En la Cámara de diputados se aceleran los trámites para que en la actual Legislatura se apruebe una “Ley de Aguas” que es más agresiva que la ley que propuso el exsecretario de aguas, David Korenfeld, la que ahora no sólo privatiza el agua, si no que incluye el libre uso del “fracking”. Ese proceso envenena los mantos friáticos, las tierras de cultivo, la vida de los animales y del ser humano con la única finalidad de extraer gas, minerales y aceite.
Los especialistas de la Universidad Autónoma de México (UNAM), al igual que algunos investigadores en el uso del vital líquido, proclaman que el agua será más cara, quedará en manos privadas y si las comunidades afectadas por esos abusos protestan, la autoridad intervendrá amparado con la ley de seguridad interior.
El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y el PRI pretenden dar un “albazo” en la Cámara de Diputados y aprobar, antes de que concluya la actual Legislatura, la nueva Ley General de Aguas, para completar la reforma energética con la inclusión del fracking (la inyección de agua, para extraer el gas, quebrando la placa terrestre, que es una de las razones por las que se han estado provocando tantos sismos y terremotos en México y alrededor del planeta.
El 70% de la superficie terrestre está ocupada por agua y sólo el 2.5% del planeta es agua dulce o sea, agua para el consumo humano. La mayoría se encuentra inaccesible en glaciares, en los polos, etc.
Así que sólo se dispone de 0.5por ciento para consumo. Esta se encuentra subterránea o superficial. En la tierra viven seis mil millones de personas de las cuales, cerca de 50 millones de ellas o sea que al 20 por ciento no le llega este vital líquido.
Siguiendo este tipo de consumo, el problema ya comenzó a generar conflictos armados que no tardan en generalizarse por todo el planeta, por la diversidad biológica del mundo.
Dentro de nuestro País ya tenemos problemas por la falta de agua: la continua entrega de concesiones para el control de la extracción del agua mediante pozos hídricos, como los que usan las compañías refresqueras, las embotelladoras de agua, las que venden el preciado líquido en garrafones y botellas de plástico a precios de por sí ya inalcanzables para la gente de pocos recursos.
Usando una premisa insostenible de su pureza, con el sólo hecho de embotellarse en plástico, los residuos de este material la vuelven impura y perjudicial para la salud del ser humano, de los animales y en especial de miles de variedades de peces y aves acuáticas, las que se envenenan al ingerir dichos residuos.
Las compañías refresqueras no usan vidrio sino plástico, el cual cuesta mucho menos y el tetrapak, que además de tener plástico y cartón, contiene una placa de aluminio cuya presencia se torna fatalmente grave porque el aluminio es uno de los únicos elementos que el cuerpo humano no puede digerir, convirtiéndose en un metal no desechable y venenoso.
El gobierno y el PRI busca en el Congreso de la Unión “dejar un ambiente favorable a la inversión privada y dejar (sic) situaciones irreversibles”, sostiene el ingeniero petrolero, opositor del fracking, Fabio Barbosa Cano, quien durante décadas trabajó para Petróleos Mexicanos.
Para eso, dice la revista Proceso, la táctica tiene dos vías: la Ley General de Aguas y concretar el fracking, además de proteger las inversiones con la policía o con la ley de la seguridad interior, gracias a la cual “por utilidad pública” y para prevenir el disturbio social, estarían listas a “poner el orden”, contra los ciudadanos que se opusieran.
El Diputado Federal Ignacio Pichardo Lechuga, presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento, ya tiene en su poder el “borrador” de la nueva Ley General de Aguas. Lo único que falta es que los demás diputados levanten la mano y los senadores hagan lo propio sin siquiera llegar a leer dicho borrador.
Esa ley está dirigida hacia la privatización del agua, la entrega de concesiones a perpetuidad y el aumento de tarifas para uso doméstico, que incluyen los costos, la inflación y las utilidades del organismo operador que puede ser una empresa, el municipio o una asociación de ambos, según el análisis que hizo la “Coordinadora Nacional Agua Para Todos”.
En la república mexicana ya tenemos serios problemas: en Mexicali, donde se está tratando de privatizar el agua; la disputa era contra una cervecera estadunidense: “Constellation Brand” en el ejido de Choropo, Mexicali, a la que el municipio ya le había concesionado el uso de un acueducto de 47 kilómetros la explotación de miles de litros de agua. La compañía Urbanización y Riego de Baja California ganó la licitación. Parece que los agricultores de la región, consiguieron detener esa obra, mediante varios amparos, la presión de las comunidades de los alrededores y las protestas de la ciudadanía en todo el País.
En el Estado de Puebla ya privatizaron toda el agua. Hay tres compañías extranjeras que se encargan de su distribución, servicio y cobro. La gente ya está fastidiada de tener un servicio peor que cuando era manejada por los ayuntamientos. Ahora el mínimo, que era de 158 pesos, se elevó a 550 al bimestre.
El que la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México haya prohibido la privatización del servicio público de potabilización, distribución, abasto y drenaje, ha sido un gran triunfo.
Otro problema sucede en que en varias entidades se están construyendo termoeléctricas (españolas), permitiendo que lleguen las compañías mineras (canadienses) a robarse nuestras riquezas en lugar de explotarlas en beneficio de la ciudadanía, como en Morelos, las que se llevan miles de metros cúbicos de agua, secando el poco campo que tenemos para la siembra y para las colonias populares que se han quedado sin el preciado líquido, sin siquiera alcanzar para comprar pipas de agua para la colonia, aunque sea negocio de las autoridades ¿O les regalan el agua a los piperos en lugar de vendérsela a la población?
El 16 de febrero pasado se reunieron varias comunidades agrarias, convocadas por el presidente municipal de San Felipe Usila, Oaxaca, en cuya reunión rechazaron en forma unánime el Proyecto Hidroeléctrico Regional propuesto por la empresa ENERSI, S.a. de C.V.

Por: Rafael Benabib / [email protected]