1.Pensar la importancia del patrimonio cultural es crucial porque en Morelos se están dando casos de malas intervenciones y derrumbes innecesarios. Los foros de especialistas son el medio adecuado para generar la reflexión pertinente, ya lo han dicho las autoridades del INAH y de la UNESCO y a menos que se trate de apuntalar, no deben de tocarse las edificaciones, por más buena intención que se tenga.
Se nos cayeron un montón de construcciones religiosas y civiles y debemos levantarlas con la asesoría de los expertos. Restaurar cúpulas con más peso del que están diseñadas para soportar va a terminar por derrumbarlas y cinchar las torres dañadas es una medida temporal que deberá dar paso a la restauración de las mismas, para luego inventariarlas como parte de un programa de conservación permanente, en el que deberá invertir la sociedad civil mediante un manejo estricto y transparente de los recursos necesarios.
2.El Colegio de Morelos (antes CIDHEM) y la Universidad Internacional invitan este miércoles 25 de octubre al foro “Pensar la Restauración de Morelos” con base en dos premisas, la primera parte del sufrimiento generado por las pérdidas, la segunda ve el hecho como una oportunidad para restaurar las ciudades de una manera más segura y tecnológicamente probada. La cita es en Ave. Morelos 154, Las Palmas y el contacto es [email protected].
Por su parte, el investigador y experto en culturas populares y gastronomía local Jesús Zavaleta, prepara en colaboración con el Instituto Morelense de Radio y Televisión un coloquio sobre el tema,  para el 16 de noviembre, de 10 am a 2 pm. El mismo se llevará a cabo en el auditorio del IMRYT, ubicado en Miguel Hidalgo 109, Ocotepec. La idea es ponderar las condiciones del patrimonio antes y después del sismo, desde una perspectiva social, en el marco del CXCVIII de Cuernavaca como capital del estado. La información en www.spcmorelos.org.mx.
En dicho evento pretendo compartir mi visión personal del asunto, pues como historiadora del arte me duele ver la mano de obra de nuestros antepasados en el suelo. Trataré de contagiar el asombro que me provoca comparar el arte tequitqui con el barroco colonial, trataré de probar que la escultura barroca, hoy dañada, contribuyó a conformar la ética de las familias morelenses y que el silencio de un monasterio silencia a las personas, cosa que urge en este momento histórico.
Por su parte mi amigo Zavaleta planteará la problemática social más o menos así: “La Fiesta de San Miguel Arcángel, patrono de Jojutla, no se realizó el 29 de septiembre por los daños que sufrió el templo y la fiesta tradicional de Año Nuevo, que se realiza desde el 1 de enero de 1848, con el antecedente de haberse realizado desde 1724, probablemente no se realizará en Tlaquiltenango; lo mismo sucederá con la del 2 de febrero, Día de la Candelaria, afectando no sólo el ámbito religioso, sino el aspecto comercial de la comunidad. En Axochiapan la fiesta del Apóstol San Pablo se verá impedida y qué decir de la de los Reyes, en Tetela del Monte, que es única y ampliamente reconocida.”
3.En sentido etimológico latino, los monumentos son las obras destinadas a conservar la memoria de los hombres y por lo mismo deben de cumplir con ciertas características. Entre ellas: ser duraderos, formar parte del imaginario colectivo y estar relacionados con la parte espiritual y emocional de las personas. Por eso en torno a los monumentos –que pueden ser o no de grandes dimensiones- se celebra de manera cíclica el hecho que les dio origen.
Pero sobre todo, los monumentos sobrepasan límites temporales, hilan historias generacionales y superan las ambiciones políticas de los gobernantes que van y vienen. Los monumentos no tienen color, no tienen partido y por lo mismo dan seguridad a las comunidades que buscan refugio en ellos. Más allá del uso político que le pudieran dar los empoderados, el asunto del patrimonio cultural tangible, como lo llaman los expertos hoy en día, es base palpable del desarrollo sostenible de muchas comunidades porque genera empresas culturales como las de las familias que venden imágenes religiosas, cerería y artesanías afuera de las iglesias. FIN

María Helena González López / [email protected]