1.Cometemos un error al pensar que el problema es Trump: el problema somos nosotros quienes, además de desconocer la historia del país, nos sentimos  enanos frente al poderoso de enfrente. Somos patriotas de cartonería y no de carne, de verdad.
La reflexión viene a cuento porque como usted recordará, el jueves pasado, acompañado por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el Lic. Guillermo Hamdan presentó a la ciudadanía morelense y a varios medios de comunicación locales y nacionales el Proyecto de Demanda de Nulidad del Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848). Poco más tarde, el polémico asunto corrió por redes sociales y medios de comunicación internacionales: ¿será posible que el norteño territorio regalado, traicionado, malvendido nos sea devuelto? ¿Aplica el pago de una indemnización al respecto? ¿Por qué no se había hecho esto antes?
Me indica el abogado Hamdan que existen cerca de 25000 documentos periodísticos y académicos que abordan el tema en Estados Unidos (en México hay muchísimos menos) y que esta idea presentada al mundo desde Cuernavaca, podría decidirse a favor de México en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, porque ni el famoso tratado prescribe, ni se han cumplido otros firmados entre ambos países.
Ya ve usted, los políticos peleándose entre sí y al interior de sus partidos, mientras la propuesta ciudadana recién nacida se abre paso hacia las manos del Ejecutivo federal (el único facultado para demandar, porque se trata de un asunto entre Estados, en el ánimo de que la de la balanza -La Justicia- haga algo por nosotros los posmodernos tenochcas).   
2.En este contexto, tuve la oportunidad de platicar con el Ing. Cárdenas sobre Cuernavaca (la Ave. Palmira, en donde se fincó propiedad de sus padres lleva el nombre de una hermanita suya, que no vivió mucho tiempo), pero sobre todo hablamos de arte. También me dijo que muy pronto regresará a Cuernavaca a presentar su libro “Cárdenas por Cárdenas” (Debate, 2016), texto que como usted seguro ya sabe, querido lector y lectora, escribió sobre su padre, el General Lázaro Cárdenas.
Como en el mismo se ve cómo se fue construyendo el personaje histórico que fuera presidente de México entre 1936 y 1940, a mí se me ocurrió preguntarle si por haber estado ocupado en tan alto cargo, a él le había hecho falta como papá, y me dijo que no, que éste estuvo presente en su vida cuando fue necesario y que haber vivido en Los Pinos fue de lo más normal para él, pues el emblemático lugar no hace mayor diferencia en la mente de un niño de 6 años. Condición humana.
3.Cambiando de tema, le invito a visitar la exposición de Lua Rivera (egresada de la Facultad de Artes de la UAEM), quien expone en el mal llamado Museo de la Ciudad y nos ha dejado con la boca abierta, pues sus ¨Nidos”, trabajados a base de fibras y plástico, en una serie de instalaciones, invitan a eso que hoy se conoce como “inmersión”.
Pero no se asuste por el término, esto quiere decir que “sí se puede tocar”, pues ella, como algunos profesionales de los museos se ha dado cuenta de que cuando las muestras se tornan más experimentales, el espectador aprecia más lo que se le ofrece en términos de enfrentamiento estético no puramente contemplativo.
4.Y le hago otra invitación: este jueves 16 de marzo participaré en la presentación del libro “Improbables” (Ediciones Acapulco, 2016), elaborado -dije bien, “elaborado” aunque no sea un libro hecho a mano- por dos profundas creadoras: MARIANELA de la Hoz y Vicky Nizri; la primera pintora de reconocida trayectoria, la segunda escritora de conmovedoras frases, párrafos, estampas.
Ese día me tocará compartir mesa con la crítica de arte Mónica Mayer y  anticipo que ambas aventaremos a la mesa el corazón y echaremos a andar la neurona para lograr transmitir en la medida de lo posible, el efecto que el material logró en nosotras.
Para empezar diré que la buena pintura contemporánea está muy lejos de ser complaciente, que tiene que ser crítica cuando aborda la condición humana para que valga a pena voltear a verla. Además, trataré de demostrar que los personajes “border” de Nizri, esos indigentes e improbables “otros”, somos nosotros mismos. La cita es en el Claustro de Sor Juana, en el Sotocoro del Divino Narciso, en Izazaga 92, Centro Histórico, CDMX, a las 7 PM. Allí nos vemos. FIN.

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