1.El miércoles pasado asistí al foro Identidad Cultural y Patrimonial organizado por la Comisión de Ciudades Patrimonio del Congreso de la Unión y no sabe usted la emoción que me dio, querido lector, porque lo que allí se dijo podría contribuir a encendernos el motor del amor a la parte visible de la cultura, es decir, nuestro capital edilicio afectado por el llamado “19 S”, que en realidad es un cúmulo de sucedidos que se evidenciaron con el sismo, pero que incluyen insistentes lluvias y desgraciadamente la negligencia de aquellos que han permitido la falta de mantenimiento y la demolición de inmuebles que aún tienen, o tenían vida útil.
Una de las constantes que manejaron los expertos Dr. Ernesto Becerril Mir, Arq. Raúl Delgado Lamas y Dra. Graciela Mota Botello es que el reto de levantar de los escombros las ciudades implica una oportunidad de cambio de paradigmas para el ciudadano. Y uno de ellos es dejar de pensarlas en función del desarrollo sustentable -que se vincula únicamente con temas de medio ambiente- y mejor concebirlas como base de desarrollo sostenible, porque este concepto incluye lo social y lo económico.
Según lo expuesto, existen convenciones internacionales que protegen el patrimonio, pero en nuestro país vamos un poco a la zaga en el asunto, pues ni la recientemente aprobada Ley General de Cultura y Derechos Culturales, ni la Carta Magna asocian la existencia del patrimonio cultural con la calidad de vida, que es hacia donde debemos tirar pa´lante, si queremos permanecer mucho tiempo más como especie en el azulito planeta.
2.El INAH y el INBA, que son las instituciones que autorizan o no las intervenciones de los bienes dañados no especifican la regulaciones técnicas que les competen más a los arquitectos restauradores y especialistas en el tema como los del ICOMOS, cosa que da terror, pues hay que saber cómo restaurar BIEN los monumentos, las iglesias y los sitios históricos para que no se vengan abajo.  ¿Por qué? Porque como bien dijeron, hablar de identidad es hablar de nuestro paso por la vida en un territorio ocupado por construcciones.
Y como nuestra identidad individual y colectiva se materializa en Morelos en los zócalos, iglesias, mercados, plazas, museos, parques, camellones, fuentes, espacios verdes y calles -cosa que la Dra. Mota manejó como patrimonio arquitectónico, urbano, sitios naturales y sitios culturales- debamos cuidarlos.
México ocupa el octavo lugar en patrimonio mundial y el primero en el continente y Morelos aporta al tema las rutas de los conventos, las haciendas y la de Zapata, pero falta desarrollar el tema más allá de la idea de turismo cultural.
Por otro lado, resulta paradójico que cuidemos poco la naturaleza, cuando es lo que viene a buscar la gente que nos visita (Humboldt tiene la culpa por lo de la primavera).. Producimos mucha basura y peor tantito, nada hacemos contra la estética de lo inacabado, muy propia de los barrios pobres generados en la época postindustrial, con sus casas de  cemento gris que elevan sus varillas al aire cubiertas por botellas de refrescos, con la esperanza de echarle un piso más al dulce hogar, como dicen mis amigos Ríos Szalay y Cattaneo.
3.Contó el Arq. Delgado que Lisboa se levantó exitosamente de un terremoto ocurrido en 1755, pues el Marqués de Bombal ordenó que se reconstruyera la ciudad pensando en estos cataclismos. Añadió que a partir de eso la gente diferenció los fenómenos divinos de los fenómenos naturales y nació la sismología-. ¿Por qué no pensar Morelos como un caso estudio y tornarnos ejemplo mundial?
Yo le propongo a usted apoyar la reconstrucción aportando ideas a los sectores público y privado, partiendo del estado de derecho, porque además ya se sabe que las culturas más avanzadas tienden a pensar en el futuro con base en la administración del tiempo libre del que gozarán nuestros nietos y de seguro que usted no quiere que la pasen en lugares de perversión, sino de gozo estético, de crecimiento espiritual y de sana diversión.  Las iniciativas #Epicentro y “Unidos por Morelos” están organizándose. La primera es ciudadana, la segunda es gubernamental. Hay que echar montón y sumar esfuerzos. Escoja una por favor. FIN

Por: María helena Noval / [email protected]