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No sólo se encuentra una base militar en la frontera sur de nuestro País, Guatemala, sino que el gobierno de Estados Unidos está intentando penetrar dentro del territorio nacional con su ejército para “perseguir a los traficantes de drogas dentro de México, que el gobierno nacional no ha podido detener”. Y ¿hasta dónde va a llegar si los cárteles están a lo largo y ancho de nuestro territorio? ¿Desde Chiapas hasta Tamaulipas, pasando por La Ciudad de México?, y no dudamos que nuestras autoridades ya lo hayan aceptado.

Lo que no se entiendo es: ¿Por qué se está modificando el Tratado del Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) al final del sexenio y no se le deja para quien llegue en 2018?, ya que el próximo presidente, tendrá que cargar con todo el paquete.

En 1993, Carlos Salinas de Gortari firmó el Tratado, prometiendo que el País iba a beneficiarse y el mismo sólo nos trajo la quiebra de la industria mexicana, la atomización del campo y de la agricultura nacional. Pues si bien es cierto que exportamos alimentos a los Estados Unidos, los dueños de esas tierras son las grandes trasnacionales, en especial las estadunidenses.

Los canadienses en su mayoría son los dueños de la tierra, pero no de los sembradíos sino de las compañías mineras, quienes se llevan nuestras riquezas, mientras nos dejan el veneno dentro de los mantos acuíferos y con su quebradero de piedra para llegar a la explotación (fracking), enferman a la población, a los animales y a los alimentos. Estos campos están diseminados por todo el País y cuentan con la seguridad física de nuestras fuerzas policiales en contra de los mexicanos que se vean afectados.

Además quieren que adoptemos el modo de vida de los estadunidenses: en los Juicios Orales sin tener las leyes que defiendan o respalden a los acusados o al Ministerio Público, ni tenemos la preparación de los jueces, ni del castigo contra la corrupción, ahí el que tenga más dinero y/o una mayor facilidad de oratoria, va a ganar todos los juicios con la mano en la cintura. Simplemente no estamos preparados para ello.

Se están entregando los energéticos al extranjero, se permite que nos rebajen las exportaciones del azúcar refinadas y no les reclamamos. ¿Qué se espera que los gobiernos de Canadá y de Estados Unidos nos vayan a pedir en el Tratado nuevo? ¿Que paguemos aranceles altos en nuestras exportaciones hacia EE UU de hasta un 30%? ¿Y que a ellos no les cobremos cuotas arancelarias por el paso de su mercancía, que el 80 por ciento de lo que aquí consumimos es importación?

Como dijo Donald Trump, “El TLCAN ha perjudicado a los Estados Unidos y eso lo tenemos que cambiar en beneficio de nuestro País”. (No será en beneficio de los grandes capitales estadunidenses, porque a la población de aquel País no le llega nada). En lugar de repeler esa amenaza directa, el gobierno de México está suplicando tibiamente que “el golpe contra nuestra Nación no sea muy duro”.

Entre otras cosas, se pusieron a construir un nuevo aeropuerto que al pueblo le está costando miles de millones de pesos con más deuda externa, en lugar de usar ese dinero en educación, en salud y en alimentación para el 60 por ciento de los habitantes de México. Poca gente conoce o se imagina para qué están haciendo el aeropuerto más grande del mundo si somos uno de los países donde un gran porcentaje de la población carece de los más elementales medios de subsistencia, que está entre los primeros lugares del mundo, que tienen menos ingresos por habitante.

Se comenta que un aeropuerto de esas dimensiones no lo necesita ni todo el Estado de California, ni Nueva York ni Paris que son los de más movimiento en el mundo. Para un país como México, el que no tiene ni 400 aviones en todas sus flotas, contra los 1400 de American United y 900 de la compañía Estern Airlines, las necesidades de un aeropuerto mexicano son mínimas y no tenemos turismo internacional ni local por falta de dinero; y quién necesita un aeropuerto gigante como esos.

¿No será que lo están haciendo para que los “marines” lo usen como base militar y perseguir a los narcos en todo México y en el resto de Latino América?, además de úsarlo como base de operaciones contra los gobiernos que son BAD HOMBRES y no siguen las órdenes de los dueños del dinero (aquellos que sólo les interesan las ganancias para seguir guardando más y más riquezas). Porque en México si necesitan a los marines para que les cuide sus inversiones, no sea que vaya a llegar un presidente que sí quiera al País y sus intereses se vean amenazadas. Entonces ya no va a ser Corea del Norte su enemigo, sino directamente nuestro País.

En cuanto a la fortaleza del nuevo aeropuerto se sabe que sólo va a recibir aviones de poco peso, como los helicópteros Tomahawk y otros aparatos igual o menos pesados que los nombrados, ya que si se hunde en medio del Lago de Texcoco por más cemento y tezontle que le echen, no nos vayan a salir con que se tapó un drenaje y se le hizo otro Socavón, mientras cuatro aviones de American Air Lines se hunden en el primer aterrizaje que hagan.

Desde 1973 en tiempos del presidente Echeverría, el gobierno de EEUU se ha encargado de que no lleguen turistas a México. Sólo a Punta Diamante (Que no es Acapulco sino sus grandes hoteles trasnacionales) o a Ixtapa (que tienen puros hoteles extranjeros y que tampoco es Zihuatanejo). Igual nos ha dejado de mandar estudiantes que desean aprender nuestra historia y nuestro lenguaje, que ha hecho que muchas escuelas bilingües en toda la República, hayan cerrado sus puertas o cambiado a la enseñanza tradicional para estudiantes mexicanos.

La cosa es que se van a meter a su ejército con cualquier pretexto. Y la gente se pregunta ¿A qué hora se van a ir?, ¿Al mismo tiempo que de Guatemala, de Colombia o de Guantánamo?..

Va de cuento
Rafael Benabib
rafaelbenabib@hotmail.com