Philippe Bac, Norma Meraz, Miguel Bárcena, Laura Padilla y Arturo Escajadillo, en el Museo de la Ciudad de Cuernavaca. Recibí el honor de ser invitado a inaugurar los trabajos de dicho coloquio y mi intervención fue la siguiente:

Señala Siumount Bauman: “La modernidad pasó de su fase sólida a la líquida, es decir a una condición en la que las formas sociales ya no pueden mantener su forma por más tiempo, porque se descomponen y se derriten antes de que se cuente con el tiempo necesario para asumirlas y, una vez asumidas, ocupar el lugar que se les ha asignado, pues ya no pueden servir como marco de referencia de las acciones humanas y las estrategias a largo plazo.
“En segundo lugar porque hay una separación entre poder y política constituido en el estado-nación, ya que gran parte del poder que tenía el estado moderno ahora se está desplazando políticamente incontrolable al espacio legal, mientras que la política, la capacidad para decidir la dirección y el propósito de la acción, es incapaz de actuar de manera efectiva a escala planetaria”.
Esta es la realidad de nuestros tiempos, la de una posmodernidad que ha llegado y que, a pesar de todo lo que se diga, ha cambiado la forma de trabajar de los periodistas de manera destacada; la reciente Encuesta de 2015 PR Week/PR Newswire Media Survey reveló que hay importantes incrementos en el uso de las redes sociales por parte de periodistas, con respecto al año pasado. Factores como una mayor carga laboral, tiempos de entrega más cortos y una fuerte competencia les han llevado a hacer un mayor uso de las oportunidades que ofrece la tendencia social de Internet: el 97% de los periodistas tradicionales participa en Twitter; el 69% manifiesta escribir para algún blog como parte de sus deberes profesionales; el 76% asegura utilizar los blogs para investigar; estos son algunos datos reveladores.
Al mismo tiempo, el uso de redes sociales se ha disparado en América Latina, y en zonas peligrosas llenan la ausencia de reporteros, pero su alcance es reducido y no sustituyen la acción controladora del periodismo investigativo, afirmaron expertos en el Congreso Estadounidense.
Representantes de medios de comunicación, organizaciones con opinión autorizada sobre la libertad de prensa y periodistas describieron ante la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes un escenario gris para el acceso a la información en el continente, copado por los asesinatos de reporteros y los abusos de poder contra medios, en el que México es uno de los países en el mundo más peligrosos para ejercer el periodismo.
Pero las redes sociales no son una alternativa completa frente a los reportajes de los noticieros televisivos y los periódicos. Las televisoras, radios y periódicos son los únicos con los recursos suficientes para investigaciones profundas, y por esa razón suelen ser los objetos predilectos de gobiernos.
Las redes sociales, sin embargo, llenan un vacío importante en las zonas cooptadas por el crimen organizado en México, donde las cabezas de los periodistas suelen tener un precio. Pero los nuevos medios tampoco son un santuario de la libre expresión, advirtieron los especialistas.
En Latino América los gobiernos crean cuentas de Twitter y blogs para “manipular la información”; aquí en Morelos, de igual forma, el gobierno tiene sus propios “troles” para el control de las redes sociales y usan el sistema judicial o las instituciones de seguridad pública para perseguir sitios web o a sus autores.
No podemos negar la inmediatez en las redes sociales, en las que Twitter tiene una rapidez de trasmisión de noticias impresionante. Desde luego que las redes sociales han modificado el modo en que nos comunicamos e informamos; eso es un hecho. Y, claro está, han transformado la forma de trabajar de los medios de comunicación y a los periodistas. Pero lo que ya pocos se atreven a predecir es cómo va a evolucionar esta situación, o si la influencia de las redes sociales en el periodismo es buena o mala.
Sencillamente, tal como asegura Robert Hernández, profesor de periodismo en la Universidad de California del Sur “no es momento de juzgar si es bueno o malo estar en las redes sociales. La realidad es que hay que estar en ellas”. Pero no de cualquier manera; no se puede olvidar que se es periodista y que hay que poner las herramientas al servicio del objetivo de informar. Y que hay un valor fundamental que el periodista no puede perder nunca: la credibilidad.
Confío en que las nuevas generaciones de periodistas, crecidos y educados en la era digital,  sean capaces de colocar en forma prioritaria el derecho a la información veraz.
La rapidez se impone a la veracidad, y la brevedad a la contextualización. Pero no todo lo que se escribe en una red social es cierto. Y es el trabajo del periodista confirmar la veracidad de esa información. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected]   Twitter: @teolavin

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...