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Hace algunos años, un dirigente del grupo nazi de Adolfo Hitler que se llamaba Josep Goebbeles, hizo que una frase se volviera la base de todo el programa de guerra y exterminio Alemán: “Repite una mentira mil veces y esta se convertirá en verdad” y eso es en especial en lo que se está apoyando la política de Donald Trump, el ahora presidente de los Estados Unidos.
Comenzó su campaña atacando a los mexicanos por indocumentados, luego de narcotraficantes, de delincuentes y que por su culpa, no tenían empleo los pobres estadunidenses. Con esas mentiras logró que el pueblo de EU comenzara odiar al mexicano.
Y así convenció a los consumidores con todas esas mentiras y luego los medios escritos y la televisión también fueron atacados de publicar puras mentiras y como dice Trump, de dar “fake news” (noticias falsas) hasta que los mismos ciudadanos vieron que los productos que el mexicano trabajaba, se volvían más caros y escasos al quedarse el campo sin trabajadores agrícolas y las ciudades sin mano de obra barata.
Pero en las mentes de los estadunidenses quedó sembrada la semilla del rechazo hacia nosotros, quienes, según las mentiras de Trump, los mexicanos somos los culpables de que siete de cada diez habitantes de los Estados Unidos son o hayan sido adictos a alguna droga.
Todas las semanas Trump señala a través de su tuit que sí va a hacer el muro, pero ni México acepta pagarlo, ni Trump ha conseguido el permiso ni el presupuesto del Congreso de su país. Trump mintió en un tuit millones de personas que votaron ilegalmente en las elecciones que le hicieron perder el voto popular y declaró en una entrevista en el New York Times, que esos habían sido los 5 millones de indocumentados mexicanos.
Los medios periodísticos, como el Washington Post y el New York Times, otros importantes rotativos y varios medios televisivos, le siguieron descubriendo sus mentiras y él continuó enviando tuis al mundo entero, en lugar de dar conferencias de prensa. Con tal motivo, muchos medios periodísticos de la Unión, han cerrado
sus puertas y los más han tenido que desemplear a cientos de miles de trabajadores del medio por falta de ventas y de publicidad que antes los mantenía por medio de la propaganda de sus productos, ya que Trump tiene amenazados a los anunciantes.
Si antes el ciudadano medio recibía muy poca información por parte del gobierno a través de los periódicos y la televisión, ahora se tiene que tragar “las verdades” que pregona Trump, mediante sus ridículos Tuis que están llenos de mentiras.
Aseguró que Washington pronto aprobaría todos sus proyectos, pero uno a uno estos han ido cayendo por su propio peso. Es más fácil prometer en campaña que cumplir desde el gobierno. Prometió el recorte de impuestos y se ha encontrado que el sistema político no le permite imponer su voluntad de manera imperial.
Anunció la construcción del muro fronterizo, la prohibición migratoria de ciudadanos de tres países de religión musulmana y esas órdenes las que tuvo que dar marcha atrás. Al ver que el número de indocumentados en la frontera con México, pasó de 40 mil a 12 mil. (Una caída de más del 70%), Trump cambió y ahora “se va a esperar ya que no tiene mucha prisa y que lo decidirá más adelante”. En cuanto a la prohibición migratoria de los países musulmanes, también se desdijo al sentir la presión del mundo islámico, dentro de su propio país y del exterior en general.
Prometió desmantelar al Ejército Islámico (EI), cosa que no ha hecho, pero si destruyó un aeropuerto militar en Siria al poco tiempo que se usaron armas químicas en una de sus ciudades, sin haber pruebas, cuando Siria ya había entregado todas sus armas químicas a la ONU.
De la misma forma que quiere castigar a Rusia por supuestas intervenciones en las elecciones de EU, pero ahora ya se quiere contentar con Putin para que Rusia se separe de China y que no se forme la Unión Euroasiática ni la Ruta de la Seda, marítima y terrestre (ya en construcción).
De igual forma prometió el desmantelamiento de la medida médica llamada Obamacare e imponer un programa médico para la gente sin recursos, el que no ha vuelto a mencionar, al no haber podido desechar el primero. En medio de una humillación, Trump tuvo que retirar el proyecto de salud antes de que se conociera y se votara en la Cámara de Representantes. Ese fue una de las fuertes mentiras frente a la ciudadanía.
0Trump ha dirigido algunos de los insultos más graves a los jueces de su país, describiendo que el que suspendió su veto migratorio es como una especie que se dice ser juez (“so called judge”). Cambió su discurso diciendo que tendría mucho escrutinio interno de los musulmanes y del resto de los migrantes. Corrigiendo su orden escrita y prometiendo el nuevo proyecto que ya tenía y que nunca ha querido mostrar.
Trump aseguró que Obama no era estadunidense y luego se desdijo cuando le aclararon que Hawái sí era parte de Estados Unidos. Trump nunca se disculpa ante nadie, sólo cambia de tema. También envió un tuit en el que señala que todos los indocumentados de México “traen drogas, traen crimen y son violadores”. Ni siquiera dijo que “algunos” o “unos pocos”, sino que todos los inmigrantes mexicanos eran unos delincuentes. Según el Migration Police Institute, ha aclarado que el 97 por ciento de los inmigrantes mexicanos, jamás han cometido algún crimen considerable o alguna felonía.
El periodista estadunidense Jorge Ramos, comenta que nadie de su gabinete se atreve a contradecir al presidente aunque éste esté equivocado. “Trump y su celular se han convertido en una máquina de mentiras”, porque de cada un tuit que escribe nunca dice la verdad.
Cómo es posible que en un país como Estados Unidos, donde por mentirle a un policía se va a la cárcel; el que miente en el hogar es repudiado; quien mienta en cualquier declaración oficial es multado.
Entonces, cómo van a permitir los ciudadanos de Estados Unidos, el llegar a tener a un presidente que dice falsedades.
Me pregunto, si dijese que quiere intervenir militarmente en México a buscar narcotraficantes o peor, el caso de comenzar una guerra ante las amenazas de un inminente ataque nuclear ruso, chino o norcoreano, ¿alguien se lo va a creer?

Por: Rafael Benabib /  [email protected]