1.“La Catedral de Cuernavaca no sólo representa un monumento arquitectónico de primer orden, es también depositaria y custodia de un tesoro artístico que encarna un ejemplo del sincretismo producto del choque de dos culturas religiosas y del mestizaje que dio origen a una nueva raza y a una nueva nación”; de este modo justifica la señora Cecile Camile de Abe el texto que escribe para el catálogo de obra que conforma el acervo del Museo de Arte Sacro que se inaugurará el próximo viernes 4 de mayo a las 11:30 de la mañana en Ave. Morelos, a un costado de la catedral, pero también el trabajo de toda una vida como fundadora de Adopte una Obra de Arte, organismo que desde la sociedad civil ha apoyado al rescate y conservación de valiosas obras de arte en nuestra entidad.
Menciona la señora Abe en su texto que “los misioneros convirtieron la espada de los conquistadores en cruz”, frase que me parece significativa en tanto no sólo pinta nuestra historia, sino la tensión que se ha venido dando entre los dos poderes fácticos que dividen el corazón de millones de mexicanos, me refiero al clero y el gobierno. Y es que si bien a raíz de las Leyes de Reforma nuestro país entró en un proceso que separó de tajo los bienes patrimoniales de ambos poderes, esto no sucedió en el orden de lo simbólico. Ya ve usted la “distancia” que hay entre el obispado y los entes políticos. Será por eso que cada quien con su cada cuál y se preparan dos fiestas, una encabezada por el gobernador Graco Ramírez -quien no inaugurará porque la veda electoral se lo prohíbe, pero sí hará un recorrido con especialistas e invitados de honor- y otra por el Obispo Ramón Castro y Castro, quien seguramente exaltará la fe de su grey.
2.Me cuenta esta tarde de domingo la señora Cecil Camil de Abe, que la construcción del mismo se logró dentro de un inmueble considerado patrimonio de la humanidad, que tiene  forma de ¨L¨ y que implicó un doble reto, porque se tuvo que adaptar en un viejo patio de la catedral, que en una época se empleó, con una construcción de los años 50, como casa habitación de seminaristas. Que se tuvieron que demoler losas de aproximadamente 40 centímetros de concreto, con la autorización del INAH y que se tuvieron que hacer modificaciones, porque no se podía rebasar la altura del muro posterior de la capilla abierta.
Añade la señora Abe, que en el espacio expositivo no se va a poder mostrar todo el acervo que consta de 58 óleos que van de los siglos XVI al XIX; que sólo se verán 12 o 14 óleos y además se van a exhibir varios utensilios de uso litúrgico, como cálices, custodias y ornamentos y algunas casullas con bordados del siglo XVI, a veces reutilizados de tan hermosos que son. El guión museográfico y la restauración estuvieron a cargo del maestro italiano Marco Certo, fundador y Director General del Instituto Boticelli, quien ya había colaborado con el patronato que encabeza la señora Camil en el rescate de los retablos barrocos de la Capilla de la Tercera Orden.
3.“Desde Don Alfonso Cortés se consiguió el terreno para hacer el seminario que luego fue bodega y hasta hace poco allí vivían monjas”. -dicen Francisco Abraham Atala y Jorge Elías Atala, quienes estuvieron a cargo de la construcción del museo-, “hubo que sortear la construcción de distintas épocas hecha con diversos materiales y el tema de protección civil fue siempre un reto. Se tuvo que demoler a mano, porque no se podía meter maquinaria ni rascar más de medio metro de profundidad por la reglamentación del INAH. La estructura es de acero y las losas, de concreto pulido. El entorno es de muros de siglo XVI. Había mucha humedad, porque el Centro Cultural Universitario desahogaba el agua ahí y además había una cisterna que reventó la cimentación. Se hizo el recalce de la piedra en mampostería y el otro problema que enfrentaron fue que el INAH local primero dio autorizaron para una cierta altura y luego las autoridades federales dijeron que no, y se tuvo que demoler una saliente.
4.La deambulación entre las piezas expuestas permitirá ver esculturas de bulto de temática religiosa de muy buena factura doradas y estofadas. De este conjunto llaman la atención 2 san franciscos y un San Cristóbal del siglo XVI que estuvo expuesto en aquella muestra que hizo historia, me refiero a “México: Esplendores de 30 Siglos”, porque se montó con el fin de que nuestro país luciera piezas espectaculares en plena negociación del Tratado de Libre Comercio salinista. Dicha muestra itineró a Los Ángeles y San Antonio Texas y terminó en San Ildefonso, y por lo tanto hasta allá fue a dar el masivo San Cristóbal de madera que usted podrá ver en el centro de Cuernavaca, querido lector.
Y como la reflexión estética siempre termina siendo ética, debemos agradecer la apertura de un nuevo museo. A más de un mes de distancia de la inauguración del Museo de Arte Contemporáneo Juan Soriano y después de más de 5 años de echado a andar el proyecto, el Museo de Arte Sacro abrirá sus puertas, éste sí, con la colección montada. FIN

Por: María Helena González / [email protected]

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