1.Qué bueno que poca gente se percató de la desorganización que privó en torno a la inauguración del XVII Salón de la Sociedad de Acuarelistas en Morelos (SAMAC), en el mal llamado Museo de la Ciudad de Cuernavaca la semana pasada. Enfatizar el tropiezo administrativo implicado en la promoción del arte contribuye a empañar la apreciación del mismo y en la sociedad del espectáculo en la que vivimos (Vargas Llosa dixit), lo que hay que tomar en cuenta en mayor medida es el milagro de la existencia de las vocaciones artísticas, porque las mismas resultan ejemplares: hay una ética de trabajo detrás de ellas.
Y precisamente una de esas vocaciones fue reconocida ese día en la persona del Arquitecto Gonzalo Arenas, no sólo por su insistencia en la promoción de esta difícil técnica artística, sino porque él ha propuesto interesantes innovaciones en materia de contenidos y formatos para la misma.
En las salas podrá usted, querido lector y lectora, encontrar un poco de todo, siendo fundamental que se tome en cuenta el oficio del ejecutante, ya que en esta modalidad expresiva resulta fundamental.  Lo anterior me lleva a pensar en el papel del maestro Huáscar Taborga, en quién recae la dirección de la SAMAC actualmente, porque él lleva muchos años formando a varios de los hoy expositores. Es decir, si bien las gestiones de los pintores Victoria Pareja y Gonzalo Arenas destacaron en su momento por su claridad y pulcritud, es menester reconocer que Taborga marca un liderazgo diferente, porque en su longevo taller es en donde muchos han aprendido a expresarse mediante esta técnica del agua: ¿Qué tanto sigue gustando la figuración costumbrista al espectador? ¿Sigue percibiéndose como una novedad para esta técnica la abstracción lírica? ¿Qué tanto debe promoverse la práctica de la acuarela tradicional frente a la utilización de otros materiales en la pieza? Estas y otras preguntas que se resuelven en el día a día del taller son las que han templando las vocaciones de los participantes; como usted verá, ser artista no es nada fácil.
2.Por lo que respecta al Museo de la Ciudad, hay que decir que hay tan pocos espacios especializados en esta ciudad para mostrar lo que se produce en materia de artes plásticas, que deberá ser estricta, rigurosamente analizada la vocación que dará comienzo a su nueva etapa, me refiero a la que encabeza nuestro Presidente Municipal Cuauhtémoc Blanco Bravo, como responsable del proyecto para cultura que presentó el 20 de septiembre ante el Congreso de la Unión.
Como usted sabe, en esta columna se ha insistido en el hecho de que el recinto no cuenta con acervo y por lo mismo no puede llamarse “museo”, en todo caso sería un centro cultural, porque tampoco reúne las condiciones para ser una galería como se entiende comúnmente, pues no se vende lo exhibido. A la Mtra. María Gabriela Dumay se le nombró recientemente como subdirectora del espacio y es ella quien deberá marcar las directrices de su etapa al frente del mismo. Hasta el momento lo que ha dado a conocer a esta escribiente y a otros miembros del gremio, es que le gustaría dedicar unas salas a promover de manera permanente la imagen de la ciudad a través de la fotografía y por ello estaría en condiciones de pedirle a los profesionales de la lente que contribuyeran a crear el acervo pertinente, mismo que no podría ser adquirido por falta de fondos. Serán los miembros del Consejo Municipal para la Cultura y las Artes quienes aprueben o no la propuesta. En su momento diré yo, como miembro del mismo, que privilegiar la fotografía (para la cual existe El Castillito), dejaría fuera la pintura, la escultura, el arte objeto y las instalaciones, manifestaciones muy prolíficas en la entidad.
3.El día de ayer me tocó presenciar, en el Museo Mural Diego Rivera, en la Ciudad de México, el sentido homenaje al Maestro Arturo García Bustos, quien junto con la Maestra Rina Lazo, su pareja de tantos años, forma parte de la Escuela Mexicana de Pintura, el capítulo del arte que más se ha promovido ante el mundo.
Durante el mismo, la Dra. Dina Comisarenco habló del arte como una utopía, pues García Bustos, uno de los llamados “Fridos” (por haber sido alumno de Frida Kahlo) pintó en sus murales a una posible sociedad ideal y feliz. Influido por el comunismo imperante como ideología entre muchos artistas durante la primera mitad del siglo XX, el contenido de su obra resulta lógico, pero también se recordó que en su momento el pintor fue atacado duramente por algunos de sus colegas, entre ellos Rufino Tamayo. De ahí la valoración de la vocación artística del maestro, quien a sus 90 años sostiene que el arte contribuye a la imaginación de un mundo mejor.
4.Unos momentos antes del envío de esta columna a la redacción de DDM me entero del fallecimiento de mi maestro y amigo, el notable escritor René Avilés Fabila y tal hecho me entristece mucho. A su decidida, completa y compleja vocación literaria dedicaré otro texto periodístico. De momento envío un abrazo muy afectuoso a Doña Rosario Casco Montoya, compañera de vida de nuestro querido y admirado René. Descanse en paz. FIN

Por: María helena Noval / [email protected]

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