Va de cuento: Sin comerciales

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-Estoy muy contento porque me enteré que ya están al alcance de la mano las nuevas opciones que tenemos los televidentes, para evitar perder el tiempo en ver tantos comerciales estúpidos en la tele y tan mala programación, que lo único que logra es seguir embruteciendo a la población –explicó don Ramón en su silla de ruedas. 
-Sabemos que existen varios canales como Netfix, Claro Video (la que es de la compañía Dish), You Tube, BBC de Londres y otros, los que no tienen publicidad de todas esas medicinas patito, de aparatos para ejercicios que no sirven para nada  y bebidas que pregonan desaparecer la obesidad y que le dan la falsa esperanza al televidente. ¿Pero cómo las vamos a instalar en el asilo sin la ayuda de los cuidadores? –preguntó la señora Virginia desde su cama eléctrica.
-Ya estamos cansados de ver la repetición de las mismas películas viejas semana tras semana, las que ahora dicen que están siendo superadas por nuevas programaciones sin comerciales, cortes de estación, ni esos altos costos para el televidente. Aunque mi hijo Antonio paga por la programación y el servicio de Internet con lo que me escribe –mencionó Susana.
-Este sistema en México, cuyo nombre en inglés es: “Over-the-tap” (OTT), tiene a bajo costo, películas, series, documentales, noticias, deportes y una serie de atractivos visuales: las películas nuevas y sin cortes, sin comerciales, series completas que se están estrenando en Estados Unidos, etcétera –acotó don Cesar a quien se lo había contado su hijo Ramón.
-Ahora entiendo porque Cristina mi hija me contaba que la serie que yo estoy esperando que pase toda la semana para enterarme de lo que sigue y que ella y su marido ya la vieron completita en la tele, sin necesidad de haber comprado el “casete” que les costaba 200 o 300 pesos por cada serie o película completa, además de que la ven toda durante la noche, sin cortes de ninguna especie.   
El señor Federico explicó que una de las compañías que más beneficios ha traído al televidente ha sido la programación de Netflix, la que vende a 99 pesos mensuales su servicios, que no necesita ningún contrato con el servicio por cable y que se conectan directamente del Internet al televisor vía satélite. Sin embargo, continuó diciendo, no todos los canales tenían el mismo precio ni se podían ver con subtítulos en español, pero que una buena cantidad de películas, noticieros y documentales, los podían ver y escuchar en castellano. 
“Esta compañía Netflix está vendiendo más programación que Televisa, por lo que en unos meses se va a volver su más fuerte competidor y no encuentran la forma de neutralizarlo, ya que está trasmitiendo a través de la televisión abierta y vía Internet, la que cualquiera puede bajar desde el Wi Fi que nosotros tenemos en el asilo, a los televisores de Alta Definición, en las que se puede ver directamente o por medio de cualquier computadora. Ahora que mi hija me traiga la nueva caminadora, le voy a pedir que venga con Raulito mi nieto, a explicarnos y conectar a todos los que lo deseen, los aparatos que tenemos, no creo que la encargada se vaya a molestar”.
-Pues si todo lo que dicen es verdad, yo voy a cancelar el SKY, donde veo los partidos de futbol cada semana y con lo que me dan en el Seguro Social de pensión, voy a contratar uno de los canales de deportes y así poder ver todas los encuentros nacionales y sobre todo los juegos de la UEFA, donde juegan los mejores equipos de Europa. No que los dueños de los canales se pelean para tener la exclusividad de trasmitir los partidos, las olimpiadas o los panamericanos, según quien se adelante a comprarlo primero, para luego vendérselo a los anunciantes y a los televidentes, porque también en ocasiones hay que contratar el “pago por evento” –se alegró don Joaquín quien no se perdía ninguna justa desde su silla del comedor.
“Con razón dejaron de anunciarse los Gansitos, porque ya dejaron de anunciarse los refrescos azucarados y la comida chatarra, así como se han ido quitando loa programas con tantos años repitiendo lo mismo, como el de Chabelo que tiene dos meses de no salir y es una pena  porque me recuerda de la niñez de mis hijitos. Ya tampoco están pasando los programas de concurso con aquel joven guapísimo que no me acuerdo como se llama y que nos divertía todas las tardes”, recordó Lupita, olvidándose de comer su gelatina.
-Mi hermana me visitó ayer y me dijo que sus nietos ya no ven televisión, pues se la pasan jugando con su “haypá” y su computadora, hablándose solos como loquitos a ver si ganan en su propio juego a muñecos con armas de guerra de lo más avanzado. De repente, me dice, echan un grito que se parece a cuando alguien se sacaba el premio de los 64 mil pesos con Pedro Ferriz, pero es porque le ganaron a la máquina –contó Ofelia.
-Pues yo si me voy a apuntar en el Netflix, donde pueda ver las nuevas caricaturas que me recuerden a mis hijos, algunas películas mexicanas que dicen que son modernas y las noticias por otro que no sea el aburrido de López Dorigan, quien repite lo mismo todos los días y no sabe más que criticar a los maestros y aplaudirle al presidente. Por eso no uso mi aparato para oír, porque entre él, la señora micha, los accidente y las muertes en Estados Unidos y los comerciales le quitan  todo el interés que la televisión debería de traernos –gruñó José, al volver a apagar su aparato.
-¿Entonces ya no vamos a necesitar esa cajita que vende Televisa y que se descompone a  cada rato?, porque si es así, le voy a decir a mi enfermera que me mande a poner el Netflix y todos los canales que ella quiera, porque los programas de Televisa, ahora son en español y la pobre no puede ver ninguno porque me despierta, pero ahora todos los programas de Netflix vienen con subtítulos y ella le puede apagar el sonido mientras yo me duermo, no que antes tenía que apagar el ruido desde las siete, para que todos pudiéramos dormir dentro del asilo.

Rafael Benabib / [email protected]