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Uno de los principales problemas por el que está pasando nuestro País, es la falta de comunicación entre el gobierno, los maestros y la ciudadanía. Las autoridades están en un plan de rigidez respecto a seguir respetando la ley, los maestros ven como la educación está por caer en manos de aspirantes a profesores sin tener ninguna formación para ser maestros, sino sólo para conseguir una chamba que ya no se encuentra tan fácilmente en México y los ciudadanos ven con temor, que la calidad de la enseñanza es cada vez peor y no se avizora mejoras por ningún lado.
Este es un problema que se viene arrastrando desde hace más de treinta años, desde Jonjitud Barrios, pasando por Elba Esther Gordillo y ahora está en manos del gobierno federal, aunque el señor Nuño sea el Secretario de Educación Pública y todo lo que hace es enviar policías para reprimir las manifestaciones y simplemente negarse a dialogar para saber cuáles son los cambios que se podían hacer y que todos los ciudadanos quedaran tranquilos.
La Reforma Educativa, permea todos los niveles escolares no sólo en educación básica, sino en los niveles medio superior, cuya planeación tiene la lógica de llegar a intervenir en las universidades públicas a través de organismos como la ANUIES, el manejo de los presupuestos, la no obligatoriedad de los estados de la contribución del 5% para la educación, en casi todos los estados de México. Total que hay que cambiar la ley cuando ésta perjudica al pueblo.
La contratación aparente de profesores a partir del 2000, el manejo de ciento de miles de millones, a través de la Afores, que en cualquier momento, pueden salir como un Fobaproa; y el dinero, al que tiene derecho el profesor al jubilarse se convierte en una mera ilusión.
Evaluar a un maestro que ha dado clases por más de 20 años en la sierra, en los pueblos marginados, trabajando con dos o tres grupos al mismo tiempo, dando sus clases en lenguas indígenas, con sueldos miserables, se convierte en una acción punitiva y no formativa, porque de no aprobar dicha evaluación pone en riesgo todos los años trabajados. En una población, mayoritariamente sin recursos, como niños sin alimentación adecuada, los que para llegar a una escuela, tienen que recorrer varios kilómetros, las que son escuelas con pisos de tierra y en muchas ocasiones con techos de lámina conseguidos por los pocos padres que tienen trabajo. Esa es una realidad que no reconoce la reforma educativa 
Por otra parte, dichas reformas no se han explicado claramente a los ciudadanos mexicanos, asunto al que tenemos derecho, ya que la educación compete y afecta a todos y no es un asunto sólo de los profesores contra las leyes que el gobierno quiera imponer, sino un problema que nos afecta a todos los ciudadanos de este País. 
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ha sido la única organización que está proponiendo soluciones para la educación, la cultura de los educandos y para los futuros profesionistas, técnicos, empresarios, trabajadores y ciudadanos del País entero. 
Los profesores quieren entablar un diálogo con las autoridades, pero éstas no lo permiten a menos que los maestros acepten la reforma educativa, que es de lo cual estos maestros quieren dialogar, ya que por el fondo de la reforma es que ellos están inconformes y quieren ser escuchados porque son los que saben del problema de la educación, no las autoridades, quienes desconocen las razones por las que los maestros están oponiéndose y por los motivos por los que no están de acuerdo y por eso quieren exponer sus puntos de vista. 
En ese aspecto, los profesores están viviendo como a finales del siglo XVII en que sólo habían tres formas de vida: El sacerdocio, el Ejército y la educación. En aquellos tiempos, el profesor y el cura eran indispensables para el funcionamiento de los pueblos. El profesor, al igual que ahora, estudiaba para ser maestro de escuela y les enseñaba a sus hijos además de captar el mundo que les rodeaba, a aprender a ser profesores de escuela. Aquel maestro que vivía en algún centro de enseñanza, lo mandaban con todo y familia a la sierra a seguir enseñando y a cierta edad, quien le ayudaba era su hijo, el cual se quedaba como profesor en su lugar, al día de su muerte.
A través del tiempo, los profesores se fueron formando profesionalmente, se crearon las Escuelas Rurales para Maestros, los que al salir hechos unos educadores, enviaban a sus hijos a seguir aprendiendo esa profesión y eso dio origen a la continuidad del puesto del padre a la esposa y luego a los hijos mayores, lo que era toda una generación con la carrera de profesorado.
Es cierto que en los últimos años, por falta de personal, los profesores han sido beneficiados con más horas de enseñanza, porque el profesionista peor pagado de México es el maestro de escuela, aunque sea el único que pueda preparar a las generaciones futuras y quien tiene la vocación y la responsabilidad de que los educandos vayan abriéndose paso por la vida con más conocimientos que una persona  iletrada.
Al principio del siglo XX  fueron formadas en 1921, las primeras Escuelas Rurales Normales del País, las cuales comenzaron a trabajar esencialmente en las comunidades campesinas, cuando era Ministerio de Instrucción Pública se convirtió en la SEP, siendo el primer Secretario de Educación Pública el Maestro José Vasconcelos. Después se encontraron con el problema de la enseñanza de los profesores. Vasconcelos, quien instituyó las Escuelas Normales Rurales y las Escuelas Normales para Maestros. 16 años después, el Presidente Lázaro Cárdenas del Río vio la necesidad de modernizar dichas escuelas en corte socialista. En aquel tiempo llegaron a ser más de 250 centros educativos. Hoy en día sólo existen 16 y en condiciones deplorables, a las que el gobierno no quiere seguir subsidiando ni becando.

Va de cuento
Rafael Benabib

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