Entre el gobierno mexicano, los gringos y el neoliberalismo o sea el capitalismo despiadado, quieren que todo el mundo, menos ellos, seamos unos ignorantes, que no razonemos y en especial, que no tengamos las bases culturales para protestar y defendernos de las injusticias de las que todos los ciudadanos somos objeto.
Para que los mexicanos no sepamos unirnos, nos están atiborrando con información intrascendente y amarillista como la supuesta guerra nuclear contra Corea del Norte o que Trump amenaza con retirarse del Tratado de Libre Comercio.
Esas fuerzas políticas han tratado y logrado mucho contra nuestra cultura. Nos mandaron al cocacolero a destruir nuestro Símbolo Patrio, mochando el Águila milenaria, desapareciendo la clase de Civismo en las escuelas de primaria y de secundaria (Libro de Texto Gratuito) y, aunque trató de privatizar el petróleo y todos los energéticos, en las cámaras de senadores y diputados del Congreso de la Unión, aún había Ciudadanos Patriotas, no como ahora que cualquiera de ellos se vende por un plato de lentejas.
Con Felipe Calderón tuvimos el golpe más grande de la historia reciente, contra los maestros que tenían el conocimiento para educar a nuestros jóvenes y que propició la división entre un grupo mayoritario y el sindicato oficial, pagándoles a ambos para que se pelearan entre sí y destruir la base de la cultura del ser humano que es el aprendizaje de lo que es su entorno y lo que lo rodea, lo cual sólo se encuentra durante los primeros años de escuela.
Le siguió el presidente Enrique Peña Nieto con su Pacto por México, haciéndolos creer que el PRI, el PRD y el PAN, eran los representantes de la ciudadanía, cuando ni lo eran de sus
propios partidos. Nos dijo que de ese pacto, habían sido sacadas las Reformas Estructurales, entre ellas, la más inhumana: la Reforma Educativa.
Por principio de cuentas, desaparecieron la asignatura de Civismo durante los seis años de Fox y tres de Calderón, cambiándola por otra, donde los héroes de la Patria desaparecieron y ahora sólo son personajes, donde no se habla de la injusta guerra contra México, en la que Estados Unidos nos quitó el 60% de nuestro territorio en 1848, ni se ensalza a las fechas Patrias.
Y así nos bombardean con noticias que nos devalúan ante el mundo y ante nosotros mismos, como el hecho de dejar de adornar nuestras casas y nuestros centros de trabajo con la Enseña Patria, aún en días en los que se recuerda a las gloriosas gestas de nuestros antepasados. Ya no digamos en septiembre El Mes de la Patria, en que no está permitido que las oficinas oficiales enarbolen la Enseña Patria o se hagan honores a la Bandera diariamente o los lunes en la Plaza de Armas, en que ahora se recuerdan esas fechas dentro de los recintos cerrados al público en las zonas militares del País.
Por otra parte, se le recomienda a todas las escuelas privadas que dejen de hacer los honores a la Bandera los lunes, como siempre se hacía, mientras que en las escuelas oficiales ya están prohibidos. Tratándose de escuelas públicas, está totalmente prohibido hacer dichos honores a la Bandera de cada lunes.
Luego, por órdenes oficiales, se prohíbe reprobar a los alumnos de primaria y secundaria, hayan aprendido o no durante el año, metiendo profesores que nunca han estudiado en una normal para maestros, ni están preparados para enseñar a estudiantes de ningún nivel, entonces, de dónde van a sacar las bases del conocimiento para una carrera universitaria, que clase de profesionistas vamos a tener dentro de unos pocos años. Pues para
que los niños no aprendan y los profesionistas no estén preparados para hacer sus trabajos, se hizo la Reforma Educativa.
Sin conocimientos básicos escolares, no existe la cultura, porque este tipo de conocimientos no se aprenden en los museos si no se tiene el respaldo del origen de lo que se está admirando, para saber a lo que se refiere una obra, ya sea artística o histórica. Y a este paso, cuando la gente ya es mayor, tampoco tiene los fundamentos para enseñarles a sus hijos cuáles son las prioridades en el comportamiento frente a sí mismos y hacia sus semejantes.
Esa frase equivocada que los políticos anglo-sajones inventaron de que “no se debe de hablar ni de religión ni de política”, es una gran mentira, porque ellos quieren que la ciudadanía no sepa criticarlos y les den las manos libres para hacer y deshacer del mundo en que vivimos.
El hablar de religión, sea la que fuere, se está hablando de historia, de cultura sobre sus creencias y de sus orígenes. Las religiones existen desde que el hombre se bajó del árbol y comenzó a analizar los porqués de las cosas y la existencia de sus dioses como el sol, el fuego, el agua, lo desconocido y de los libros antiguos que apoyan la existencia de un “más allá”, de un pasado o de un presente, donde todo lo que se haga, tuvo, tiene o tendrá repercusiones en la vida del creyente. En ese tema no existe la sabiduría sino la fe, pero sí se puede hablar y cambiar impresiones sobre el tema que no debe ser tabú.
En cuanto a la política se refiere, todas las relaciones entre los seres humanos son políticas y por ende sus actividades, su historia, sus dirigentes, sus compañeros, su economía, su familia y todos los actos que tengan relación con la sociedad. Los integrantes del gobierno en turno son tan políticos como cualquiera. Deberían de ser nuestros trabajadores o simplemente los administradores de los bienes del País en beneficio de la ciudadanía. Pero ellos no quieren que el ciudadano sepa de política porque lo va a empezar a cuestionar.
Respecto a las reformas que se están haciendo constantemente a la constitución mexicana, han ido en contra de la ciudadanía en general. Es posible que los senadores y diputados hayan sido comprados o amenazados, pero votaron y aceptaron sin chistar cada una de las reformas estructurales que se les envió y que o no leyeron o son unos traidores a la Patria, pues con esas reformas la ciudadanía está siendo más ignorante y vulnerable.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]

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