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Al igual que a los gobiernos se les está olvidando darle al pueblo la oportunidad de tener estudios, trabajo, medicamentos y desaparecer los energéticos, también se les ha olvidado que la población necesita creer en sus dirigentes y que por lo menos nos permita y aliente a honrar  a nuestro símbolo patrio, impulsando lo que es su obligación, el que se ame y se respete la Bandera mexicana que debe estar presente todos los días del año, no sólo el 15 de septiembre.
El pueblo no se explica porque, siendo México el décimo país en el mundo y el primero en Latinoamérica en desarrollo en investigación tecnológica, en riqueza petrolera y por tanto en energía eléctrica, en pocos años se encuentre entre uno de los más pobres del planeta.
Sea por mala administración o por las intrincadas reformas que han hecho las autoridades, por qué no se permite que el pueblo recuerde a sus héroes y en especial a sus símbolos patrios y entre ellos, diariamente, a la bandera Nacional y llegar a recordarle que como hace algunos años se le vuelva a amar en lugar de seguirla olvidando.
Existe una orden de parte de las autoridades de multar a cada taxista o rutero que le pegue una calcomanía con el símbolo patrio. Cualquier vehículo oficial que porte una bandera mexicana el conductor es sancionado o despedido de su puesto por estar haciendo propaganda a otra cosa que no sea el logo o letrero que al gobierno se le antoje inventar.
Desde hace varios años que la bandera mexicana no ondea en ninguno de los edificios oficiales, que son del pueblo, no de las autoridades, do para colocar una como símbolo de la nación. Parece que les da vergüenza ser mexicanos. ¿Por qué no la dejan ondear diariamente? ¿Será que existen otras razones que el ciudadano desconoce y la autoridad no las quiere explicar? En las mismas oficinas oficiales ya sólo se ve la fotografía del director pero en algunas las banderas mexicanas brillan por su ausencia. Ni siquiera los mismos trabajadores, incluyendo a los altos funcionarios, portan un distintivo con el símbolo patrio. 
Este 10 de abril es el aniversario luctuoso del héroe de la Revolución Mexicana, General Emiliano Zapata Salazar y nadie se entera porque no se le recuerda públicamente. Las ceremonias mexicanas siempre las hacen en lo oscurito, junto con algunas autoridades y no frente al pueblo, pero eso sí, cambian la fecha de la celebración por motivos baladíes, que hacen que el pueblo y en especial la niñez se confunda e ignore lo que sucedió en aquellos días, ya que los actos se llevan a cabo en las fechas que se les antoje. Así el 5 de Mayo contra los franceses, se festeja el lunes anterior o el siguiente, sin avisarle al ciudadano qué es lo que se celebra, como el 20 de noviembre que nadie se recuerda qué pasó en esa fecha. 
Ya no digamos del Día de la Bandera, de los Niños Héroes (quienes han desaparecido en los libros de texto gratuito) y que nadie sabe contra quiénes pelearon, pues las mismas autoridades hacen como que lo ignoran. Y así ya se desconoce quiénes fueron: los héroes de la Independencia, de la Reforma, de la Revolución, de la Nacionalización del Petróleo y de los demás representantes de la nación mexicana a través de la historia.
 Debemos recordar, hacer saber al pueblo y a las autoridades, que los actos antimexicanos no son culpa de la nación ni tampoco de México de lo que está pasando en el país, ya que este fenómeno inédito es propiciado por sus gobernantes, que tan sólo son los administradores y no los dueños de México.
Exijo a las autoridades de todos los niveles que dejen de castigar a quienes portan un lábaro patrio, pero sí recordarles que es un verdadero orgullo el honrar a nuestra bandera mexicana, llevándola en su auto, colgándola en sus casas, en sus escuelas y en todos los centros sociales del país, para recuperar lo poco que las autoridades nos han dejado de nacionalidad, ya que cuando se habla de mexicanidad, la autoridad lo acusa de ser de la delincuencia organizada.
Por eso somos presa fácil de gente extraña y nacionales corruptos, ya que nos han acostumbrado que el nacionalismo en una rara y peligrosa enfermedad, que el que reclama o protesta, no respeta las nuevas leyes recién cambiadas en beneficio de una élite extranjera de la que el gobierno es cómplice, por tanto no interesan los tipos de tratados que hace el gobierno con el exterior, ni sabemos de qué se tratan esos convenios y nos vamos enterando ya que se firmó ese convenio ya se hizo ley, pero que ningún ciudadano sabe de qué se trata, hasta que nos empiezan los golpes. ¿Cómo es posible que estemos en esta situación, en la que la mayoría de los mexicanos está inconforme con la manera como se ha manejado la política en México? ¿A qué se debe que no estén funcionando las reformas “estructurales”? ¿Y por qué la población se ha empobrecido de tal manera que ya no sabe qué hacer? La mayoría de los ciudadanos dice estar cansada de falsas promesas y no cree que la cosa vaya a mejorar. Algunos piensan que todavía hay un poco de esperanza y a muchos ya no les interesa lo que digan los políticos.  Como prueba, ahí está lo que pasó con el Tratado de Libre Comercio, en que la gente se dio cuenta del daño que le hizo al país cuando se abrieron las fronteras y no se cobraron impuestos a los productos importados que hicieron que quebraran muchas industrias y comercios, se cerraron las escuelas, se atomizó el campo, porque el gobierno lo abandonó al dejarlo sin préstamos, sin semillas ni fertilizantes, que fue cuando se clausuró Fertimex y llegaron las trasnacionales a vender lo que era rechazado en su propio país. 
Y todo esto es porque nos han quitado el amor por el lábaro patrio, hacia el Himno Nacional y a la historia que es nuestra propia identidad. A este paso, vamos a desaparecer como nación y como mexicanos.

 

Por:  Rafael Benabib  /  [email protected]