Existe un proyecto ferroviario y marítimo que se le ha llamado “La Ruta de la Seda”. Se trata de unas obras concebidas por la República Popular de China y de los países por los que se van a tender las vías de ferrocarril, que unan a China con Rusia, con los países que la rodean, la Europa asiática, parte de la Unión Europea y los principales países de África del Este.
Este ambicioso plan fue ideado por China y tiene varias finalidades; en primer término, el crear el Banco Asiático, el que dará servicio a todos los países que quieran intervenir en el proyecto, el segundo punto se trata para empezar, de tender vías ferroviarias desde China hasta Rusia, a la India, a Paquistán, a los países intermedios y al resto de Asia hasta llegar a Turquía, donde se dividen Asia y Europa en el mar Mármara a través del “Cuerno de Oro”.
Por el sur rodearía Arabia Saudita, el mar índico, el mar Rojo y el Canal de Suez en Egipto. Otra parte de la ruta de la Seda por ferrocarril, llegaría a África a unir a los países costeros del Este, por ese mismo medio de manufactura China.
La idea es unir a China lo más que se pueda en beneficio del mercado de los países miembros y de la mano de obra China la que colocará a miles de desocupados que trabajaban en la construcción, por el exceso de edificaciones que tiene ese país.
Argumentan a su favor, diciendo que su país se tarda más de treinta días en que su carga llegue a Rusia, mientras que con el ferrocarril llegaría tan sólo en cinco días, y lo mismo pasaría con los demás países que sean parte del proyecto, quienes tendrán una enorme posibilidad de vender sus productos a la economía más grande de Asia y comprarle lo que necesiten.
Además de ampliar los mercados, de Asia, la Europa asiática, parte de Europa y África, China está dispuesta a cubrir todas las necesidades en productos esenciales, como medicamentos y alimentos de primera calidad a los mejores precios del mercado del mundo, sin dejar de mencionar que China tiene lo más avanzado de la tecnología en la investigación para producir los medicamentos que se necesiten, sin dañar las leyes internacionales de las patentes.
Este es un proyecto en que se incluyen a todo tipo de países, economías, regímenes políticos y actores tanto públicos como privados; que se basa en una lógica de mercado que debe permitir que todos los involucrados encuentren un beneficio para sí.
Nos explican que no se trata de una acción altruista ni de una ayuda para los países en desarrollo, los que sí se van a ver beneficiados con el proyecto al poder comerciar sus productos con mayor facilidad, ampliar su mercado y ahorrarse tiempo y dinero al transportarlos fácilmente. Este es un negocio de ganar ganar, entre todas las partes interesadas.
Los chinos saben que este tipo de desarrollo los hará alcanzar varios de sus objetivos centrales y sus relaciones internacionales, al probar que se puede erradicar la corrupción y el endeudamiento que está desestabilizando zonas de fácil explotación como la Europa del sur (los Balcanes), la Europa del Este y Asia central.
El proyecto explica que esa es la única opción en que las sociedades europeas se sumen al mismo con un espíritu crítico y constructivo para contribuir a darle forma a un factor de crecimiento económico, así como de desarrollo.
Durante este 2017 la Ruta de la Seda ha sido uno de los proyectos con mayor visión y de mayor publicidad en los medios que cualquier otro proyecto en el mundo, cuyo resultado será una intensa red de comunicaciones y transportaciones nuevas o renovadas (como la red ferroviaria de Rusia, cuyos rieles son de una anchura mayor que las de los Chinos y que ambos están de acuerdo en subsanar), pero que este proyecto va a ser aprovechado por todos estos países como China los de toda la Europa asiática y de África al poderse conectar.
En 2013 se lanzó este proyecto que comprende dos iniciativas principales: la franja económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima del siglo XXI. Desde aquel año, se está preparando la integración del Banco Asiático, en el que se tratarían a todas las partes de la misma manera sin tomar provecho de los países de menores posibilidades de inversión, con políticas más justas y equitativas para todos los miembros de este proyecto.
La Ruta de la Seda Marítima a China con el sudeste asiático, con India y Paquistán, los países euroasiáticos y africanos, tiende a ser ampliada al resto de los países de la Unión Europea. Algunos de los cuales ya han tenido contacto y están muy interesadas en el proyecto.
Estados Unidos e Inglaterra no están muy contentos con este proyecto. La Unión Americana está intentando separar los contactos entre los rusos y los chinos, por lo que los ha querido enfrentar en múltiples ocasiones pero ninguno de los dos países se ha enganchado en ese juego. Una prueba de ello fue el bombardeo al aeropuerto de Siria, a pesar de las promesas de ambos países de evitar cualquier confrontación, pero a pesar del castigo económico que los Estados Unidos le quiere imponer, Rusia se quedó callada y China no ha querido intervenir a fondo en el problema de los misiles de Corea del Norte.
El nombre de La Ruta de la Seda tiene su origen en China y las rutas comerciales del siglo 1 A.C. que conectaba a China con Mongolia, al subcontinente Indio, Persia, Arabia, Siria, Turquía, Europa y África y que atravesando toda Europa, llegaban hasta los reinos hispánicos en el siglo XV comerciando con sedas y otros productos, llamándose como ahora: La Ruta de la Seda.
El mundo espera que este tipo de proyectos sean para mejorar las condiciones de los pueblos y no para que cada vez haya más miedo de las amenazas que pueden producir una catástrofe en todo el planeta.
Me leen mañana.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]

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