Ya vamos mejorando en el plano de lo cultural, que hasta Secretaría tenemos, aunque ahí no van a parar los adelantos y el conocimiento de nuestras raíces, pero es un adelanto, ya que la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha hecho muy buen trabajo cultural, al prohibir los honores a la bandera en las escuelas, al desaparecer la clase de civismo durante un sexenio y cambiarla por una clase neoliberal, al borrar el nombre de Héroes y llamarlos “personajes”, en fin, que el trabajo cultural de la Secretaría de Educación Pública, ha cumplido plenamente su cometido y que sólo ha estado para enseñar lo malo de nuestra historia y lo oscuro de nuestro futuro. 
Y que bueno que así se va a controlar al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) el que nada más enseña pinturas que la gente ni entiende, conciertos de pura música antigua y bailables tan repetidos que ya nadie quiere ir a ver. Por supuesto que todos los institutos regionales del INBA tienen que desaparecer. 
También nos salva del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) el que sólo nos muestra montones de piedras usadas que bien se podrán utilisar en construir nuevos departamentos de lujo para nuestros ilustres políticos…Aunque pensándolo bien, ¿para qué quieren esas piedras si no están lisas, pues tienen monos que nadie entiende? Sin contar con esas ollas viejas, rotas y empolvadas. Mejor que les den unas de las finas copias de las vajillas chinas.
Y que no le vayan a cambiar de nombre a ese Instituto Nacional Indigenista (INI) porque puede desaparecer las necesidades de los indígenas y creerse con derecho de comer, vestir, de tener su casa, de alcanzar el servicio médico y hasta poder asistir a una escuela. ¿Entonces qué se va a hacer con esos diez millones de indios; los que cualquier país del mundo estaría orgulloso de mostrar?
A los escultores habrá que reprimirlos porque se pasan la vida rompiendo piedras, quemando el metal que es tan necesario para el armamento de los salvadores de la patria. A los periodistas que escriben lo que piensan. Ya no digamos a los pintores que nos llenan las paredes con retratos de gente semidesnuda que ni conocemos; paisajes que puedes ver en la tele y todo tipo de garabatos en lugar de las hermosas fotos del recuerdo de toda la familia. 
Aunque tampoco los fotógrafos quedan muy bien parados, pues a veces toman muchas fotos de animales, de una familia huyendo de la guerra (no es que la Secretaría de Cultura diga que las guerras son malas), pero si con fotografiarse a sí mismos en más que suficiente.
De los actores no hay mucho que hablar porque se la pasan repitiendo lo que otros escribieron, que cuando no es de muerte, es de sexo, de chistes o de amor, que sólo perturba la mente de nuestra delicada juventud, tanto en teatro como en cine. ¡Espero que a esos la nueva Secretaría los meta a la cárcel por antisociales!
A los de la Danza Moderna hay que ponerlos al día, pues dicen bailar, pero se mueven como lo hacían los antiguos griegos y los persas.
Para los escritores hay que hacer una nueva ley que diga que el que escriba un libro se le acusará de terrorista y será encarcelado sin derecho a fianza ni a lápiz ni papel, porque seguirían con sus escritos antisociales y la mayoría de las veces antigobiernistas y no queremos que quien lo puso ahí se sienta defraudado, como lo hizo quien dijo: ¡¿Para eso les pago, para que me ataquen?!
Estarán bien controlados los contadores de cuentos infantiles, los de las marionetas, que cuando no son groseros son culpables de Disolución Social y a los payasos que los pongan juntos.
 Habrá un apartado muy especial para los artesanos, quienes quieren hacer sus cosas sin las nuevas tecnologías y, nos hacen ver ante el mundo como gente primitiva. Al que quiera trabajar la plata, bordar y tejer toda clase de telas y fabricar la ropa a mano, tallar piezas de madera, como baleros, yoyos, títeres y carritos o pintar en amate, hacer cajas de mosaico o piezas para tocar música, como guitarras, marimbas, maracas, güiros timbales o fabricar muebles: mesas, sillas y puertas trabajadas y labradas a mano, sin usar lo último en robótica, será despedido de la Secretaría de Cultura por estar pasado de moda.
Para promover la verdadera cultura, los músicos tendrán que usar los siguientes instrumentos: violines, violonchelos, contrabajos, guitarras y cualquier otro equipo pero sin cuerdas. Las percusiones serán de cartón y el piano de un plástico muy resistente. Pero no se alarmen porque se van a traer las mejores pistas con sonido de las grandes orquestas de todo el mundo para que la gente goce de un espectáculo completo.
Y así los coros, las y los cantantes, los cuartetos de cuerdas (pero sin ellas), los artistas de los circos, las tamboras y hasta los chinelos de Tepoztlán y de Tlayacapan; los danzoneros de Veracruz, los bailadores de Yucatán, los de Tamaulipas, los mariachis de Jalisco, los concheros y los demás grupos folclóricos, quienes también tendrán sus pistas como música de fondo y que sólo se presentaran para divertir al turismo extranjero. 
Por lo tanto, estamos seguros de que próximamente tendremos las Secretarías de escultores, de pintores, de actores, de escritores, de periodistas, de músicos, de payasos y de ocho o diez secretarías más y así los mexicanos conozcamos lo que es la Cultura.
 

Por: Rafael Benabib / [email protected]

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