El ahora presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, comenzó su campaña para la candidatura por el partido republicano con expresiones de rechazo hacia México, comparándolo con los delincuentes más peligrosos del planeta dentro de su país.
La gente en todo el mundo se pregunta por qué México, si somos sus vecinos, si ellos son los que nos venden el 80 por ciento de nuestras importaciones y nos compran casi el total de nuestras exportaciones, para empacarlas y refinarlas devolviéndolas mucho más caras. Por qué no se meten con el otro vecino que es Canadá y por qué con nosotros sí.
No sólo eso, si no que no dejaron que entrara un cargamento de aguacate a EU y México se lo tuvo que vender a Canadá y hace unos días también pararon en la aduana un envío por varias toneladas de azúcar devolviéndola a nuestro País. Estados Unidos puede comprar el azúcar en otros lados, pero el precio y la calidad del aguacate no es tan fácil de conseguir. México está a punto de detener un cargamento de fructuosa como represalia; sin embargo nuestro País no puede competir en esta guerra comercial contra el gigante del norte,
Estos ataques ya no son electoreros y se están convirtiendo en una pesadilla. El miedo que le están metiendo a los mexicanos con esa guerra de precios, el brote de odio que es cada día más agresivo contra los mexicanos, ya sea a los indocumentados en Estados Unidos o en México, que antes ya existía entre los blancos anglosajones (WASP), sólo que ahora ya no son los esclavistas, sino que continúa siendo el mismo grupo que existe desde el siglo XIX (1865): el Ku klux Klan, cuando se terminó la Guerra de Secesión y que promueve la xenofobia, la supremacía de la raza blanca, la homofobia, el antisemitismo, el anticatolicismo y el anticomunismo.
Y ahora se ha convertido en una persecución racista tipo la Alemania de Hitler, la que está empezando por los mexicanos indocumentados, contra el mexicano residente legal en aquel país, contra el turista mexicano al llegar a esas tierras, además en contra de todos los Centro y Suramericanos que también están pagando la factura de querer ser independientes sin tener que sufrir la amenaza a su soberanía.
La gente estadunidense más racista, reaccionaria e ignorante, se encuentra en su mayoría, en la parte media de los Estados Unidos, conocida como “El Cinturón Bíblico”, quienes siempre votan contra los emigrantes, olvidándose que ellos o sus ancestros también lo fueron.
Hace 16 años que unos pilotos de nacionalidad estadunidense de religión musulmana, enfilaron sus aviones contra las Torres Gemelas en el corazón mismo de Nueva York con la autoría aún desconocida, lo que se usó como pretexto para los medios publicitarios le echaran la culpa al pueblo islámico y en especial a Irak a quien odiaron hasta que muchos aceptaron la guerra.
Los generales invasores de otras tierras, envían por delante a los latinos y después a los negros. A los “blancos” los hacen oficiales en la retaguardia y no como en sus películas, donde los héroes son los güeros que salvan a los negros y a la gente de cualquier lugar, en especial a los latinos de color oscuro (Brownes).
De igual forma, Trump acusó a todos los mexicanos de traficantes de drogas, delincuentes y aprovechados de la generosa acogida que la democracia nos ofrece a los mexicanos, quienes hasta nos dejan a cambio de nuestra soberanía, una deuda de cientos de millones de dólares en armamento de última generación, como si estuviéramos en una guerra que ellos saben jugar muy bien: “VAMOS A PELEAR ENTRE USTEDES DOS”.
El asunto de edificar un muro en la frontera tiene como finalidad el que la gran mayoría de los estadunidenses, quienes no saben nada de política ni quieren hablar de ella, piensan que su gobierno los está protegiendo de los mexicanos, los que no sólo son delincuentes, narcotraficantes, sino indocumentados que les están quitando los trabajos, los que con ansiedad desean ir al campo a recoger naranjas, manzanas, cebollas y otras verduras a pleno sol, con el gran sueldo de 4 dólares la hora y no 17 como al resto de la población.
Ahora que Trump va a meter a otros quince mil militares en la frontera para que no se pasen los indocumentados, no será que quieren invadir México porque alguien de piel morena mató a un policía en Dallas o en Las Vegas, porque cualquier pretexto es bueno para salvar la democracia de su país. Sí la van a defender a Afganistán y a Irak, ¿por qué no a México que está más cerca?
Le aconsejamos a Cuauhtémoc  Cárdenas que no ande pidiendo que nos regresen los dos millones de metros cuadrados del territorio que nos quitaron en la injusta guerra de 1847, ni exija compensación alguna, porque Trump puede firmar otro papelito de los que él acostumbra, diciendo que toda vez que están los militares en la frontera, nos vengan a quitar el resto del País. Pues con eso de que ya vamos a tener un aeropuerto grandote con quién sabe cuántas pistas en que puedan aterrizar los aviones 130 donde caben 300 “marines”. También los sofisticados “jets” y los helicópteros como el que el gobierno de México acaba de adquirir, antes de darle de comer al pueblo o ayudar a los indocumentados que nos están expulsando. Esos helicópteros son muy necesarios para evitar las protestas de la ciudadanía por todo el País.
O sea que la sinrazón del odio por parte de los políticos estadunidenses viene acompañada de nuestra desunión. Es esencial que los mexicanos despertemos de este letargo, que logremos que desaparezcan las telarañas y el miedo que ellos han logrado meter en nuestras cabezas y aprendamos a defendernos adecuadamente sin estar pensando por el momento en intereses mezquinos, sino en defender nuestra soberanía  ante la amenaza económica y el peligro de una invasión.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]