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A la crisis de la economía de los países subdesarrollados, su le sumó la crisis de los países ricos, donde un enorme porcentaje de la gente  ya ha dejado de comprar artículos suntuosos que realmente no necesita para sobrevivir, tampoco está consumiendo la comida que hasta hace poco sobraba en la mesa, como pizzas, papita fritas, refrescos azucarados, etc…

Los agricultores, las empacadoras y los proveedores de comida perecedera, tienen una sobreproducción de alimentos de los que necesitan deshacerse lo más rápido posible, por lo tanto tienen que bajar el precio al mínimo. Hoy en día los anaqueles de las tiendas de autoservicio están atiborrados de comestibles y por primera vez en muchos años, empezaron a ofrecer sus productos a precios castigados, con promociones de hasta la mitad de su precio regular. Los productores de hortalizas están dejando que se echen a perder sus cosechas para que el precio no se abata, al igual que muchos alimentos perecederos. 

La razón es muy sencilla: ya ni la clase media tiene el dinero para comprar la comida “gourmet”, o sea los embutidos importados, los quesos fuertes, la fruta y las verduras hermosamente empacadas. Ahora se está yendo a los mercados municipales, donde han abatido sus precios, los cuales son infinitamente más baratos que en los Centros Comerciales. 

En los años 1990-1995, el porcentaje de alimentos en todo el mundo subió un 25% por persona; sin embargo, aún pasan hambre 830 millones de seres humanos (uno de cada siete) o sea, una población más grande que toda la Unión Europea.

El problema del hambre no es la falta de alimentos, sino la pobreza y la explotación de los países ricos, en combinación con los gobiernos cómplices y corruptos.

En México siguen fallando todos los proyectos sobre política alimentaria. La última Campaña contra el hambre del gobierno federal a través de la SEDESOL, ha brillado por su ausencia. Nunca ha funcionado como lo tienen publicitado. La olvidada Cruzada Nacional contra el Hambre, que se supone es una Estrategia Política, Social, Integral y Participativa, la cual pretendía solucionar el problema del hambre en México, sólo gastó millones de pesos en publicidad y otro tanto en la burocracia que se lleva mucho dinero en salarios, esta ha fracasado. En cuatro años el índice de pobreza ha aumentado de 50% a 53%.

Por culpa del Tratado de Libre Comercio, Salinas de Gortari cerró FERTIMEX (la fábrica de fertilizantes más importante de Latino América), además de: CONAFRUT, ANDSA, MEGACAFÉ, PRONAGRA, SESA (Productos Ejidales S.A.). En el Consejo de Agrónomos, quienes tienen sus juntas anuales ya no hay reuniones, pues con la destrucción del campo, ya no hay asuntos que tratar. Y aun así, el gobierno va a permitir que el TLC se reestructure a favor de los gringos.

En Morelos existe La Unión de Ejidos Emiliano Zapata, la cual cuenta con Silos para granos, una Corredora de Cebolla, una Planta completa de Alimentos Balanceados y otras instalaciones. Dentro de la mencionada Unión estaban integrados varios grupos ejidales del oriente del Estado y está completamente olvidada. Y así como esta Unión de ejidatarios, en el País existen varias de ellas y muchos campesinos completamente abandonados a su suerte.    

Por más que se bajen los costos de los alimentos, el grueso de la población tiene la mala nutrición asegurada. La inseguridad alimentaria va a seguir en todo el mundo, a pesar de haber llegado al mismo nivel que antes de la crisis económica del 2007, pues por más que bajen los precios de los comestibles, la mayoría de la gente va a seguir comprando comida chatarra. 

El reporte que la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hizo sobre la alimentación mundial, insiste que la inseguridad alimentaria y la malnutrición van a continuar siendo un problema mundial y que si no se reúnen los gobiernos para resolverlo, la crisis va a tener graves consecuencias para todo el planeta. Ha reportado que en los últimos diez años la población mundial ha tenido un enorme retraso en la repartición de alimentos y de igual forma, ha pronosticado que el problema será más agudo en diez años más. El tener sobreproducción de alimentos, no resuelve el problema de la desnutrición.

Y así tenemos el Programa Mundial para Alimentos (PMA), que reúne millones de dólares de varios estados y los reparte a los países en desarrollo. El problema es que eso sólo llega a los grandes productores de alimentos en México, de propiedad extranjera, especialmente de los Estados Unidos, pero el campesino no recibe ni un centavo.

La FAO ha instituido el Día Mundial de la Alimentación que se “festeja” cada 16 de octubre, el que fue ratificado durante dos reuniones de la FAO dentro de la ONU. Nos preguntamos: ¿Qué es lo que se va a festejar?

A todo esto habrá que sumarle que a pesar de que el gobierno de México está vendiendo cientos de millones de dólares para disminuir la demanda de dólares que están logrando devaluar más el peso. Por fortuna, esa medida está evitando que el peso llegue a costar tanto como a principios del año y el hecho de que nuestros paisanos nos estén mandando grandes cantidades de dólares a través de las remesas, lo que ha salvado que el peso se llegara a devaluar un 100 o un 150 por  ciento, pues a pesar de los indocumentados que han deportado de Estados Unidos, han entrado a ese país un 15% más de los que han salido.

Pero eso no va a cambiar en nada el problema del hambre en México, porque los beneficios siempre se quedan en las esferas gubernamentales o entre sus compadres y familiares, por tanto, la esperanza de que nuestro pueblo encuentre por lo menos el mínimo de alimentación está tan alejada de la realidad que ni siquiera se puede soñar en mejorarse.  

El caso es que el hambre es lo último que tiene el ser humano y de seguro que no va a permitir seguir muriendo de hambre sin defenderse, ya sea mediante enormes manifestaciones a nivel mundial o una revolución que no será precisamente silenciosa.

Va de cuento
Rafael Benabib
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