1.La semana pasada, en este mismo espacio, comentábamos algunos de los retos y oportunidades que se generarán en función de que se turnó a la Comisión de Cultura y Cinematografía de la LXIII Legislatura, el documento orientador redactado por 14 expertos en la materia, que servirá de base para la creación de la ley de cultura del país. Por lógica y si los cabildeos entre las cámaras de diputados y senadores prosperan, se pondrán en marcha, después del 30 de abril, una serie de acciones que visibilizarán los beneficios de apoyar la cultura como un eje de desarrollo. Aquí unas reflexiones más, surgidas del análisis del documento.
2.Si se pone en marcha la ley, el Estado tendrá que vigilar que se generen políticas culturales vinculadas con las políticas educativas, las de salud, las de seguridad ciudadana, las encargadas del cuidado del medio ambiente y las del desarrollo urbano, lo cual implicará que a los empleados públicos les va a caer más chamba y esto está muy bien, pero sobre todo indica el documento, que se reconoce y solicita la participación activa de los creadores, los artistas, los promotores culturales y los miembros de la sociedad civil en la generación de dichas políticas culturales.
Aquí la reflexión va, querido lector y lectora, en el sentido de que tradicionalmente a los artistas se les ha considerado entes creadores de obras dirigidas al consumo de coleccionistas o aficionados (ambos obedeciendo a una vocación “bohemia”, “rara”, sofisticada y hasta superflua), sin tomárseles en cuenta para la generación de un contexto que beneficie el consumo y aprovechamiento ético y estético de su trabajo, por parte de la ciudadanía en general.
Los conocidos casos de Octavio Paz -además de otros escritores vinculados con prestigiadas revistas- y los de algunos artistas cercanos al poder, han sido excepciones; caso de análisis son las políticas culturales surgidas en tiempos de Vasconcelos y los muralistas de la primera generación. El punto es que aquí es que la Ley de Derechos Culturales insistirá en la participación de los creadores en el manejo de este barco en el que vamos todos, que se llama país. Por fin se les tomará en cuenta para algo más allá, que para salir en la foto con el político en turno.
Para el caso de los promotores culturales -agentes que sin ser una novedad en la historia de la humanidad hoy se especializan como tales-, se puede decir que habrá que fortalecerlos no sólo reconociendo que son ellos quienes organizan las exposiciones que disfrutamos, los conciertos que nos hacen vibrar, las presentaciones de libros que nos motivan, las conferencias en las que aprendemos, las visitas guiadas que nos emocionan, sino proporcionándoles los recursos que necesitan para subsistir como profesionistas; es decir, no entendiendo su trabajo como producto del “amor al arte”. Y aquí me permito reconocer el trabajo de la señora Griselda Hurtado -empresaria morelense de Casa Tikal, Emiliano´s e Iguanas Grill-, quien a través del subsidio que lleva años dándole a algunos artistas y la amable disposición de los espacios que maneja para la muestra de obras artísticas, se ha convertido en una de las más reconocidas y discretas promotoras culturales del estado, junto con su pareja, el artista Cisco Jiménez.
3.El Artículo 73 fracción XXIX-Ñ de nuestra Carta Magna faculta al Congreso para expedir leyes que establezcan las bases para la operatividad, en sus respectivas competencias, de los estados y municipios, para que generen mecanismos en los que puedan participar los ciudadanos en su calidad de miembros de la sociedad civil y empresarial. La idea es que se cumpla lo previsto en el párrafo 12 del Art. Cuarto Constitucional (todos tenemos derecho al acceso a la cultura).
Pero aquí el punto fino (Fracción XXV): lo que no pueden es legislar en torno a los campos de educación en las bellas artes, la enseñanza técnica de las artes y los oficios, la operación de bibliotecas y los museos, dándose aquí la oportunidad para que la libertad de expresión y la creatividad se manifiesten de acuerdo a las vocaciones de cada entidad, en otras palabras, es por esta razón que a lo específicamente morelense se le tiene que sacar brillo. Por cierto, el promotor cultural Miguel A. Izquierdo Sánchez, quien labora en el ámbito educativo, acaba de publicar en issu.com un manual para que los promotores culturales y artísticos del estado conozcan los recursos con los que contamos.
3.Termino esta entrega comentándole, querido lector y lectora, que Carlos Villaseñor, uno de los redactores del citado documento, pidió en FB la semana pasada, que los ciudadanos le escribamos sobre el asunto a los senadores Emilio Gamboa, Patricio Martínez, Lízbeth Hernández y Rabindranath Salazar, estos dos últimos representantes de los morelenses. Hágalo por favor: si ellos ven interés en el asunto, puede que tengamos luminosas propuestas ciudadanas. FIN

Por: María helena Noval / [email protected]

 

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