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En definitiva, en menos de dos años, México se va a quedar sin su propia agua, sin los medicamentos al alcance del bolsillo del mexicano y de las instituciones oficiales a las que la población tiene derecho y además, sin los alimentos necesarios para su escasa alimentación, en cuanto el gobierno termine de privatizar los mercados municipales y sólo una pequeña parte de la población pueda comprar lo necesario para su consumo.
En lo que refiere al agua, el gobierno desde hace tiempo mandó a las Cámaras de Diputados y de Senadores una reforma sobre la necesidad de incluir a la iniciativa privada en el negocio de la regulación y control del preciado líquido.
Para tener la alimentación que requiere el mexicano de bajos recursos y el grueso de la clase media, los mercados municipales deben de seguir existiendo, toda vez que son la única vía para conseguir alimentos y artículos a precios accesibles para el consumo de la gran mayoría, y de ninguna manera depender de los grandes almacenes de autoservicio (superes), los que tienen precios demasiado altos para la población, ya que casi todo lo que ahí se vende es importado y, aunque no paguen aranceles, los precios no están al alcance de la gran mayoría del ciudadano. ¿O se ha visto comprar ahí a personas de bajos recursos, que son el 90% de la población?  
Por cuanto a los medicamentos se refiere, habremos de comentar sobre el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio (TPP), el que está por traer enormes implicaciones a los mexicanos por el tipo de tratado que ya está redactado, firmado y aceptado por los doce países de la cuenca del pacífico que lo integran.  Este tratado (TPP por sus siglas en inglés) ha sido propuesto por los Estados Unidos, el que se supone impulsara la liberación del comercio y la inversión. Este acuerdo es más agresivo que el Tratado de Libre Comercio que signara Carlos Salinas de Gortari y que comenzó a empobrecer al País. Y aunque ambos tratados se hicieron a espaldas del Congreso de la Unión, esta vez parte de su contenido se filtró a los medios de información, donde se dice que hay un decálogo que no favorece para nada a nuestro México, sino que está por llevarse toda el agua de nuestras cuencas, ríos mantos freáticos y demás reservas acuíferas del País, sus alimentos y las medicinas que se fabrican en Estados Unidos y/o en sus filiales en México.
De acuerdo a la información que se tiene por medio de los programas más serios de México, de Estados Unidos y los canales públicos de televisión: CNN en Expansión, Canal Once y Canal 22, de la aceptación de ese acuerdo que once países firmaron en un extenso pacto comercial que reducirá más las barreras arancelarias y establecerá estándares laborables, es decir, hacer desaparecer todos los derechos de los trabajadores en beneficio de los inversionistas, como es la propiedad intelectual y protección al ambiente, además de la apertura de regulaciones o sea, brincarse las leyes del País, como el PYMES (pequeñas y medianas empresas), cadena de suministros e integración de zonas.
Se plantea que en este acuerdo está incluida la apertura del mercado de autopartes, lo que afectará a miles de trabajadores de la industria automotriz en México, de los productos lácteos y la extensión de los plazos de protección gracias al alargar el tiempo de esos Derechos de Autor en los registros de las patentes de los medicamentos, de 10 o 20, a 40 y 50 años de plazo. A quienes van a perjudicar más son a los pacientes de los hospitales oficiales que sólo recetan y entregan medicamentos genéricos; a los pacientes de cáncer para quienes los costos de los medicamentos y terapias serían inalcanzables, ya que se trata de prohibir el uso de medicamentos genéricos, los que son iguales que los de patente, pero que ya pueden ser fabricadas por cualquier laboratorio. La única condición es que se llamen diferente a los originales y que tengan un costo menor al 40% de los  de patente.
Dicho Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, se suscribió en Atlanta, el 5 de octubre de 2015 y los países firmantes son: Estados Unidos, Australia, Canadá, México, Brunei, Chile, Perú, Nueva Zelanda, Singapur, Japón, Vietnam y Malasia.
Las negociaciones comprenden 20 mesas de trabajo que incluyen: agricultura, aduanas, bienes industriales, reglas de origen, textiles, servicios, servicios financieros, movilidad de personas de negocios, inversión, telecomunicaciones, competencia/empresas comerciales del Estado, comercio, medio ambiente, compras de gobierno, derechos de propiedad intelectual, comercio y trabajo, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, remedios comerciales y temas legales institucionales.
El objetivo que los Estados Unidos busca, es detener la influencia que China tiene con esos países. Con Chile que tiene un acuerdo de Libre Comercio con China si se signa el tratado TPP, los países firmantes ya no podrán lograr un tratado como ese con nadie.
La Comisión para América Latina, la CEPAL, explicó que como ejemplo en el sector textil, México se va a ver afectado por la enorme competencia de Vietnam, el cual será su socio. Igual con los productos lácteos que perjudicaría a la cuenca lechera del País y a la de Canadá.
Si se reducen las barreras arancelarias, no tendremos con que defendernos, ya que el proteccionismo de los países desarrollados nos hundirán, como lo hicieron con la cerámica de China que destruyó a la industria mexicana y la alfarería nacional. O donde el acero oriental cuesta menos del 30 %, pasando por la aduana, del que se produce en el País. De esa forma acabarán con toda la industria de México.   
El 13 de noviembre de 2013, el tratado fue publicado por Wikileaks y le pone una atención especial a la parte de Propiedad Intelectual. “Lo que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial están buscando con ese Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica TPP, es el control de la economía global, además de que se están violando los derechos laborales de los países pobres, la soberanía de los Estados y el medio ambiente,” concluye.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]