compartir en:

México.- El periodo vacacional de verano representa también una oportunidad para dar a conocer a los más pequeños los sitios arqueológicos que son patrimonio cultural, además, no es necesario salir de la ciudad para disfrutar de ellos.

En el sur de la Ciudad de México, la Avenida de los Insurgentes, la zona arqueológica de Cuicuilco, cuyo nombre significa "lugar donde se hacen cantos y danzas", estuvo activa durante los periodos prehispánicos preclásico y clásico, data del año 2100 Antes de Cristo y consiste en un basamento circular.

De acuerdo con información del Centro de Información del Patrimonio Cultural de la Ciudad de México, Cuicuilco pudo haber sido uno de los asentamientos de mayor importancia de su época y se calcula que en su periodo de auge contó con una población de entre 20 mil y 40 mil habitantes.

Refirió que en el museo del lugar hay piezas que se encontraron durante las exploraciones del lugar y aún cuando el área de visita se limita a la pirámide circular, la zona incluye el área llamada Cuicuilco B, en el deportivo de la Unidad Habitacional Villa Olímpica; y el montículo circular de Peña Pobre, en el Parque Ecológico, y la pirámide de Tenantongo, en la parte alta del Bosque de Tlalpan.

En el Centro Histórico de la Ciudad de México, el Templo Mayor de Tenochtitlan, descubierto el siglo pasado, es un asentamiento del poder político, religioso y económico; su construcción, dedicada a las deidades Tláloc, dios de la lluvia, y Huitzilopochtli, dios de la guerra, representaciones simbólicas de gran importancia entre los mexicas.

El asentamiento estaba conformado por cuatro barrios, calzadas, canales, así como un buen número de plazas y templos. En su periodo de auge pudo haber estado habitada por al menos unas 20 mil personas.

Ya en el corazón de la ciudad se puede visitar la ventana arqueológica del sagrario de la Catedral Metropolitana, pues debajo de ese templo hay un grupo de edificios que fueron parte del recinto ceremonial México-Tenochtitlan.

En el siglo pasando, la Catedral Metropolitana sufrió un hundimiento de poco más de siete centímetros, por lo que en el marco del Programa de Arqueología Urbana se aprovecharon los trabajos para un rescate arqueológico; así se encontró un templo circular dedicado a Ehécatl-Quetzalcoatl, un juego de pelota y más de 20 ofrendas.

En el lugar se puede visitar una de las lumbreras, cuya entrada está en el lado oriente del sagrario.

En las entrañas de la capital, en el transbordo de las líneas 1 y 2 del Metro en la estación Pino Suárez, se puede apreciar un basamento circular, posiblemente dedicado a la deidad Ehécatl, el cual estuvo activo entre los años 1200 y 1521, pero que fue descubierto en 1967 durante las obras de construcción del Sistema de Transporte Colectivo.

Poco más al norte de la Ciudad de México se pueden recorrer las ruinas de Tlatelolco, que en náhuatl significa "lugar del montón de arena"; fue fundado por los mexicas en 1227 y fue un sitio de importancia comercial.

En Tlatelolco se pueden apreciar un templo similar al de Tenochtitlan, el edificio M, decorado con relieves alusivos al calendario prehispánico y un muro de serpientes.

En el oriente de la ciudad, en el Cerro de la Estrella, cuyo nombre original fue del Huizache, se puede observar un templo-pirámide en el que se realizaba la ceremonia del Fuego Nuevo.

 

 

A las faldas del cerro se inauguró hace poco menos de 20 años el museo que lleva el nombre de dicha celebración y se pueden observar muestras pictóricas, códices y una maqueta que explica dicha ceremonia.