Hace 20 años en esta misma columna Va de cuento, comenté que en México no había existido casi ningún gobernante, desde finales de la lucha armada, que no haya sido preparado en alguna universidad estadunidense y al regresar a nuestro País con la mentalidad del “American way of life” o sea El modo de vida americana.
Cuando Woodrow Wilson era el presidente de los Estados Unidos, acuñó la frase:  “No necesitamos invadir México, pues con educar a los hijos de los gobernantes en nuestras universidades, tenemos asegurado a los que finalmente se convertirán en presidentes”.
Los años le dieron la razón, pues hasta la fecha, sin haber intervención militar ni disparar un solo tiro, han preparado dentro de las más prestigiadas universidades, como Yale, Harvard y Princeton, a los hijos de los políticos que tienen altos puestos en el gobierno, para que piensen y razonen con la mentalidad mejor entrenada para funcionar como en México, como norteamericanos, más que cualquier otro estudiante formado en Estados Unidos. (Porque los estadunidenses se han apropiado del nombre de “Americanos”,  olvidándose o ignorando que los países americanos somos todos los que habitamos este continente, desde Las Islas Malvinas en Argentina hasta Alaska, EE UU.)
Así tuvimos a Echeverría destruyendo al campo, aparentemente defendiendo a Cuba y haciéndose pasar por comunista e insultar a Estados Unidos en la ONU diciéndoles imperialistas. Por este motivo, los vecinos le han pedido a sus connacionales evitar venir a visitar México. Esto pasó en México en 1973 y desde entonces son contados los estadunidenses que visitan nuestro País y las pocas escuelas de idiomas que aún existen, cuyos alumnos eran en su mayoría estadunidenses, ahora están en crisis.
Igual con De la Madrid, que comenzó con las privatizaciones y luego el otro con el cambió la Constitución y el TLC que México nunca necesitó; después el que se rebeló y por eso fue asesinado. El siguiente destruyó varios planes escolares y desmanteló los ferrocarriles sin razón aparente. Quizá el cocacolero fue la excepción de estudiar en Estados Unidos, pero traía órdenes de privatizar lo que fuera; el siguiente con el Plan Mérida, le ordenaron que tenían que enfrentar hermano contra hermano y hacer una guerra fraticida, donde hubo más de 100 mil muertos y con el actual, quien ya privatizó los energéticos, llenó de industrias mineras al País entero y quién sabe hasta dónde vayamos a llegar en esta pobreza que está hundiendo al País.
Los políticos liberalistas estadunidenses están esperando que llegue otro “harvariano” o “yaliano” al poder, antes de comenzar a hacer presión de tipo publicitario a nivel nacional e internacional, como el que ya está preparando el presidente Trump y los republicanos o algún ardid comercial, como el alza del dólar, la amenaza de cobrar altos aranceles a los productos, la prohibición a las industrias de Estados Unidos a invertir en México y el tan cacareado muro.
Tienen 25 mil hombres armados, disfrazados de agentes de migración en toda la frontera con México, listos para “defender la democracia” y en caso de que alguien que no esté entregada al sistema estadunidense llegue al poder, ayudar a las actuales autoridades mexicanas a repeler una agresión de alguien que este contra este tipo de globalización, neoliberalismo y evitar por todos los medios que cualquiera de corte populista llegue a la Primera Magistratura con el peligro de atentar contra la democracia. (Intereses gringos.)
Aunque la globalización bien pactada y llevada a cabo en una forma más justa que la que está funcionando hoy en día no es una mala idea, porque lo que fastidió a los países en desarrollo fue el neoliberalismo, donde el mercado rige la conducta de los pueblos, vive del acaparamiento de sus riquezas por medio de la ignorancia de los ciudadanos y cuando ese sistema capitalista ya está a punto de reventar, buscan a quién hacerle primero la guerra económica y si algo falla, estar listos para emprender un conflicto bélico que es muy fácil comenzar, pero que sería desastroso para el mundo entero.
Los primeros que van a respaldar esas acciones, son los países conquistados por el absurdo y letal juego de las ganancias, al estar controlados por la geopolítica y atados por la economía, el dispendio y la corrupción, de la que hacen gala países que están al servicio del capital, ya sea por causa de las famosas leyes del mercado, de los golpes de estado civiles como Argentina y el otrora gigante Brasil y por supuesto nuestro flamante México, quien está a la disposición del implacable vecino.
  Por otro lado, no ha existido desde hace más de 50 años, político que no vaya a hacer cabildeos, citas y toda clase de maromas para presentarse en Washington y obtener el beneplácito de los jerarcas estadunidenses una y otra vez, ya se trate de algún personaje de alto rango o con el de más jerarquía entre sus pares, como lo hiciera en cuatro ocasiones el de ahora  Relaciones exteriores y  todos los que quieran verse beneficiados.
Ahí se ponen a sus órdenes, les muestran su currículum y esperan que en un futuro los acojan como sus representantes dentro de los medios de poder en México, se trate  del primer mandatario, los gobernadores, los diputados y senadores y cualquier hijo de los políticos que estudiaron en las universidades en Estados Unidos.
El permiso es esencial para seguir recibiendo préstamos, comprar armas, privatizar lo poco que queda de la Nación (como el agua), respaldar todas las propuestas que ese país propone en los foros internacionales como la OEA (la cual está al servicio de los Estados Unidos y ha satanizado a Venezuela sin razón aparente, la OCD, la HAYA e incluso dentro de la ONU. Si quieren el muro,  cobrarnos el 35% de aranceles a nuestros productos, pisotear nuestra soberanía, amenazarnos militarizando la frontera y seguir desprestigiando a los mexicanos, de todas maneras, por más que cacareamos, no sólo nos callamos, sino que estamos a sus órdenes.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]

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