1.
Quienes aspiran a los diversos puestos públicos del próximo sexenio deberían aprovechar el asunto de la inauguración del Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano (MMAC) para congraciarse con el sector cultural, pronunciándose con contundencia respecto a su vocación y existencia, pero parecen estar mudos. Resulta preocupante no sólo la ausencia de todos los precandidatos a la gubernatura del estado en la inauguración del mismo, sino el hecho de que hasta el momento no hayan proferido una opinión sesuda sobre el papel del arte y la alta cultura como elementos de cohesión social.

Quienes fuimos testigos del evento estamos enterados de que por la veda electoral el recinto ubicado frente al Mercado López Mateos, en Amatitlán, tuvo que inaugurarse antes de tiempo, sin montajes. Y quienes formamos parte del sector cultural sabemos algo sobre el programa curatorial. De la muestra que viene ya le adelanté algo en este espacio hace semanas y hoy le informo que Helena Lugo, quien está a cargo del área, está invitando a diversos fotógrafos para publicar un Atlas de la Ciudad, obra colectiva dedicada a mostrar imágenes del paisaje urbano de finales del siglo XX, que idealmente invitará a pensar en lo individual, lo colectivo, lo público y lo histórico a partir de las relaciones que se dan entre la gente en Cuernavaca.

2.
No obstante, la mayoría de la población desconoce de qué va el museo que nace en medio de una polémica que ha ido creciendo en ámbito académico y artístico. Hay quienes defienden el hecho de que el acervo que le dará vida, conformado por más de 1200 piezas que incluyen obras de la autoría de Soriano, cartas y material de archivo, provenga de un artista no morelense. Pero hay quienes reprueban tal vocación. El día de la inauguración, cuatro de los creadores más reconocidos en la entidad, el paisajista Jorge Cázares, el escultor Víctor Contreras, la actriz Carmen Rodríguez y el pintor Guillermo Monroy, además del escritor Ricardo Venegas, se mostraron indignados durante la presentación de la página web del Maestro Guillermo Monroy, quien fuera discípulo de Frida Kahlo, por la apertura de un museo dedicado a un artista foráneo, carente de arraigo en la ciudad.

La polémica responde a dos visiones o concepciones del arte que se han venido manifestando a lo largo de la historia. De un lado están aquellos que sostienen que el arte debe ser el reflejo de una mirada que privilegie lo nuevo, lo universal y lo incluyente. Ellos piensan que debe existir una dialéctica entre lo ajeno y lo propio que nutra el espíritu de la obra. Del otro lado están quienes sostienen la posición opuesta, enfocada en defender a rajatabla lo local y lo propio, se trata de una postura cerrada a la noción de influencia, es una postura más conservadora.

La historia del arte mexicano (y también la universal) ha estado marcada por esta dialéctica. Como ejemplo tenemos el caso de Los Contemporáneos, aquellos  escritores de principios del siglo XX que se abrieron a la influencia de las vanguardias europeas en el contexto nacionalista de la posrevolución y por tal motivo fueron duramente criticados en su momento. Más tarde vinieron los artistas de la  Generación de la Ruptura, quienes liderados por José Luis Cuevas se manifestaron en contra de la “cortina de nopal” del muralismo. Y así hay muchos movimientos más que podrían analizarse comparándolos con sus contrarios.

3.
Llevada la reflexión al punto que nos compete como consumidores de cultura en un nuevo espacio generado con nuestros recursos, deberemos pensar en función de lo que el recinto pueda ofrecer como espacio vivo, deberemos sopesar qué puede ganar la comunidad cuando deambule en sus jardines, qué pueden aprender los espectadores de las obras mostradas y si el espacio estético permite el disfrute de la colección y las muestras temporales.
 
En Morelos tenemos un gran déficit de museos, el único que fue diseñado de manera expresa para tal efecto es el de Xochicalco, los demás funcionan en adaptaciones de viejos edificios.
 
Se ha dicho mucho en los coloquios especializados que el gran problema de los museos es la generación de púbicos y este deberá ser el reto más importante para Alejandra de la Paz, quien estará al frente del recinto.

4.
El otro asunto al que deberían entrarle quienes quieren ocuparse como empleados públicos es la voluntad política entendida como política pública especializada en generar más infraestructura para la cultura. Le cuento que el museo Octavio Ocampo, reconocido artista especializado en composiciones basadas en doble lectura de la imagen, en efectos visuales, pues, lleva cerca de 15 años en el limbo porque al celayense le han prometido inaugurarle sexenio tras sexenio su museo de autor en Guanajuato. Imagínese nomás. FIN