Miguel Ángel Izquierdo Sánchez, nos propone un nuevo libro, en esta ocasión virtual (https://issuu.com), en el que se DESVIVE -sienta usted la importancia de esta palabra, querido lector y lectura-, por convencernos de que en este nuestro estado se generan constantemente manifestaciones emocionantes, interesantes y divertidas en el ámbito cultural. “Crónicas de Emociones: Actividades Artísticas en Morelos 2014-2016” es un compendio de apreciaciones que en principio debería provocarle interés a todo aquél que ha sido influido -afectado- por la consideración de que la violencia, la corrupción y la impunidad han disminuido la producción y el consumo culturales en la localidad. Cierto es que como sociedad estamos viviendo momentos difíciles, no lo podemos negar, pero cierto es de igual modo, que como seres sensibles y emocionales que somos, jamás dejaremos de comunicarnos unos con otros, vía los productos más elevados de la cultura.

El libro aborda las artes que discurren en el tiempo y en el espacio desde un YO deshinibido que comunica franca, honestamente lo que siente y piensa (al Miguel inhibido que fue, lo conocemos en la página 50 de una manera brillante, salvado por Walt Whitman). Habiéndonos advertido desde el principio que no se trata de textos de crítica de arte, sus frases impactan rápido la emoción del que lee, porque no se sostienen de un lenguaje teórico, porque se aleja del culteranismo. Con este conjunto de textos da continuidad a su vocación de promotor cultural manifiesta en la cartelera cultural que promueve, o su famosa página de Facebook “Artes por todas partes” y los libros “Cronizarte” (2014, Ediciones y Punto) y “Valorar las Artes” (2015, Libro de Autor) y va un paso más allá porque se muestra sin piel ante nosotros.

Pero que quede claro: el hecho de que su lenguaje sea transparente y muy emocional, no significa que sus análisis sean superficiales. Todo lo contrario. Y para muestra basta la ponencia incluida sobre las relaciones que se dan entre el territorio y la sobrevivencia, porque en la misma habla con elocuencia y rigor académico de la importancia del uso del espacio público para el esparcimiento, de que estas prácticas combaten la obesidad y generan relaciones humanas significativas y de que los espacios sagrados del arte no son los únicos en los que suceden cosas valiosas. Allí además nos presenta una vocación típica de los alumnos del Centro Morelense de las Artes, la de las calles o las plazas públicas, porque saben que esos “No Lugares”, de los que habló Marc Augé como despersonalizantes pueden ser todo lo contrario.

2.
La escritura sobre arte comienza en el Renacimiento, Cennini, Ghiberti, Vasari y Leonardo demostraron que se puede formar al artista a partir del texto; por su parte, Alberti enfatizó la importancia de la palabra bien puesta, pues ésta da un sentido más profundo a la imagen.

Con el paso del tiempo, sobre todo en nuestra época, las plumas se han soltado obedeciendo a una diversidad de intereses: gusto estético, motivos intelectuales, disparadores emocionales, deseos de legado, intenciones de promoción, etc. Pero hay una razón más y es que en todos los casos, quienes escriben (o escribimos) sobre estos asuntos, convirtiéndonos en “Creadores de Gustos” (Javier Lumbreras dixit), lo hacemos porque no nos podemos contener, porque el placer de vivir ciertas experiencias nos hace querer revivirlas y compartirlas.

Por lo general, el que escribe sobre arte se especializa en un tipo de manifestación específico: música, danza, teatro, artes visuales, pero Izquierdo es un glotón al que le complace la experiencia estética variada. Es un bon vivant, un hedonista, en el mejor sentido de la palabra. Y si hubiera que buscarle una inclinación, esta sería que le da voz y peso a los artistas desconocidos. Lo que no sabemos es si este promotor será en el futuro otro Kahnweiler, aquel que puso el ojo en Picasso, Bracque, Leger y Derain, cuando estos no eran las “firmas” que luego fueron.

3.
El producto del trabajo creativo no se da de manera aislada, sino dentro de un sistema en el que un otro lo consumirá. La propiedad es la relación más íntima que se puede tener con los objetos, pero ésta es más compleja de lo que parece, pues podemos poseer íntimamente una obra artística sin comprarla. De estas “cachonderías” trata el libro del culto autor dedicado también a la educación. La presentación este viernes 18 de noviembre, a las 5:30 en La Casona de Spencer, junto a la Catedral. Allí nos vemos. FIN.

Por: María Helena Noval / [email protected]

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