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Ahora que nuestro peso se ha devaluado frente al dólar, que el gobierno elevó el costo de la gasolina a precios inaccesibles, que la cascada de alzas se va a dar por todo el País y las amenazas de Trump, el próximo presidente de los Estados Unidos, ya se están acatando por las grandes corporaciones antes de que éste llegue al poder, vamos a comprar cosas mexicanas para comer y para vestir; adquirir medicamentos genéricos iguales a los de patente y que son 30 o 40 por ciento más baratos.
En fin, mientras la gente se sigue organizando para protestar por el costo de la vida y de los absurdos golpes que el gobierno le sigue asestando, vamos a preparar en lo que se pueda, una vida propia sin necesidad de esperar que las inversiones trasnacionales vengan a “salvar a México” volviéndose dueños de nuestros recursos.
Con el dólar a 22 pesos, no tenemos nada que hacer en el país vecino, ya que lo que necesitamos es exportar nuestras manufacturas, buscando mercados europeos, asiáticos como el Japón y China a quienes les vamos a maquilar sus productos, ya que el mercado de Estados Unidos desde ahora se nos está cerrando.
Si la gente que puede viajar en lugar de ir a cualquier otro país se queda a conocer el propio, no sólo va a gozar de mayores atractivos que con el vecino, donde ni siquiera tienen una  historia y se tiene que remitir a ser Irlandeses, anglo-sajones, de todos los lugares del mundo, pero con un pasado tan pobre que  comienza con la destrucción de las culturas de los naturales. Comienza con la llegada del barco inglés  Mayflower y su nacionalismo se remonta a la defensa del Álamo, donde llegaron a matar mexicanos y quedarse la mitad de nuestro territorio y lo que ahora es el Estado de California, cosa por la cual están muy orgullosos.
En 1804 Alexander Von Humbold llegó a EE UU y Tomas Jefferson presidente de ese país, mandó copiar los planos que Humbold había hecho en su viaje por toda América. A México lo llamó: “El Cuerno de la Abundancia” y en su paso por Cuernavaca: “La ciudad de la eterna primavera”. Desde entonces, los gobernantes de EEUU han intentado recorrer sus fronteras hasta El Cabo de Hornos, Argentina, con su dicho “América para los americanos” (¿Del norte?), cosa que están por lograr.
Aquí todavía tenemos la cultura Maya, la Mexica, la Náhuatl y muchas otras, cuya historia se remonta a más de 2 mil años y que aunque vapuleadas, aún siguen vivas. Nuestras playas son las más hermosas y variantes de América. Las bellezas de Acapulco, las todavía no explotadas playas de Oaxaca, Las ruinas y pirámides mayas, el Mar de Cortés en Baja California, el que es Patrimonio de la Humanidad, nombrado por la ONU, por la más grande variedad de animales acuáticos del mundo, los antiquísimos y hermosos arrecifes, la flora y temperatura del agua; el multifacético Veracruz, lleno de bellezas y uno de los Estados más ricos de México, y los tan hermosos lugares de todos las ciudades de nuestro País. Y además de nuestra historia y raíz Nahuatl, tenemos nuestra historia colonial, rica en monumentos arquitectónicos y sobre todo, la formación de un grupo étnico formado por criollos y mestizos.
Y así el resto de México, donde el viajero puede visitarlo con poco dinero, además de abrir fuentes de trabajo para los mexicanos repatriados y locales sin empleo, lograrán que se trabaje el campo y existan productos alimenticios menos caros que los importados, haciendo que el que busca trabajo en otro país regrese a encontrarlo aquí.
Ojala Trump también se lleve sus corruptos almacenes trasnacionales de autoservicio y logremos que no desaparezcan y se abran nuevos mercados municipales, donde se venden alimentos frescos y no almacenados durante años o aquellos alimentos que, aunque estén producidos en México, están empacados en EEUU y los venden a precios muy altos.
Se recomienda que la gente compre sólo lo que lleve la etiqueta, “Hecho en México” y no se consuman artículos domésticos ni alimentos extranjeros, para que los que son enviados de regreso a México, trabajen la tierra, produzcan alimentos y ropa mexicana para venderla en los mercados tradicionales y así tener una mejor vida, sin tener que estar atenidos al exterior.  
Hace un año el boleto de avión para ir a Los Ángeles costaba siete mil pesos, hoy cuesta más de 15 mil. Si se toma un autobús hacia Acapulco, sólo sale 800 pesos ida y vuelta. Algo similar pasa con el viaje a Miami, que antes era de cinco mil y ahora cuesta ocho mil pesos, mientras que a Oaxaca, sólo cuesta dos mil pesos el viaje redondo.
¿Para qué vamos al extranjero si en México tenemos tan hermosos lugares donde se puede gozar con la familia y a mucho menor costo, que ir a donde no nos quieren, pero sí nos insultan y amenazan?
De todos modos nos va a salir más caro el viaje, les vamos a seguir gastando un dinero que nos hace falta para vivir y para solventar los problemas que se nos vienen encima con el nuevo presidente Trump, quien ya ha sembrado el odio entre los mexicanos que viven allá y además, con la clase de gobierno que tenemos, el que ni siquiera nos ha tratado de defender frente a los insultos y amenazas de ese tipo.
Tenemos que estar unidos, tratar de arreglar las cosas de la mejor forma posible, pero siempre de una manera pacífica, ya que este año va a estar más difícil que los anteriores. Y no hay que perder la esperanza y luchar por lo que hemos deseando tener: un México independiente y autosuficiente, con un gobierno nacionalista mexicano, sin tener que sufrir de embargos como el que Estados Unidos le impuso a la Isla de Cuba, porque con este Donald Trump de vecino, va a estar muy difícil que las cosas mejoren por sí solas.

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com