El neoliberalismo, es una práctica que se opone a la regulación e injerencia por parte del        Estado, para que este deje de decidir sobre la planeación y el manejo de la economía. Así como quitarle toda la obligación al Estado de encargarse de la educación, la salud y el bienestar social de la ciudadanía, dejando  las decisiones al garete o en manos de la iniciativa privada, la que a su vez, está controlada por la globalización y  por las leyes de la oferta y la demanda o mejor dicho, que el liberalismo sin la intervención de las regulaciones del Estado, deja en manos del sistema mundial del mercado, el futuro de la población.
La globalización es la planeación de ser dependientes a escala mundial de los mercados, perder las culturas de cada país para que la intervención del neoliberalismo sea más fácil de conseguir junto con las riquezas de cada país, a través de unas trampas sociales económicas y políticas que le dan un carácter global.
Ésta siempre llega disfrazada de un proceso dinámico el que nos hacen creer que se da en las sociedades que viven en la “democracia” y muchas veces se nos engaña de que al estar dentro de ella, se nos van a abrir las puertas de su estilo de vida al ser absorbidos por su cultura, al destruir la nuestra, pregonando que se trata de interrelacionar las culturas, cuando realmente lo que hace es lograr que desaparezcan las demás e imponer las propias.
Desde la mitad del siglo XX, este proceso se ha presentado en nuestro País y recibió un gran impulso con la caída de la Unión Soviética y de varios regímenes socialistas de la Europa Central, además de la guerra fría, lo que creó un desbalance de fuerzas sociales, económicas, tecnológicas y políticas a nivel mundial, en el que la modernidad y luego el neoliberalismo se fue expandiendo por todos los países y continua en el siglo XXI.
La globalización tiene como finalidad lograr hacer de las economías locales una economía de carácter mundial, donde los modos de producción y los movimientos de capital sean controlados por las grandes empresas multinacionales a escala mundial, cobrando mayor importancia el control de la riqueza de los países y la libre circulación de capitales, además de la implementación de una sociedad de consumo.
Para que este plan siga funcionando de forma uniforme y simple, habrá de controlar las condiciones de seguridad de que los derechos jurídicos sean iguales a los de la gente local, además de universalizar el que se reconozcan los derechos fundamentales de la “globalización ciudadana”. O sea, que los extranjeros tengan los mismos derechos que los mexicanos.  
El proceso se encarga de las culturas locales, hacer creer que se trata de una interrelación de la cultura (la cultura global), cuando realmente es una asimilación cultural.
Por ejemplo, lo que les está sucediendo a los estudiantes mexicanos respecto a la educación básica. El haber prohibido los Honores a la Bandera en las escuelas, al igual que los que hacía el Ejército cada lunes a las 6 de la mañana en las plazas principales de todas las ciudades del País; el respeto oficial a los Símbolos Patrios, la ausencia de la asignatura de Civismo en las escuelas, la prohibición de la SEP de reprobar a los jóvenes de primaria y secundaria sin presionarlos a estudiar para no ser reprobados (no se sabe si es para mantenerlos ignorantes o para quedar bien con la OCDE y se crea que los estudiantes mexicanos están muy bien preparados para los estudios medio superiores y superiores. Esta organización internacional sólo sirve para seguirle el juego al neoliberalismo y a la globalización.
Todo lo anterior no podría darse sin la cooperación de los gobiernos locales. Para eso habrá que convencerlos  a que sean parte de la globalización, que privaticen los controles estatales, como los energéticos, la industria minera, el agua a punto de ser monopolizada por las refresqueras por la CFE, quien apaga la energía a varios tanques de aprovisionamiento de agua “porque el municipio no les ha pagado”. Y eso que aún no son de la iniciativa privada, pues se supone que el agua por ahora es del pueblo.
En el ´plano ideológico, los credos, los valores y las tradiciones de la comunidad van perdiendo terreno frente al individualismo de la “sociedad abierta” (Global).
La prensa escrita pierde su influencia social (Cuarto Poder), frente a la producción de información a través de la Web (Quinto Poder).
Es por eso que Donald Trump ha fustigado a la prensa. Ahora se comunica con el mundo entero a través del “tuit” y desdeña a todos los otros medios de comunicación. Hasta está a punto de cancelar los boletines informativos de la Casa Blanca, pero continúa amenazando al mundo entero con hacerle la guerra a quien le plazca.
El activismo gira en torno a los movimientos sociales y a través de las redes sociales de la web, mientras que los partidos políticos pierden popularidad, incluidos los de Estados Unidos, los que son manejados por la misma globalización.
Con el pretexto de los “regímenes despóticos”, destaca la transición hacia el capitalismo en algunas de las “economías dirigidas” (Cuba, Siria, Irán, Corea del norte, etc).
El mundo se debate entre los intereses estadunidenses y el surgimiento de otras potencias regionales, como Latino América y la Integración de un tratado de libre comercio transpacífico más justo y sin la intervención de los Estados Unidos.
En el ámbito militar surgen conflictos entre organizaciones armadas y las transnacionales, por tanto hay que controlar a los ejércitos locales e invadir a cualquier país con el pretexto del terrorismo o del narcotráfico, mientras la potencia de Estados Unidos realiza intervenciones armadas en contra de los “estados fallidos”. Se inventan sinrazones para ganarse a la opinión pública mundial, alegando conflictos como “guerra preventiva e intervención humanitaria”, frente al principio de la no intervención y de oposición a las guerras.
En definitiva, el neoliberalismo y la globalización han mostrado su eficacia  en que se enriquezca el uno por ciento de la población mundial, a costa de la pobreza y la ignorancia del resto de la humanidad.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]

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