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Donald J. Trump ha hecho promesas electorales que afectan a México y han llegado a dividir las opiniones de la gente en dos vertientes: Para México todo lo que va a hacer Trump en cuanto comience su cargo de presidente de los Estados Unidos va a ser negativo. Y otros, que es muy difícil que lleve a cabo todo lo que ha declarado, porque lo dijo para ganarse en las elecciones a los inmigrantes mexicanos, quienes temen perder sus trabajos si dejan entrar a más connacionales.
Habrá que tomar en cuenta que los dirigentes de aquel país cuando hacen una promesa a su pueblo regularmente la cumplen, pues si no fuera así se echarían encima a la opinión pública, la cual no volvería a creer ni en sus discursos ni en sus actos como gobernantes, perdería adeptos para las siguientes elecciones, ya que existe la posible reelección para un segundo término en la presidencia de su país.
Especialmente cuando ya ese gobierno está rodeado de Republicanos en el congreso, en el departamento de justicia, representando a los belicistas nucleares, así como a los anti-ambientalistas, a quienes les importa un bledo el planeta, pues lo único que les ayuda a su economía es la guerra, no la vida de la población mundial, incluyendo la de su propio país.
No es como en México en que los dirigentes del gobierno dentro de cualquier cargo, empezando por el primer mandatario hasta el que recoge la basura, prometen acciones sin llegarlas a cumplir, lo cual ha logrado que el ciudadano común y corriente ya no les crea nada, al grado de escuchar sus promesas y apagar el televisor, el radio o no seguir leyendo lo que dicen. Es plausible que el gobierno de México se esté preparando para recibir a todo ese continente de indocumentados, pero ya es un poco tarde, porque eso se debió de haber arreglado desde que Trump vino a México de visita.
Es cierto que el próximo presidente del país vecino ya le ha bajado a su tono, pero es gracias a las movilizaciones en su contra en las calles de Nueva York, Washington y del resto de su país, sin embargo su actitud sigue siendo amenazante hacia México: Prometió hacer un muro entre los dos países, el que, para su construcción y presupuesto tendrá que ser aceptado por el senado, aunque éste está conformado por el partido Republicano y de seguro se lo va a otorgar. Que los mexicanos lo vamos a tener que pagar, quizás sí, viendo la tibieza con que el gobierno de México ha respondido a estas amenazas, que hasta fue invitado a venir al País antes de que hubiere ganado la elección. Con nuestro gobierno de derecha y aquel de ultraderecha, se van a llevar muy bien.
Trump aún no está en el poder y ya dijo que su primer acto como presidente será: la terminación del TLC. Las deportaciones masivas, el tratar de retener las remesas que envían los connacionales a sus familias en México, etc.
En lo que se refiere al Tratado de Libre Comercio, todo el daño que el TLC podía traer a México ya lo logró desde finales del siglo pasado, al no cobrar aranceles a los productos hechos en China, Brasil, Taiwán y otros países que a través de los Estados Unidos penetraron al nuestro, logrando que los productores locales se fueran a la quiebra y el dejar en la calle a miles de desempleados. Las artesanías mexicanas fueron traídas por los chinos en artículos de muy mala calidad compitiendo con nuestros artesanos, pero ofertados a bajo precio al no tener la defensa del gobierno mexicano, haciendo que pagaran los aranceles que pudiesen defender a nuestros productores. Después de 24 años se ha nivelado un poco lo que antes estaba totalmente desbalanceado. Por eso, es que Trump quiere hacer un nuevo tratado, en el que el país del norte se vea de nuevo beneficiado en perjuicio de México.
En cuanto a los once millones de mexicanos que quiere repatriar, ya le bajó a sólo tres, siempre y cuando no tengan antecedentes  penales. ¿Irá a hacer un censo de todos los mexicanos que viven en Estados Unidos y los va a investigar uno por uno, a ver si tienen antecedentes? ¿Y cómo se va a calificar si es o no una felonía de gravedad? ¿Será desde una multa de tránsito, hasta el asalto a un banco?, porque así, tendría que expulsar a todos los inmigrantes de EEUU, pues no existe una sola persona que no haya cometido alguna vez un error de cualquier índole.
¿Cuántos Agentes de Migración necesita Trump para deportar a los mexicanos? ¿Otros dos mil más que los que ya hay? ¿Diez mil, veinte mil?, pues ese trabajo lo tendrán que hacer las autoridades migratorias. Ni modo que vayan a ser los del FBI, de la DEA o de la CIA. El jefe de la policía de Los Ángeles, advirtió que no aceptará que su policía metropolitana se ponga a perseguir indocumentados, ya que a él mismo le están faltando elementos policiacos para la propia seguridad de su entidad. De seguro muchos jefes de policía del aquel país van a mantener la misma actitud, porque se quedarían sin las fuerzas suficientes para resolver sus propios problemas contra la delincuencia, que no son pocos.
Y todavía Roque Villanueva duda de que Trump vaya a deportar a esos tres millones de mexicanos. El señor Villanueva es el subsecretario de Población de la dependencia federal SEGOB y todavía no cree que Trump vaya a cumplir. Si Obama repatrió a casi tres millones con el pretexto de haber cometido algún delito. ¿Por qué no lo va hacer también el otro? Puede que suavice su discurso, pero en los actos de la realidad, no creemos que vaya a cambiar ni un ápice, si uno de sus ministros es posible que sea quien siempre se opuso al programa del Medio Ambiente y otro quiere invadir a México para sacar a los narcotraficantes. ¿Y la soberanía, qué?
Varios estudiosos del caso Trump, opinan que el gobierno debe aprovechar este momento para enfrentar los problemas con el vecino, no de forma pasiva, sino con dignidad.  

Por: Rafael Benabib / [email protected]