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1.
El tratamiento -el respeto, la veneración o el maltrato- que se le da a la escultura urbana es indicador de cultura y de malestar de la sociedad. A la gente le cae bien el Zapata de los maestros Carlos Kunte y Estela Ubando, ubicada en el paso a desnivel de la entrada a Cuernavaca, aunque se queja del grave desatino de haberlo encajonado entre paramentos de cemento, pero el monumento al foco (esta ironía es mía, la pieza no se llama así) es un adefesio que podría resignificar la Glorieta de Tlaltenango, si se pusiera una pieza artística de elevado valor estético.
Sirvan estas reflexiones como antecedente para entrarle al tema de la figura de Hernán Cortés, porque ésta ha generado polémicas entre los mexicanos de todos los tiempos. Me aboco al tema porque este viernes me tocó ver en el Museo Cuauhnáhuac la presentación del documental sobre el conquistador en el que participó nuestro amigo Pepe Iturriaga como asesor de historia. El mismo es una fuente indispensable como introducción al tema; aborda el origen del mestizaje del que somos hijos los mexicanos y sin dejar de lado las partes oscuras del personaje –aunque sin dramatismos innecesarios-, permite sopesar el papel del personaje histórico: ¿fue un genocida al que debemos quemar en la hoguera de nuestros vituperios mil veces? ¿Fue el estratega que nos guste o no, dio inicio a una nueva era en la historia de la América de habla hispana? Eso no terminará nunca de decidirse porque entran en juego las pasiones, los idealismos y las contradicciones. ¿Cómo cuáles? Por ejemplo la que ve en el pasado prehispánico (que fue multicultural) una fuente de orgullo, mientras se permite que los indígenas actuales sigan relegados en sus comunidades, buscándose desde varias políticas públicas su integración a la comunidad de habla hispana que detenta el poder económico.
2.
Con respecto al tema urbano pienso en Cortés porque la escultura que representa al conquistador mandada elaborar por Don Manuel Suárez al escultor Sebastián Aparicio para el antiguo Casino de la Selva, fue removida de su ubicación en la Colonia Lomas de Cortés y actualmente está abandonada en un corralón echándose a perder. En su lugar reubicaron la escultura de Cuauhtémoc, horriblemente pintado de dorado el concreto que la conforma. Esta lectura tendenciosa de la historia sin embargo deja fuera la noción de patrimonio artístico, misma que propuesta por los miembros del actual Comité Municipal de Cultura de Cuernavaca será revisada para que la pieza sea rescatada y reubicada en algún punto de la ciudad. Recordemos además que en Cuernavaca existen otros sitios que enarbolan el nombre del español que buscó ampliar el imperio de Carlos V, comenzando con el mismo Palacio de Cortés, la colonia Lomas de Cortés, la Hacienda de Cortés, la colonia Rancho Cortés, etc.
Cortés tuvo 8 tumbas antes de llegar al Hospital de Jesús, fundado en 1524 por él mismo, nos recordó Iturriaga y durante el transcurso del documental oímos del historiador Miguel León Portilla que la historia de la humanidad está hecha de conquistas y que “Las civilizaciones no chocan, se funden” (citando a Carlos Fuentes).
3.
Dice el periodista Eduardo Cruz Vázquez, experto en economía cultural, que el encontronazo entre el nacionalismo y el liberalismo es una de las razones que ha frenado el hecho de que la comunidad cultural entienda su quehacer como un trabajo que debe ser bien valorado en pesos. Más allá de eso, la visión romántica del trabajo artístico y su promoción ha permitido que nuestro país se quede a la zaga frente a otros que entienden el turismo cultural como una vía de ingresos y de desarrollo muy importante. En su más reciente publicación –“Sector Cultural. Claves de Acceso” (Editarte- UANL, Nuevo León, 2016)- Cruz hace un análisis pormenorizado del sector en nuestro país, e incluye el análisis de la cuenta satélite de la cultura de México como sumatoria importante de las cuentas nacionales. El autor, quien ha impartido varios cursos sobre el tema en nuestro estado también es narrador y poeta y es fundador del GRECU, un grupo de reflexión sobre economía cultural, en el que los emprendedores dedicados a las industrias culturales dan cuenta de cómo se puede vivir del arte.
4.
Damos a conocer en esta columna con gran agrado, que el pianista Claudio Herrera Noriega, morelense por adopción desde hace años, reconocido no sólo como concertista, sino como profesor de música y colaborador de la Fundación Fulgencio Ávila Guevara tomará posesión del cargo de Director del Instituto Municipal del Arte y la Cultura de Durango el 1 de septiembre, al lado del Dr. José Ramón Enríquez como Presidente Municipal. El intérprete afirma que no dejará de serlo y quienes conocemos su disciplina estamos seguros de que tomará su nueva labor como funcionario público con el mismo entusiasmo y seriedad con el que se toma su carrera artística.
5.   
Este sábado se reconoció a Martha Ketchum, quien fuera directora del otrora Instituto de Cultura de Morelos en una íntima y cálida ceremonia en la biblioteca del ExConvento de Tepoztlán. Organizada por la siempre inteligente y trabajadora Marcela Tostado y por Doña Martha Mejía -madre de Ketchum-, la reunión cumplió con el objetivo de recordar a quien echó a andar un montón de proyectos que hoy están en el olvido por falta de recursos y de interés de quienes dirigen la secretaria que sustituyó al instituto. Fue conmovedor recordar el empuje que siempre tuvo Martha para hacer las cosas, su buena voluntad para rodearse de los creadores morelenses y el entusiasmo con el que buscaba recursos en donde fuera, para hacer realidad los proyectos en los que creyó.

 

Por: María helena Noval /  [email protected]