1.Tetelcingo, Atlatlauhcan, Totolapan, Pazulco, Yecapixtla y Ocuituco son 6 de las comunidades que visité el miércoles pasado en compañía del súper fotógrafo Adalberto Ríos Szalay, el experto en culturas populares Fernando Hidalgo y mi amigo y colaborador arquitecto Gerardo Palma. La idea era hacer un recuento objetivo de los daños ocurridos a 4 de los 11 conventos considerados Patrimonio Cultural de la Humanidad (Atlatlauhcan, Yecapixtla, Totolapan y Ocuituco), pero lo que fuimos hilando a lo largo del día, fue la idea de un cataclismo que afectará por mucho tiempo y de diversas maneras la vida social de los morelenses.

Cuautla nos recibió con una escultura que representa a Morelos elevando por los aires un machete que hoy se percibe vencido, pero al llegar al espacio que ocupara la Capilla de San Nicolás Tolentino, en Tetelcingo nos percatamos,  tristemente, de que la voluntad de la recuperación del patrimonio no se dará de manera automática en la gente, pues se desconoce que existen procesos científicos de restauración de la arquitectura y las autoridades competentes no se han dado a basto para censar, orientar y reglamentar los inmuebles desde el “19 S”.

Además comprobamos que tampoco se ha divulgado ampliamente que la Ruta de los Conventos podría ser para el estado fuente de ingresos y motivo de orgullo porque se cayeron techos, paredes, retablos, campanarios y capillas posas, pero Morelos no está en ruinas.

 

2.Al Convento de San Guillermo, en Totolapan, en el que habitaban, hasta el día del sismo doce monjes, dos sacerdotes y un rector no pudimos entrar, pero sí platicamos con los mayordomos y miembros del comité de las fiestas religiosas, quienes nos dijeron que ya planean la celebración que toca. Don Humberto Galicia “Don Beto”, propietario del Hotel Real de Morelos, nos explicó que más que la fe del pueblo le preocupa la desafortunada construcción de un bosque de columnas de concreto que sostendrá, porque no entra en razón la presidenta municipal en turno, un mercado que está fuera de lugar, debido a que afea terriblemente el entorno en el que se encuentra la bellísima iglesia, cuya cúpula y nave están en el piso. 

Con él caminamos al patio de una casa en la que hoy se reúne la gente a rezar. En el altar improvisado los santos rescatados, las obligadas flores blancas y un Cristo ennegrecido que parece implorar piedad para el cercanísimo cerro al que se le partió la cresta. Salimos de allí pensando que el sismo generó nuevas formas de congregación: ¿se necesita una iglesia para ser iglesia?

 

3.Santa María Pazulco Pueblo Viejo es una construcción colonial que conserva su camposanto y un hermoso retablo barroco salomónico, su atrio conventual es pequeñito y quedó inconcluso, lo cual nos invita a deambularlo en forma de “L”. Allí lo que más nos conmovió fue ver que un parroquiano sentado en la escalera de la entrada previniendo el posible hurto de piezas sacras. Adentro un ángel caído en el piso del altar da cuenta del movimiento de la construcción, que irónicamente sigue decorada con las tiras de papel metálico que se colgaron para las fiestas del 15 de agosto, dedicadas a la Virgen de la Asunción.

Como Pazulco no cuenta con infraestructura turística no es comunidad muy visitada. Pero si en Europa uno anda kilómetros para llegar a ciertos restaurantes y construcciones viejas, hoy consideradas sofisticaciones de turismo culto, nos preguntamos ¿por qué no podría promoverse este convento como una “joyita” local?.

4.A Yecapixtla se le cayó su famoso rosetón gótico, se le desencajó el arco de la entrada, se le rajó un contrafuerte y se le agrietó la techumbre, pero allí de nuevo constatamos que es la sociedad civil la que entró en acción para preservar lo que queda, en la persona del señor Ricardo Morales, Presidente del Consejo Parroquial, pues este buen hombre consiguió el equivalente a más de 10 mil pesos en plástico para tapar la nave del la iglesia a la que se le estaba metiendo el agua de tantas lluvias que nos han bañado recientemente. 

Adentro vimos unos frescos de influencia bizantina y no española, como sería el caso lógico y salimos pensando que hacen falta muchos más dineros que los 8 mil millones de pesos que se han estado manejando en prensa y redes sociales como el fondo posible para la reparación de los daños. Para 1500 inmuebles afectados por el sismo eso no es nada, sobre todo si tomamos en cuenta que desde antes el INAH tenía el pendiente de la conservación a la que obliga el paso del tiempo.

 

5.En Ocuituco Fernando nos muestra unas columnas derrumbadas en la entrada, que debieron haber sido parte de una fuente barroca de tono liberal –porque son cuerpos de mujeres decapitadas con los pechos oferentes-. En esa construcción se fracturó el campanario, se rompió la ventana central de la portada y como en Atlatlauhcan, que recuerda un castillo bombardeado, se derrumbó la capilla posa. 

Cayendo la noche vemos a unos perros callejeros que entran y salen del atrio sin la menor preocupación. Ellos no saben, como nosotros, que no se puede vivir como si la belleza no existiera. Querido lector: urge labor franciscana de amor al arte ¿usted se apunta? FIN    

Por María Helena Noval

[email protected]