La forma en que hoy en día los grandes empresarios están evitando pagar impuestos en nuestro País, es invirtiéndolo “offshore” (fuera de las costas), en los Paraísos Fiscales (PF) de otros países en combinación con los bancos locales, el Internet en línea y una buena cantidad de corruptos políticos mexicanos.
El tener esas cantidades estratosféricas de dinero en los paraísos fiscales no es ilegal, sino a todas luces inmoral, ya que la Secretaría de Hacienda está complacida si ese dinero invertido offshore se declara en México, aunque pague el 000.1% de las alcabalas invertidas fuera del País. Pero la culpa no la tiene el que va a esconder su dinero para blanquearlo y para no pagar impuestos en su propio país, sino ese sistema de corrupción que ha cundido por todo el planeta y que funciona gracias a la falta de una legislación de corte internacional como La Haya, la ONU o cualquier otro que tenga el suficiente poder físico y moral para que prohíba el lavado de dinero y la falta de transparencia en cualquier isla, país, continente u organismo.
El paraíso fiscal se determina por varios puntos primordiales: 1.- Si hay ausencia de transparencia, 2.- Si existen prácticas que eviten el intercambio de información con fines fiscales con otros países, como información bancaria entre banco y banco u otro gobierno. 3.- Si no se exige ninguna actividad comercial dentro de ese país, por tanto el Paraíso Fiscal no acuerde un tratado de información con otros países.
Cada Estado tiene sus propios criterios y normas, pero en general son apegados a estas especificaciones. Algunos de ellos son: Islas Bermudas, Islas Caimán, Países Bajos, Luxemburgo, Singapur, Irlanda, Curazao, Suiza, Hong Kong, Jersey, Barbados, Mauricio e Islas Vírgenes Británicas. Aunque en realidad son más de veinte los paraísos fiscales de los que se sabe.
Suiza se presenta como el paraíso fiscal número uno, el original y el de más prestigio. Al principio del siglo XX, este País se autonombró país neutral durante la primera guerra mundial, por lo que muchos de los capitales de la Europa en guerra depositaron sus capitales en los bancos suizos, quienes introdujeron leyes muy fuertes para evitar que los bancos dieran alguna información a los alemanes y franceses, logrando que las inversiones fueran seguras y secretas.
Lo mismo pasó durante la segunda guerra mundial,  en que la gente que regresó a reclamar sus intereses, ignoran lo que sucedió con esas inversiones. En la crisis financiera del 2008, Suiza les volvió a dar la bienvenida a las inversiones de Rusia y de Alemania.
A mediados de los años ochenta, se creó la International Business Corporation (IBC), creada en paraísos fiscales para evadir impuestos de sus propios países. (Gran Bretaña).
Las Islas Vírgenes Británicas acogen a más de la mitad de las 200 mil empresas creadas por el despacho de inversiones offshore, Mossak Fonseca, cuyo bufete ocasionó el escandalo mundial con los Papeles de Panamá.
Dentro de las inversiones que se entregan a los paraísos fiscales, están las compañías de seguros, los bancos, las inversiones inmobiliarias, las sociedades locales y extranjeras, los fondos de inversión y muchas otras formas de esconder el dinero que sacan subrepticiamente del País sin pagar los impuestos o reinvertir las ganancias en beneficio propio y de la entidad.
Por su parte Bruselas ha estimado que las arcas públicas de la Unión Europea dejaron de ingresar de 50 mil a 70 mil millones de euros al año debido a la evasión fiscal. El Parlamento Europeo rechazó la ley de control por ser incompleta, pues faltaba incluir a Afganistán, Bosnia Herzegovina, Irak y Afganistán, por no perseguir oficialmente el blanqueo de dinero y el terrorismo.  Aunque este 2017, Luxemburgo y Austria cedieron y levantaron el secreto bancario.  
Hace días aparecieron unos estudios de más de 300 periodistas de 100 países que dieron a la publicidad la información de un nuevo bufete de paraíso fiscal llamado: Los Papeles del Paraíso. Ello ha dado pie a investigaciones de la gente involucrada, pero como sucedió con los papeles de Panamá, el asunto se archiva y la gente olvida de lo que se trataba.
 Estas investigaciones de los 300 periodistas mencionados, explican que los Papeles del Paraíso tienen una mayor relevancia que los papeles de Panamá de abril de 2016. La ventaja es que ofrecen no pagar ni un centavo de impuestos y se les facturara con impuesto cero, sin dejar de estar depositados en las empresas offshore.
Como los inversionistas extranjeros que tienen cuentas bancarias o constituyen sociedades en su país, con la inversión offshore, estos se encuentran exentos de pago de impuestos y funcionan con sistemas fiscales diferentes. Las desventajas para la economía mundial son las cargas impositivas inexistentes o muy bajas; el secreto de las operaciones bancarias y comerciales. Además de la evasión de impuestos, está el lavado de dinero a nivel internacional, el cual igual es manejado por políticos, narcotraficantes y empresarios.
Se estima que de las 465 mil transferencias electrónicas, entran a los paraísos fiscales cerca de dos billones (millones de millones) de dólares diarios de transferencias electrónicas. La mala fama de los paraísos fiscales provoca que los países afectados legislen con severidad para evitar la salida de esa riqueza.
En México los grandes poseedores de la riqueza encuentran que este nuevo plan de  inversión está teniendo mucho éxito, tanto para las empresas nacionales como para las del extranjero que invierten y obtienen sus ganancias en México, ya que dejan de pagar los impuestos debidos y hasta se les regresa dinero, al igual que tampoco les cobran en su lugar de origen al facturar con cero de impuestos, por tanto, los que debía obtener la Secretaria de Hacienda no existen y el País está cada vez más pobre, pues al recibir menos recursos públicos, mayores son sus necesidades.
No así las del gobierno en todos sus ámbitos, ya que con pedir nuevos préstamos a los diferentes bancos, como al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial , al Banco Interamericano, El gobierno se sigue endeudando, la moneda continúa devaluándose y según Cartens, cada día vamos a estar peor y que no hay cómo parar la inflación.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]

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