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Cuernavaca, MORELOS.- María es una mujer que pasó de tener un techo, a vivir en la calle.  Ella tenía una familia, padres, hermanos y sobrinos, pero un día le cerraron la puerta de su casa, y nadie le volvió a abrir; “llegué a la casa, toqué la puerta y se escuchaba que todos estaban adentro, sabían que era yo, y nadie me abrió”, comentó la mujer con voz entrecortada.
Ahora debe vivir en el perímetro del parque Melchor Ocampo, junto a la iglesia de Gualupita, donde también dice haber conocido la maldad de la gente.
Con una lona y un par de pertenencias, María vive ahí, pasando hambre y sobre todo frío, “últimamente ha llovido y me tengo que quedar aquí refugiada bajo esta lona que encontré en la basura, debo quedarme aquí en este lugar, porque si no, la gente me roba mis cosas, que tal vez no tengan valor pero son las única pertenencias que me quedan”, dijo.  
María, no tiene documentos, ya que se los robaron en la calle, y le gustaría tener un hogar lejos de conflictos, dejar de preocuparse porque le quiten sus pocas pertenencias, “quisiera tener un techo, en donde pueda vivir, algo mío, que nadie me lo esté peleando y tener a los perritos que a veces me siguen en la calle, si la gente trata mal a la misma gente, no quiero pensar cómo les va a los pobres perritos, por eso cuidó a todos los que se me acercan”, asegura.
Para comer, recolecta PET y cartón, con lo que logra juntar unos cuantos pesos para sobrevivir en el día a día.

"Llegué a la casa, toqué la puerta y se escuchaba que todos estaban adentro, sabían que era yo, y nadie me abrió, desde entonces no tengo un hogar.” María, indigente

 

Por: Valeria Ortega /  [email protected]