La búsqueda del submarino de la Armada argentina que se perdió con 44 tripulantes a bordo continuó este sábado en un clima de confusión, dolor e incertidumbre ante la grave tragedia sufrida en el país sudamericano.

El submarino de la Armada Argentina ARA San Juan es buscado en la zona del golfo San Jorge, en la patagónica provincia de Chubut, a casi mil 400 kilómetros de Buenos Aires, ya que fue su última posición reportada el pasado 15 de noviembre.

La nave había comenzado su recorrido en Ushuaia, ubicada en el extremo sur del país, y tenía que haber llegado el lunes pasado a Mar del Plata, una ciudad de la costa atlántica que está a 413 kilómetros de Buenos Aires.

El jueves, la Armada confirmó que el pasado 15 de noviembre, tres horas después del último contacto que el submarino tuvo con la base naval, se había registrado una explosión en la zona.

La noticia provocó una conmoción social, ya que la principal hipótesis era que, si la nave había hecho explosión, las probabilidades de sobrevivencia de los 44 tripulantes eran nulas.

El vocero de la Armada, Enrique Balbi, aclaró ante la prensa que no se podía confirmar nada hasta no encontrar el submarino, ya que el operativo de búsqueda continúa.

Las contradicciones quedaron en evidencia cuando varios de los familiares de los marinos declararon que a ellos sí les habían dicho que “estaban todos muertos”.

Así, diez días después de que desapareciera el submarino, el gobierno todavía no puede confirmar qué pasó ni tiene rastros de localización.

Envueltos en un clima de luto, los familiares exigen información clara que el Estado no les brinda ante la falta de coordinación que desde el primer momento tuvieron Marcelo Srur, jefe de la Armada; y Oscar Aguad, el ministro de Defensa que se enteró de la desaparición del submarino por la prensa.

El presidente Mauricio Macri, por su parte, optó por mantenerse en silencio hasta que el reclamo por un posicionamiento institucional de su parte creció y lo obligó a dar un repentino mensaje ante la prensa.

Macri habló solamente durante siete minutos, sin aceptar preguntas, y advirtió que no era momento de buscar culpables, además de que prometió que la búsqueda continuará por todos los medios posibles.

La desaparición provocó un inédito operativo en el que participan más de cuatro mil personas y equipo especializado de Alemania, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Noruega, Perú, Reino Unido y Uruguay.

El caso provocó, además, un debate social sobre el apoyo financiero y social del que no gozan las Fuerzas Armadas que arrastran un descrédito desde la última dictadura militar (1976-1983) a pesar de que hoy están formadas por nuevas generaciones.