¿Cómo es posible que un órgano tan desordenado y que no es realmente un órgano imparcial si no sabe cumplir con las obligaciones que tiene con sus empleados y jubilados, utilice el dinero que no es de ellos para jinetearlo en medio de un proceso electoral? Esto es algo que habla muy mal de la dirigencia del Impepac, cuyos responsables, como el avestruz, se esconden en lugar de hablar claro cuando se les pregunta sobre cómo van a realizar los pagos.
Si hacen así las cosas administrativas, que son las más simples, imagínese usted cómo van a llevar el proceso electoral. Ya los partidos políticos les dieron el primer parón con no dejarlos aprobar a los funcionarios electorales de municipios y distritos, pero la verdad es que demuestran que las cosas no están bien en la institución, la cual debería de magnificarse con una administración totalmente limpia y transparente, ya que quedó tan mal en la elección pasada aunque no era tan pesada como la del próximo año; pero, al parecer, los vicios de la mediocridad continúan, porque no han sabido ser verdaderamente independientes del gobierno, el cual según se ve es el que verdaderamente manda en la institución.
La institución debería de ser totalmente ciudadanizada, pero si vemos los perfiles de quienes la ocupan nos damos cuenta de que, en verdad, son elegidos por consejeros que tampoco muestran una verdadera transparencia, sino que son representantes de partidos políticos no ciudadanos.
Es necesario mantener una institución libre de la mano negra del Gobierno del Estado, el que en todas las ocasiones, desde que existe la institución local electoral, siempre trata de influir en el funcionamiento de la misma porque le representa la continuidad en el poder; es por ello que la actitud para con sus empleados es una verdadera vergüenza. Y ahora en el proceso electoral no le exigen al gobierno ni le ponen las peras a peso, sin darse cuenta de que no vale la pena estar de agachones, porque lo único que hacen es el ridículo.
Hay evidencias que dejan ver con claridad si en verdad la institución y sus miembros van a hacer un trabajo limpio, imparcial y transparente, y al parecer esas condiciones no se están dando en este momento o los mensajes que mandan a los ciudadanos son verdaderamente claros y alarmantes. Y si van a vivir o actuar bajo la tutela del gobierno, quiere decir que será un proceso dudosamente democrático en el que el gobierno estatal será el que mande en las acciones de la institución. No entiendo para qué mantenerla si no sabe cumplir con su trabajo.
La imparcialidad no es sencilla, todos tenemos un corazón que da preferencia a un partido o persona, pero eso no quiere decir que a la hora de ser autoridad electoral pueda hacer uso de preferencias personales. Los funcionarios electorales deben de seguir única y exclusivamente la ley; si esto no se hace de esa manera, ¿qué objeto tiene una institución que de verdad le cuesta tanto a los morelenses?
En verdad sé muy bien que son muy fuertes las presiones de los gobiernos federal y estatal, primordialmente, y que además tienen que cuidar la relación con los partidos políticos; pero, al parecer, no saben cómo hacer las cosas y los candidatos a consejeros se entrevistaron hasta con la presidenta, ¡qué ocurrencia! Lo importante hubiera sido tener consensadas las listas con los partidos políticos en sesiones, si bien muy largas y pesadas, para que así cualquiera que tuviera un antecedente partidista no apareciera como funcionario electoral; pero la verdad es que no es fácil, son muchas horas de trabajo y además estar teniendo cuidado de guardar un equilibrio. Es muy importante con todos los que participan: los actores que son los partidos y los consejeros, para que todos estén de acuerdo. Y respecto a la administración, deberían de acordar con anterioridad a la sesión del consejo.
Esta vez, como quisieron imponer en el instituto a los funcionarios, la molestia de los partidos fue grande y con razón; ellos deberían de tener la oportunidad de impugnar las propuestas de la administración del instituto; y si no se les da esa oportunidad, están en todo su derecho de protestar porque da muy mala espina lo que hizo la institución, como si ya estuviera apalabrada con un partido o con el gobierno, al que palpablemente sirve sin chistar.
Estas son las cosas con las que se acaba la confianza ciudadana, porque si la institución electoral no es pareja con todos, empezando por sus empleados y jubilados, de la misma manera se ve que sólo acuerda con un partido y con todo esto le quita la esencia democrática al proceso y despierta mucha suspicacia sobre las acciones de la institución. Y todo por cosas simples de administración, que en verdad no son fundamentales. Qué lástima, ¿no cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected] / Twitter: @teolavin