Hace sólo unos días tuvo lugar un fenómeno meteorológico pocas veces visto a través de casi toda Europa central: el paso de una tormenta de nombre Friederike o Eleonor, con enormes nevadas y punzante lluvia con ráfagas de viento helado de 120 kilómetros por hora.

Por alguna razón desconocida, casi ningún medio ha informado sobre este suceso, el que ha sido demoledor para casi todos los países de Europa, entre ellos: Alemania, Bélgica, Holanda, Francia y otros más. El 19 de enero pasado fue cuando el temporal cayó sobre esos y más países, provocando la muerte de al menos 10 personas.

El huracán hizo que se cerraran los más importantes aeropuertos de Europa, que gran parte de las ciudades se quedaran provisionalmente sin energía eléctrica, por ende, los ferrocarriles y los autobuses urbanos a base de electricidad se quedaran sin dar servicio.

La misma tormenta Friederike llegó con la fuerza de un enorme huracán con ráfagas de viento de 140 kilómetros por hora en las partes bajas, y en las montañas hasta de 250 Kilómetros.

Se presentaron problemas de vehículos chocando sin control por todo el sur de la Unión Europea, con la cancelación de vuelos y gente arremolinada dentro de los aeropuertos, más la destrucción de casas. Este fenómeno meteorológico provino del Mar del Norte por Islandia y se internó por Suecia, Noruega, Holanda, Bélgica, Alemania, Rumanía, Inglaterra y Francia.

El paso del meteoro causó además de las grandes pérdidas humanas, daños materiales que repercutieron por toda Europa central y la parte sur. Al país que más afectó fue a Alemania. En la ciudad de Colonia se cerraron todos los museos, las escuelas y durante el paso del huracán se quedaron sin movimiento de trenes y sin energía eléctrica.

Esta es la primera vez, desde el 2007, que se da un fenómeno tan destructivo como el del 19 de enero, aunque el de ahora fue el doble de perjudicial que el anterior, pues este los agarró desprevenidos.

Es cierto que el mundo tiene dirigentes que sólo buscan sus intereses personales, pero no es justo que por sostenerse en el poder económico, decidan terminar con la vida del planeta tierra. La explotación de las minas de carbón en Estados Unidos y en China, están llenando la atmosfera de dióxido de carbono sin que nadie haga algo por evitarlo, pues Trump tiene amenazados a los países que en la ONU voten contra cualquiera de las medidas que él tome. Tal es su cinismo que le tienen sin cuidado las protestas del exterior, como de su propio país.

Esa en una de las razones por la que se retiró de los Acuerdos de París sobre el medio ambiente, porque tiene intereses de índole personal, como si ser presidente de EE UU fuese un negocio particular. Los ataques hacia las compañías que fabrican automóviles eléctricos, los que han dejado de funcionar con combustibles no renovables, van en contra de sus intereses y de los de su pandilla del partido republicano.

Existen varias vías para evitar el calentamiento global, entre ellas están las prohibiciones de las mineras en todo el mundo y tan difundidas por todo México, que para sacar el gas “shale”, con sus mortíferos productos, envenenando el agua que llena el espacio subterráneo, donde antes estaba dicho gas, quebrando la corteza continental con su mentado fracking.

Esa es parte de las razones de los sismos y temblores que se están dando con más frecuencia, esa placas tectónicas que sostienen las costas, las de por sí endebles placas que ya están fracturadas, como la Falla de San Andrés, la que es de todos conocida y que recorre todo el cono sur por el mar Pacífico, pasando por todo el Estado de California, hasta llegar a Alaska donde acaba de presentarse un terremoto de 7.9 grados y estuvieron a punto de tener un enorme Tsunami, el que todavía se puede producir si se presenta alguna fuerte réplica.

Pero eso tampoco ha salido en las noticias de ninguno de los medios, porque echaría abajo toda la indiferencia que ha mostrado Trump acerca de los problemas del medio ambiente. Y no es una política exclusiva de Trump, sino de los intereses republicanos y de los grandes capitales que dirigen la geopolítica de casi todo el mundo.

De igual forma tenemos a los volcanes que están a punto de volverse en “alerta Roja”, como el Papúa en Asia, a punto de hacer erupción y cubrir de lava la isla del mismo nombre; los de México con alertas amarillas como el Popocatetl, el Chichonal, el de Colima, el Paricutín. Todos ellos en erupción

Que no se nos olvide que Estados Unidos fue uno de los únicos países que se negó firmar los Protocolos de Kioto, que trataban sobre el medio ambiente y el peligro por el que está pasando el planeta. Este documento fue firmado por 71 países y auspiciado por las Naciones Unidas (ONU).

Otra de ellas es usar energías alternativas, como la energía solar, cuyos paneles ya se hacen en México y no necesitamos importarlos de China, el país mayor productor de ese sistema. Está la energía hidroeléctrica que se puede explotar en nuestro País ya que tenemos varias caídas de agua que se pueden aprovechar y la eólica, que aunque limita el uso del suelo para la agricultura y para el ganado. Al final es positivo por ser ésta una energía limpia.

Las termoeléctricas no son fuentes de energía limpia, ya que, además de ocupar 40 mil metros cúbicos de agua para comenzar a funcionar, cubren de dióxido de carbono el ambiente y emiten el vapor que al calentarse, por la combustión del carbón, petróleo o gas, el treinta por ciento se escapa, contamina los cultivos, envenena el agua, mata los sembradíos, es mortal para el ganado y afecta la salud del ser humano.

Este asunto que es de sobrevivencia del planeta Tierra, incluye la vida de los seres humanos, de toda la fauna y la flora, nuestro mundo en llamas y el agua de los mares hirviendo sin que, como dicen que existió, tengamos una Arca de Noé para que la vida vuelva a comenzar.

Va de cuento
Rafael Benabib
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