Las mentiras del presidente Trump le van a costar más enemigos, menos credibilidad a su gobierno y un descrédito a los Estados Unidos del cual no se recuperará en muchos años. Tiene de enemigo mortal a Corea del Norte, que es el único país que se está preparando para responder a sus bravatas; luego se atreve “castigar” a Rusia por medios económicos, disque porque intervino a través del internet en las elecciones presidenciales de EE UU.
Así mismo tiene un embargo contra Venezuela, a la que amenaza con intervenir militarmente si el presidente Maduro no regresa a la “democracia”. De la misma forma deshace lo poco que su país había logrado de pacificación con Cuba, pero ahora con el pretexto de un supuesto ataque “acústico”, asunto que utilizó Trump para retirar de la Habana a varios diplomáticos estadunidenses y corrió a siete cubanos de Washington, por el dudoso ruido.
Y sigue atacando por varios costados a Siria, sin agredir a los del Ejército Islámico, ya en decadencia, contra la cacería de Rusia hacia los terroristas, atacar a Qatar, mientras que hasta su siempre socio Arabia Saudita se le está volteando. Se enfrenta a China al reconocer a Taiwán como una república independiente y no como parte de la China Continental.
Ahora se da el gusto de amenazar a Irán y a su tratado de no proliferación de armas atómicas, al permitir en automático que Irán se una a Rusia y a China, al haberse destruido dicho tratado, lo cual hasta puede seguir con su plan de lograr tener armas atómicas, además de entrar en los planes chino-rusos del ser parte de la Ruta de la Seda.
Sólo le falta echarse como enemigo a Canadá con boicotear el Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN, el cual les traerá más perjuicios que beneficios a sus productores de bienes estadunidenses de la frontera con México, quienes ahora ya son sus enemigos.
Ya no digamos al grueso del ciudadano estadunidense al quitarle la ayuda médica, no sólo destruyendo el Obamacare, sino permitiendo que los seguros médicos rebajen sus prestaciones a los asegurados o suban sus precios en perjuicio de los pequeños comerciantes y los consumidores de bajos recursos.
Con el Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos, Trump está queriendo jugar con el miedo de los otros dos, pero los canadienses se ríen de él y los empresarios nacionales no están permitiendo el que al gobierno mexicano lo vayan a doblegar. México y Canadá están proponiendo que en lugar de TLC, se sigan aferrando al Tratado Transpacífico (TPP), con o sin Estados Unidos, el que debe revisarse porque tiene muchas cosas en contra de los intereses mexicanos.
Pero los problemas mundiales no dejan de avanzar, pues cuando no es un ataque terrorista, es la independencia de Cataluña, una enorme inundación en Houston, Texas, dos temblores en México, uno en Chiapas y otro en la Ciudad de México con epicentro en Morelos y Puebla. Y aún así, Trump sigue aferrado a no aceptar ningún tratado sobre medioambiente porque va contra sus propios intereses y de algunos millonarios dueños de las minas de carbón en los Estados Unidos, donde el 70% de su energía es a base de ese elemento el cual expide una enorme cantidad de dióxido de carbono, que afecta la atmosfera de todo el planeta. (China es el segundo emisor de este mortal elemento).
Pero volviendo a los frentes enemigos que el cada vez menos millonario Trump, pues sus negocios no están siendo manejados con sus trampas y mentiras, sino por su hijo quien ha estado perdiendo cientos de millones porque no ha aprendido bien de su padre. El presidente de Estados Unidos ha cambiado muchas veces de gabinete, los ayudantes de la presidencia ya no lo aguantan, se pelea con los senadores demócratas, la mayoría de los senadores republicanos ya no lo soportan y todo esto se verá reflejado en las próximas elecciones especiales de medio término del 6 de noviembre de 2018. Por eso Trump les ha metido miedo a todos.
Ahora parece que lo del Tratado de Libre Comercio ya no se va a hacer, porque Trump quiere seguir castigando a México para intervenir en las elecciones de nuestro País del año próximo y que sepamos que si no le gusta el ganador, nos va a hacer igual que lo que ha hecho con el resto del mundo: la guerra económica, el boicot de alimentos y medicinas, el retiro de las inversiones en México, la invasión para perseguir a los narcotraficantes con su propio ejército y el costo de la gasolina alzado, porque el gobierno de México se niega a refinarlo en el País. Las refinerías trabajan al 5% de su capacidad. ¿Por qué no se construye por lo menos una nueva?
Unos funcionarios del gobierno dicen que van a empezar a abrir nuevos mercados en la Unión Europea, en Rusia y en el Lejano Oriente, otros confían que la firma del nuevo tratado que se acepte no seré tan desventajoso para nosotros y un analista gringo declara que sin el TLCAN no moriremos, pero seremos más pobres… ¿Maaaaas?
Por principio de cuentas la Unión Europea está a las órdenes de EE UU porque ya perdió el respaldo económico de “The City” de la Gran Bretaña. La prueba está en que al llamado de los gringos, le cerraron las puertas a la venta y compra de productos a Venezuela; igual que a Cuba, Irán, Afganistán y a muchos otros.
Las autoridades mexicanas celebran que no existirán desventajas, porque ya va a haber transparencia, apertura, se acabará con la corrupción y la impunidad, a pesar de tener detenidos sólo a 11 gobernadores y no a 33, pues sigue en todos los niveles, como dice Lewis en el Miami Herald, “El estado capturado”, el que no gobierna para todos sino sólo para unos cuantos y así los oligarcas manejan las reglas del juego a su arbitrio, generando enormes ganancias a un costo social demasiado alto.
Seguramente que Trump no va a ganar un segundo período en el poder, ya que aunque no comience una guerra de grandes proporciones, ya dejó la semilla para empezar una nueva guerra fría, contra China, Rusia, Corea del Norte, Irán, Siria, probablemente Turquía y los que se vayan sumando.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]

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