1.El miércoles pasado me senté frente al generoso público interesado en el arte con motivo de una charla -hoy está de modo decirle “conversatorios” a estos eventos- que me invitaron a dar Hugo Juárez y María Gabriela Dumay al Museo de la Ciudad de Cuernavaca, un espacio en el que se monta exposición tras exposición, básicamente de artistas morelenses, con muy buena voluntad y magros recursos, pero esa es otra historia.
Lo que quiero compartirles brevemente es la reflexión que llevé a la pantalla, en la que aparecieron los guapos rostros de muchos artistas que viven en la ciudad “donde la primavera se alarga más” –nunca he encontrado la referencia que le achacan al buen Humboldt, quien sólo pernoctó una noche aquí porque andaba de paso--, acompañados de algunas de sus obras.
La idea que me motivó a acotar el tiempo -70´s hasta la fecha-, en el que obviamente faltaron algunos que debieron estar, fue que veo una Cuernavaca que no es aquél edén que vivieron quienes decidieron vivir aquí por el clima, por la cercanía con la CDMX, por el temblor del 85, por el sabor a pueblo, o lo que usted quiera, sino una en crisis que se refleja en el mundo del arte, como suele suceder, porque para eso sirve esta faceta de la llamada alta cultura, entre otras cosas.
2.En la pantalla se vio algo del paisajismo del Mtro. Jorge Cázares -a quien no hay que comparar con Velasco, sino con Landesio en todo caso- y cerramos con los montajes “neo-dadaístas” de los chavos de Ruina Tropical -Davo y Fabiola Valdéz, Amaury Colmenares, Gabriel Rosicky y Esther Alton- pero transitamos por los anhelos de representación de un entorno idealizado mediante representaciones de escenas costumbristas, haciendas en ruinas y hermosos y floridos jardines (léase algunos miembros de la SAMAC, Vicente Gandía, Ranulfo González, Joy Laville y otros) y nos enfrentamos al trabajo de los jóvenes creadores que buscan exhibir en el mal llamado Museo de la Ciudad (así le digo siempre porque no tiene acervo propio), porque desde luego buscan exhibir lo que producen una vez que han egresado de los dos centros de formación artística de la entidad.
Desde luego que no faltaron los comentarios sobre los aprendizajes en el Centro Morelense de las Artes y la Facultad de Artes de la UAEM, incluyendo a las generaciones que se ilusionaron poniendo espacios como el E21 -antes Aragón y León- o la galería de los Simones, pero no podíamos dejar de lado la historia de los artistas que se han rascado con sus propias uñas para lograr el reconocimiento internacional que se ganaron, como Rafael Cauduro, Roger von Gunten, Víctor Hugo Núñez, Elisa Cano y Uli Solner, quienes además han hecho escuela aportándole nutritivas ideas a sus aprendices.
3.En esta historia en la que no faltaron las representaciones de nuestro héroe-nacional-más-puro-e-internacionalizado-Emiliano Zapata, del cual han echado mano para resignificarlo varios artistas locales como Xolo Polo, me atrevo a decir que debieron aparecer los Chinelines de Miguel Ángel Méndez, creador de unos Art Toys que ya van por el número 4000 vendidos en diferentes ámbitos, unos muñequitos muy simpáticos vestidos de diversos colores porque aunque sean más diseño industrial combinado con artesanía, nos dan identidad en medio de la diversidad cultural que nos toca vivir.
Como personalidades que generaron espacios de reflexión estética, fomentaron el coleccionismo y nos enseñaron a ver lo propio, empezando por el arte popular, no pude dejar de lado a Robert Brady y John Spencer, aunque Evelyn Lambert no se quedó atrás por el amor a la Cuernavaca de aquellos gringos que veían con ojos de asombro de mercado de frutas a la entidad en la que decidían pasar temporadas. Por cierto, pobre Evelyn, no se le hizo lo del museo Guggenheim, pero cómo le echó ganas.
4.Finalmente, no puedo dejar de decir que la conferencia me hizo sufrir por tener que dejar fuera un montón de consideraciones que tienen que ver con que siendo uno de los estados en los que habitan más artistas, no existe el mercado de arte –aunque Carmen Rosa Vega hace muchos esfuerzos por incitarlo con su galería en el centro- y que sufrí por no poder darle más relevancia al trabajo que se experimenta día a día en torno a la gráfica o estampación artística nacida de los amores de Enrique Cattaneo con los diversos talleres que ha tenido y los empeños siempre fructíferos en el creciente interés hacia esa técnica por parte de Ana Rojas, la de LAMULI.

Lamento asimismo no haber hablado de “Artes por todas partes”, la página de FB fruto de los esfuerzos de Miguel Ángel Izquierdo por conjuntar y dar a conocer lo que aquí se piensa y se hace como arte y su directorio de artistas, pero así son las cosas en esto de las charlas y por eso esta es el inicio de  muchas más que quiero dar y publicar en forma de libro, querido lector y lectora. ¿Me acompaña para la próxima? FIN

Por: María Helena Noval /  [email protected]

 

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