El 90 por ciento de la población mundial ignora lo que le está sucediendo a su propio país con relación a la política interna y en especial con lo que está pasando en el exterior. En México casi nadie sabe por qué se dio el fallido golpe de estado en Turquía o qué le está pasando al gobierno de Brasil y el por qué sacaron del poder a la presidenta Dilma. Lo único que se sabe de Venezuela, es que hay pobreza y carestía de alimentos, porque es todo lo que dicen por televisión pero no sabemos qué lo está causando y quién los esconde. Y así, como no estamos enterados de lo que sucede en el exterior, más lo que nos dice televisa, pues nos vemos desconcertados y nos hacemos creer que no nos importa lo que por ahí pase, sin pensar que también en México hay muchos que están pasando hambre.
Si ignonoramos lo que pasa en México y lo sucede dentro de la política nacional, menos vamos a enterarnos de los demás países. Pero eso no es un problema local, a casi todos los pobladores del mundo les sucede lo mismo; de igual forma el grueso de los ciudadanos estadunidenses no están enterados de lo que le pasa en el planeta ni a su propio país. Allá sólo un cinco por ciento de investigadores y analistas de ciencias sociales están bien enterados, entre los que se encuentran: los intelectuales, algunos maestros universitarios, y la gente que lee los periódicos de varias tendencias y que se forman su propia opinión.
El porcentaje restante, es gente que trabaja para las grandes empresas. Los que analizan profundamente los movimientos de la economía y de la política nacional e internacional y planean a 20, 30 o 50 años con antelación, como lograr encausar lo que va a suceder en ese o en un mayor lapso de tiempo, pero ellos están al servicio del uno por ciento de la población, quien es dueño de las finanzas, quien al tener el poder económico, por ende tiene el poder político. 
El resto de los norteamericanos no sabe casi nada de política porque no les llega ninguna información y quien analiza los acontecimientos con un poco de sentido común, se queda callado porque lo pueden acusar de terrorista, comunista o por lo menos de antiamericano, por tanto, sólo la poca gente enterada llega a hablar de política critica, pero en círculos más o menos privados.
La mayor parte de la población mundial no sabe qué es lo que busca el Estado Islámico, Quién lo creó, por qué tiene tanto poder y hace daño a lugares tan importantes. Quién le da las armas o les permite explotar el petróleo para cubrir sus gastos de guerra, de qué lado está Rusia, China, Siria, la Unión Europea o los Estados Unidos, pues con decir “yo no me meto en política” creen que ya están a salvo de los problemas caseros, de la ciudad, del estado, del País y del mundo que nos rodea, pues se olvidan que la acción de cada uno de los 7 mil millones de habitantes en elplaneta, repercute de una manera u otra en la vida de uno mismo. Y la gente se pregunta: ¿por qué estará escondida toda esa información? ¿Será que nos quieren ignorantes?
No importa quién gane las elecciones en los Estados Unidos, porque tanto la señora Clinton como el señor Trump, por más hablador que este último sea, se van a tener que ajustar al establishment o sea, la política regida a través del mercado mundial y a las órdenes de las grandes empresas multinacionales.
Muy pocos mexicanos estamos enterados de los “acuerdos” entre el gobierno de México y algunos otros países, porque casi todo se hace en secreto. Se habla tanto del Tratado de Libre Comercio y sólo unos cuantos saben de qué se trata, ya no digamos del Acuerdo Transpacífico (TPP) donde, entre muchas cosas más, van a desaparecer los medicamentos genéricos y sólo se podrán usar los de patente, al triple de precio en perjuicio del pueblo o el tratado de Cielos Abiertos para que lleguen miles de aviones extranjeros a hacer la labor de Aeroméxico y de las pocas otras líneas mexicanas de llegar a cualquier destino de México, dejar parte de los pasajeros, aterrizar en otra ciudad, descender y levantar pasaje. Por ejemplo de Nueva York a Acapulco y de ahí a la ciudad de México, a Tijuana o a Guadalajara e inclusive de nuestro País a cualquier otro destino del planeta, usando a México de trampolín.
¿Quién está enterado del comportamiento del presidente Macri de Argentina si no sabemos ni lo que hacen los gobernantes mexicanos y cuando nos enteramos, sus errores y corruptelas están a salvo ante la complicidad del resto de los políticos?
La ignorancia es la mejor arma para tener callada a la población y que no puede protestar porque no sabe cómo ni por qué. Lo mismo en Estados Unidos para que nadie se queje de enrolarse en una guerra a defender a su país a 20 mil kilómetros de distancia para detener disque a la democracia, por tanto, tienen que sewr apolíticos.
En México está pasando algo parecido con las marchas y cierre de carreteras de los maestros, donde el gobierno no quiere cambiar una ley impopular y de esa manera los educandos pierdan algunos años de conocimientos, así ni siquiera reclamarán el que sus padres no tengan empleo o que las reformas no hayan tenido la respuesta esperada y que ese día no hay de comer, pero no importa, porque ya prometieron comenzar “La Guerra Contra el Hambre”, aunque sea con papas fritas y refrescos azucarados. 
Así están Francia, Alemania y Bélgica, llenos de marchas y protestas ya no digamos España y Grecia, donde las inmigraciones los vuelven locos, además de que a los primeros tres los tienen aterrados con las explosiones y matanzas que ojalá no se vuelvan a repetir.
En China, Corea del Sur, Taiwán y otros países del lejano oriente, donde la gente está en la total ignorancia, esos son los que sufren el menor ingreso del mundo para sacar la mayor producción de mercancías a los mejores precios y son los que no pueden protestar. Conste que con ellos que se va a competir en el Tratado Comercial del Acuerdo Transpacífico (TPP).

Va de cuento
Rafael Benabib

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