Uno de los pasos de Trump para terminar con el medio ambiente en su país que repercute en todo el mundo, ha sido su retirada de los Acuerdos de Paris. Trataré de enumerar las causas de su retiro, por cuanto el presidente Trump desde el mes de enero, no ha perdido la ocasión para atacar todo lo que se ha logrado anteriormente en su país, a favor del medio ambiente y en contra de las emisiones de efecto invernadero. ¿Por qué razón?
La Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos han dado un giro negativo a la “Agencia  de Protección Ambiental”, en donde fue removida la anterior directora Cristina Whuitman, experta ambientalista, quien trabajó en la agencia con los presidentes Bush y Obama para nombrar a uno de los peores enemigos del medio ambiente llamado Scott Priutt, quien fuera fiscal general en Oklahoma y él mismo presentó doce quejas contra la Agencia de Protección Ambiental que ahora dirige, siendo éste uno de sus acérrimos enemigos.
El presidente Obama había trazado un plan para reducir las emisiones del dióxido de carbono de las centrales eléctricas y la administración de Trump lo canceló. Este plan estaba en funciones para evitar más de 3 mil muertes prematuras y unos 90 mil ataques de asma.
“Las acciones de Trump frenaran los avances que se han hecho hasta ahora”, indica el Doctor en Ciencias y asesor científico dela Agencia de Protección Ambiental durante la Administración de Obama y ahora es Doctor en Ciencias y Riesgo en la Escuela de Salud Pública de la Universidad John Hopkins.
“Es obvio que la Agencia ha cambiado de rumbo y ahora se ha posicionado en la industria productora de dióxido de carbono, con todas las facilidades para los inversionistas en minas de carbón y de otro tipo y para los fabricantes de automóviles”.
“El hecho de haber disminuido el peligro de las aguas negras y convertirlas en potables para una pequeña parte de la población, Trump lo está usando como ejemplo de su defensa del medio ambiente, pero es sólo un grano de arena en el desierto y de nada servirá”.
“Tal vez esto será bueno para los industriales, pero se irá incrementando el problema que dejó de ser amenaza para convertirse en realidad, señaló Burke y añade, que la misión de la Agencia es proteger al ambiente y a la salud de la población por lo que es muy preocupante”.
El 14 de febrero Trump firmó un proyecto de ley que derogaba una norma anticorrupción y obligaba al sector energético a informar por los pagos a otros países.
El 16 de febrero, se derogó una norma que prohibía a las compañías mineras verter los residuos al río. Trump dijo que era una norma terrible, que destruía muchos puestos de trabajo.
El 28 de febrero Trump ordenó a La Agencia de Protección Ambiental que modificara las normas relativas a las aguas de Estados Unidos, que amplió la definición sobre “Agua Pura”, con el objetivo de proteger a 117 millones de estadunidenses, pues los intereses de los dueños de campos de golf, las compañías inmobiliarias y los granjeros, estaban en contra de esa norma que les afectaba.
El primero de marzo los gobernadores y los fiscales generales de varios estados republicanos, enviaron un escrito a Scott Priutt para que dejaran de recabar información sobre metano de unas quince mil operaciones petroleras y de gas. Un día más tarde, “tras escuchar a la industria”, emitió la orden de terminar con esa norma.
El 15 de marzo, Trump anunció que revisaría las normas sobre los vehículos eléctricos que fueran más eficientes y usaran menos combustible, reduciendo los contaminantes de efecto invernadero y otros. Más de diez directivos de la Industria Automotriz le pidieron a Trump que cambiara una medida de Obama de reducir la economía en torno al combustible para el 2025. Pruitt indicó que las medidas de Obama eran costosas para la industria y la canceló.
El 28 de marzo, Trump Canceló el acuerdo de Obama de la lucha contra el cambio climático en las que se reducirían las emisiones de gas y la de otros contaminantes de dióxido de carbono de las centrales eléctricas. También puso fin a la moratoria del sector minero en suelo público y estableció que el cambio climático ya no será un problema cuando se aprueben proyectos a nivel nacional.
El 29 de marzo Pruitt da marcha atrás de la prohibición de usar el clorpirifós que es un pesticida del cual se ha probado que trae daños al sistema nervioso y la sustancia química se eliminó hace 30 años, aunque se sigue utilizando en varias granjas de Estados Unidos.
El 11 de abril aprueba que la Agencia de Protección Ambiental modifique las normas de contaminación por ozono que se lograron en 2015 y quiere desaparecer la norma que se crea cuando la luz solar reacciona contra la contaminación. El ozono puede provocar muchos males en especial a los niños, los ancianos y aquellas personas que sufran de problemas respiratorios.
El 13 de abril, la Corte de Apelaciones frenó una orden de Obama en que se reducirían las emisiones tóxicas de las centrales eléctricas. Como Fiscal General de Oklahoma, Pruitt ya había interpuesto doce demandas a la Agencia que ahora dirige, para frenar esta norma. Y así en mayo suspendió las normas en que se prohibían las emisiones de metano, el cual es un poderoso gas de efecto invernadero y se emite a través de desechos podridos en los vertederos, afectando a la agricultura.
En junio tres. La Agencia elimina la norma que suspende las fugas de emisiones de los operadores de gas y de petróleo.
En junio 27 la Agencia, junto con el ejército de EEUU ponen fin a la norma a la pureza del agua y con ello da un giro a la medida de Obama que amplio la protección del gobierno al agua que bebía un tercio de la población estadunidense y hasta la fecha, Trump sigue cancelando todas las normas sobre salud y medio ambiente, en perjuicio del mundo y del bienestar de los estadunidenses.

Por:  Rafael Benabib /  [email protected]

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