1.Comienza 2018 y la efervescencia política bordea el orden de lo insoportable: ¿Quiénes van a decidir nuestro futuro? ¿se decide el destino de Morelos desde las maquiavélicas esferas del poder federal? ¿Con qué proyectos arrancarán los tres órdenes de gobierno en el verano? Son las preguntas básicas que nos hacemos los morelenses, mientras los medios de comunicación y las redes sociales se ocupan de ofrecernos opiniones y encuestas que más que aclarar, nublan la visión. Así las cosas, la locura con la que comienza el año reside de manera importante en la especulación sobre lo que vendrá.
Como no existen derecha ni izquierda que definan ideales, sino la simple voluntad de la captación de votos, se consolidan alianzas antes imposibles y se hacen bolas quienes se presentan públicamente a sonreírle a la gente, mientras los ciudadanos coincidimos en que no queremos campañas políticas al estilo vieja usanza, pues eso desgasta la esperanza.
En la marca de salida el Cuauh, Rabin, Meade, Nadia, Marisela, Memo, Javier y Rodrigo. Todos quieren bailar pero no sabemos con quienes lo harán ni qué ritmo elegirán. Lo que sí sabemos, es que de aquí al verano nos incluirán en una danza frenética, africana, sonambulesca, en la que el tema cultural pinta para ser relleno.
2.Mis humildes reflexiones porque la semana pasada el legislador Alejandro González Murillo (PES) promovió reformar el artículo 3 de la Ley General de Turismo, para incluir el concepto de turismo cultural, definiéndolo como “aquel que es motivado a conocer, comprender y disfrutar el conjunto de rasgos y elementos distintivos, espirituales y materiales intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social de un destino específico”.
Sin ser nuevo el concepto, porque hoy entre los especialistas se habla de desarrollo sostenible (uno de cuyos ejes es la cultura), la propuesta suena acertada pero incompleta, pues turnada a la Comisión de Turismo, no se menciona como parte de un plan de desarrollo y menos de la agenda de desafíos que se le presentarán al sector cultural y al turístico después de los sismos ocurridos en septiembre.  
Al hacer su propuesta, González Murillo comentó que: “actividades, tradiciones y costumbres deben ser promocionadas por todos los niveles de gobierno del país, por lo que esta inclusión es una nueva visión de la actividad, que promoverá recorridos a los estados en el aspecto cultural y sean reconocidos y conocidos a nivel mundial.”
Como descubrimiento del hilo negro está bien, pero pensando con seriedad, señores diputados, sería ideal que el legislativo organice un foro para que los especialistas que aquí residen como Juan Antonio Siller (que tiene ya su programa anual sobre el asunto), Adalberto Ríos Szalay, Fernando Hidalgo, Jesús Zavaleta y Carlos Lavín, (entre otros) propongan un proyecto colaborativo para el estado que es señalado desde tiempos inmemoriales como sede de un rico patrimonio cultural tangible e intangible.  
Y sobre la propuesta dada a conocer también la semana pasada por la diputada Ruth Noemí Tiscareño Agoitia (PRI) para conservar y promover los juegos tradicionales: “ya que en las últimas décadas se encuentran en decadencia por el desarrollo de las tecnologías”, sugiriendo reformas a las leyes General de Cultura y Derechos Culturales y Orgánica de la Administración Pública Federal no hablaremos, porque sin tomarse en cuenta la Reforma Educativa resulta infantil, valga la perogrullada.
3.El problema de la no visión integral del sector cultural no es local, el escritor Alejandro Ordorica, en el capítulo titulado “Un Congreso con Cultura” (“Es la Reforma Cultural, Presidente. Propuestas para el sexenio 2018-2024”, Editarte, CDMX, 2017) habla de que la visión de las recientes legislaturas del Congreso de la Unión al respecto ha sido fraccionaria y dispersa, privilegiando vocaciones (cine, bibliotecas, patrimonio) que no forman parte de un cuerpo jurídico integral y visionario que responda a la interrelación entre promotores culturales, instituciones públicas, académicos y empresarios. La gran pregunta que se hace el reconocido especialista es si los recursos para la cultura deben seguir bajando vía el poder legislativo, ya que claramente es el poder ejecutivo quien dispone vocación y estilo de gobernar.
Plantea Ordorica la creación de Consejos Consultivos con facultades reales de toma de decisiones, filtros en los que participen ciudadanos con voluntad de tomar en cuenta temas como el binomio Cultura-Economía, para que la chamba no recaiga exclusivamente en el legislativo y aquí agrego yo, se descubran una y otra vez temas que los diputados luego ven novedosos como los arriba mencionados.
4.Los siempre activos y creativos integrantes del movimiento cultural denominado Ruina Tropical, Davo y Bafi Valdés de la Campa invitan a un evento multidisplinario que incluirá lectura de poesía de la talentosa Kenia Cano y música de Pablo Peña el día de mañana, a las 19:30 horas en el Centro de Cultura Digital, en la CDMX. Estoy segura de que  “Más allá de la poesía” será un evento fresco y alentador como ellos, quienes forman parte de una generación acostumbrada al fracaso de los grandes discursos, pero ven posibilidades de reconstrucción desde la reflexión cultural. Informes: www.ruinatropical.com y [email protected].  FIN

Por: María helena gonzález

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