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Cuernavaca, Morelos.- El tráfico abundante de videos, audios y fotografías en redes sociales tiene un riesgo que pasa desapercibido para el grueso de los consumidores de contenidos en el espacio digital analógico como la internet.
Ese riesgo es el daño a la imagen moral, el linchamiento mediático y la difamación, cuyos perjuicios son difíciles de reparar, porque una vez que se alcanzan niveles de desaprobación por la actuación presuntamente irregular de una persona, poco se puede hacer para resarcir su imagen.

Así lo expusieron Dante Chávez, director de Prevención del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y el especialista en medios de comunicación Marco Lara Klahr en el foro denominado “Denuncia cibernética: tribunales mediáticos”.

En el Foro Diario de Morelos, Lara Klahr afirmó que hay videos de diversa procedencia como los que filtran las instituciones de seguridad pública, municipales, estatales y federales, hasta aquellos que los ciudadanos cuelgan en Facebook y Youtube, cuyo contenido se da por cierto aunque   no necesariamente sea veraz.

“El hecho que se publique no significa que sea verificable. Hay videos que se cuelgan y no son de fiar, como los videos del Chapo, que tuvieron como fin dosificar responsabilidades en la fuga del narcotraficante. 

“Hay una enorme oferta de videos y grabaciones que no son dignas de crédito, pero se dan por veraces y confiable y lo que sigue es el linchamiento moral de las personas que las protagonizan y se cuenta una historia que no corresponde con los hechos que están ahí”, dijo Lara Klahr.

En opinión de Dante Chávez, las nuevas tecnología, por desgracia, han separado a las familias y las deshumaniza. “El hecho de que puedas subir un contenido, como un policía que duerme en la patrulla, no debe generalizar a toda la corporación. Además, la gente no sabe las jornadas que cumplen los oficiales, aunque eso no lo justifica”, sostuvo.

Enumeró que a través de las redes sociales hemos conocido casos de abusos cuyos personajes se convierten en los ‘lords’ y ‘ladies’, y en algunas ocasiones esos videos han sido utilizados por las autoridades como complementarios en sus investigaciones, pero en algunos casos se ‘sataniza’ la imagen y se daña la imagen moral del protagonista, dijo.

En ese aspecto coincidió Lara Klahr al citar que algunos videos producen daños a la dignidad y privacidad de las personas, y en casos especiales pueden ser violatorios de los derechos humanos cuando ese tipo de contenidos son filtrados por unidades de seguridad y justicia. “Todo entra a la trituradora para la exhibición de las personas y se vuelve una especie de divertimento cuasimedieval”, señaló.

Ambos hablaron sobre la regulación del espacio digital analógico y consideraron que la difamación por las redes sociales es similar a una acusación sin fundamento en el periódico o la radio. 

Dante Chávez precisó que la expresión de molestia de una persona en Facebook, por ejemplo, no significa una denuncia formal porque no la expone y ratifica ante el Ministerio Público. Por tanto, precisó, se queda en el renglón de reporte, queja o mensaje.

Una arista importante del tema, dijo Lara Klahr, es el daño que se puede producir a una persona en ese espacio, por lo que es necesario abrir la discusión sobre mecanismo de autorregulación de los medios.

“Pretender que una imagen que capta un acto de prepotencia, abuso o violación de la ley se va a traducir en justicia o en cambio de prácticas, es una fantasía. En una sociedad laxa frente a la ley y su irrespeto a las convivencia básicas, se vuelve un absurdo. Lo que me preocupa es que cuando se vuelve un show se pierde la enorme oportunidad del aprendizaje social”, concluyó.

Para el especialista no hay debate social sino un linchamiento, como en el caso de la tesis del presidente Peña Nieto, donde hay un abatimiento moral pero nada se dice sobre el hecho de que somos una sociedad plagiadora.

Por: JUSTINO MIRANDA
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