Mañana 10 de Agosto, a la 1:00 PM, se inaugura en la Galería Víctor Manuel Contreras, de la UAEM la exposición “Fotos y Letras”, en la que participan los maestros Enrique Torres Agatón y Ricardo María Garibay con dos corpus de fotografías que han dado pie a textos de diversos escritores. Lo que se busca es el diálogo que se genera entre ambas expresiones, la visual y la escrita. Como soy la autora del texto de sala de la muestra que Garibay le dedica al tema “Cristas”, comparto con ustedes, queridos lectores, mis reflexiones al respecto.

1.
Si revisamos los entrecruces de la iconografía cristiana con el erotismo en la historia del arte, encontraremos una abundante cantidad de grabados, pinturas y esculturas. Las mismas parten del Génesis (Adán y Eva), pasan por el martirio de los santos y culminan con la imagen divina en los momentos conocidos como la Pasión y Muerte de Jesucristo, como ejemplo del cuerpo sometido al otro. Dichos abordajes privilegian la relación entre dos o más seres, la presencia del cuerpo entero y no el fragmento, destacan la vulnerabilidad del mismo y muestran la capacidad para sentir que nos ofrece la cercanía de la piel.
En el caso de la fotografía, sin embargo, estos entrecruces han sido menos explorados, no sólo por la corta vida del medio, sino porque en general tal combinación de tópicos (erotismo y mística) se da con mayor frecuencia cuando se ha tratado del registro de representaciones de índole teatral.

2.
Las fotografías más recientes de Ricardo María Garibay van más allá de estos constructos culturales, destacan por la altísima calidad con la que están trabajadas y enriquecen en más de un sentido la historia del desnudo en el arte.
Por un lado, el fotógrafo nos asombra con una serie de cuerpos femeninos que se asocian con el Barroco por las posiciones contorsionadas de los mismos, por las líneas diagonales imaginarias que cruzan las composiciones y por la perspectiva desde la cual se les mira –lo cual muestra un tratamiento estético novedoso y propositivo-, por otro, la propia historia de la iconografía a la que pertenecen viene a ser trastocada porque el sujeto que aparece es una mujer investida como Jesucristo, lo cual transgrede completamente el corpus referencial del que se parte.
¿Debemos de sentir compasión por este cuerpo que nos recuerda a aquel que con su tortura y pasión pagó por los pecados de la humanidad? o ¿debemos acaso dejarnos llevar por la sensualidad de las formas destacadas por el juego de luces y sombras y la vida palpable, crispada que se nos presenta en primer plano? Tales son las cuestiones contradictorias que se nos hacen a los espectadores de estas “Cristas” reveladas en blanco y negro por el autor.
3.
En un texto escrito en 1997, el propio Garibay ayuda a responder las contradicción planteada: “Acaso la raíz de cierto catolicismo provinciano deformado por la devoción popular, que ve en la desnudez el pecado, haya impedido hasta hoy la aparición de un erotismo robusto y verdaderamente artístico. Es en las generaciones jóvenes donde comienza a abrirse paso, las que no profesan catolicidad alguna, ni reverencia hacia lo eclesiástico. Es en estas generaciones donde el sentimiento de la vida religiosa comienza a darse como trascendencia de cada uno hacia los demás…Y esto abre ya las puertas hacia el verdadero erotismo mexicano: la unción ante las formas de la belleza”.
Ante la explicación puntual y clara del autor, lo que procede es insistir en que si el fotógrafo excede la provocación del ojo pudoroso, es porque en la época de lo “permitodo” siempre cabe un poco más. Sólo que este poco más rebasa los terrenos del erotismo, al colocar a la mujer en el mismo lugar del más torturado del mundo, pero también en el lugar del más reverenciado. ¿Acaso no evoca esta sustitución una lectura con perspectiva de género? Sin habérselo propuesto, el autor provoca asimismo la reflexión sobre los derechos de la mujer y sobre el lugar que poco a poco la humanidad le tendrá que ir dando como figura de culto. Por ello, un aplauso más de parte de nosotras, las que miramos.

Por: María Helena Noval /  [email protected]

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