Este sábado 10 de marzo de 2018, Andrés Manuel López Obrador comentó: ”A ver quién amarra al tigre”, José Antonio Meade mencionó que en México no hay tigres que amarrar
Empezando por el tigre que estaba por soltarse cuando Felipe Calderón “ganó” las elecciones en 2006 (haiga sido como haiga sido), Andrés Manuel López Obrador amarró al tigre que ya estaba rugiendo y a punto de saltar y tomó la avenida Reforma de la Ciudad de México durante tres meses en que la gente estuvo desfogándose de lo que se aseguraba hubo un fraude electoral.
Calmó a la gente, evitó el uso de la violencia por parte de los “halcones” profesionales, listos a destruir negocios, cristales, golpear gente y obligar a las fuerzas policiacas a intervenir en lo que es una manifestación pacífica y sin violencia alguna.
En 1988 al pueblo de México le pasó algo parecido, en que la mayoría votaron por Cuauhtémoc Cárdenas quien ganó las elecciones y el ingeniero evitó que hubiese problemas violentos en el País haciéndose a un lado y no permitir que el tigre despertara.
Decía la periodista Sara Sefcovich en su columna en el Universal: “¿Cómo entender?”
“Lo veo y no lo creo”. Veo a 20 millones de ciudadanos atrapados, veo a mi ciudad tomada, sus calles rotas a propósito, sus monumentos y edificios pintarrajeados, su economía lastimada, sus habitantes hostigados, todo por personas que han dejado sus hogares y sus empleos. (¿De qué viven? ¿Quién los mantiene? ¿Quién les paga sus carpas, alimentos y pancartas?), para impedir que nosotros lleguemos a los nuestros.
Nótese que esta descripción encaja perfectamente en la inconformidad mostrada por los transeúntes  de la zona. Entonces el periodista Alberto Shneider se pregunta respecto a esa opinión con los siguientes argumentos:
“¿20 millones atrapados? ¿La ciudad desquiciada? Porque para desquiciar a 20 millones se necesitaría contar con toda la Ciudad de México, la zona metropolitana, el Estado de México y buena parte de los estados circunvecinos, cuando lo único que se cerró con esas carpas y esas miles de personas que llegaron espontáneamente, no acarreadas, fueron los carriles centrales de la Avenida Reforma, sin tocar las vías laterales de la misma. (Esta información es del periodista Jorge Ramos de El Universal del 31 de julio de 2006).
¿Qué, limitar el paso por los carriles centrales del Paseo de la Reforma equivale cerrar el centro o desquiciar a la ciudad de México?, que fue la propaganda que hiciera Televisa durante los siguientes dos años, siendo que la famosa “Toma de Reforma” duró sólo tres meses en que, ni los comerciantes fueron atacados en sus negocios, ni hubo un solo cristal roto e incluso las joyerías estuvieron abiertas al público y los restaurantes se vieron beneficiados por las miles de personas que acompañaban dicho movimiento.
Después todo fue tranquilidad y las fuerzas policiacas, federales y militares, que afortunadamente no tuvieron que intervenir porque AMLO retuvo al Tigre, tuvieron que ser usadas contra algún enemigo Y se cayó en la trampa de EEUU de  ser enviadas a una guerra intestina y fratricida que le costó al País miles de muertos, desaparecidos y victimas “colaterales”, además de sus familiares, para entablar una guerra que no le pertenece a México, sino a las agencias aduanales del vecino país, el que además es quien tiene la necesidad de usar las drogas que pasan o se hacen en México, ya que si no hubiera demanda, no existiría la producción. Hoy en día los opositores siguen usando ese ataque contra AMLO como si hubiera sido el causante de la guerra contra el narcotráfico.
El asunto del narcotráfico de drogas ha sido la base de esa misma sociedad de consumo que se rige por las normas del mercado y no es un problema mexicano, sino de la falta de control que el vecino país no tiene para la distribución de los estupefacientes que EEUU necesita para enardecer a sus jóvenes a ir al otro lado del mundo a defender “La Democracia”, que ahora son usados por el siete por ciento de la población. Drogas que fueron pedidas a México en la época del presidente Manuel Ávila Camacho para ser usadas al comienzo de la segunda guerra mundial y así motivar a sus combatientes.
Pero volviendo a La toma de Reforma, el tigre estaba amarrado desde 1938 en que los EEUU querían el petróleo mexicano y no quitaron el dedo del renglón hasta que Alemán empezó con sus debilidades y corruptelas y Peña nieto terminó entregándoselos.
El peligroso Tratado de Libre Comercio, que según el comerciante de bienes raíces, Donald Trump el que dice que es injusto para su nación, (quien se hace más loco de lo que verdaderamente está y cree que es presidente de los Estados Unidos y no un pelele de las compañías trasnacionales).
Y todo esto está planeado desde los años 40 del siglo pasado, en que dejaron de construir vías de ferrocarril para abrir caminos y carreteras sólo para el turismo, transportar todo lo que nos venden y lo poco que nos compran. Para los campesinos o la gente de los pueblos ya no hay medios para llevar sus productos o para poder viajar de un lugar a otro del País. No tomaron en cuenta que los tercos mexicanos, aunque no haya tren ni les alquilen camiones, atraviesan de Tijuana a Chiapas, de Mérida a Tamaulipas a caballo, a pie o en carretas hasta llegar a la Capital y Soltar al Tigre.
Ese fue el plan que le tocó llevar a cabo a Zedillo, quien nunca dio una explicación de la destrucción de los ferrocarriles de México. Cosa que en ningún otro país del mundo se había dado. Y éste, dizque presidente, le dio de regalo la presidencia de México a un cocacolero que vino a destruir la cultura de la niñez al quitar la clase de Civismo y mochar nuestra Águila.
Total, de que si el Tigre está amarrado es porque tiene esperanza de que el sistema cambie y sea más justo. Con que no sea uno que piensa ganar para seguir con lo mismo u ofrezca tarjetas rosas como en Edomex y sea más justo con el pueblo es más que suficiente.     

Por: Rafael Benabib / [email protected]