-Toda vez que las planchas de madera y de fierro fueron removidas de los trabajos, en lo que siempre será la Plaza de Armas de Cuernavaca, quedamos gratamente sorprendidos del buen trabajo que se hizo de la hoy Plaza General Emiliano Zapata Salazar, antes Jardín Morelos. En fin, que las plantas y sus combinaciones de colores se ven muy bonitas, los laureles de la india quedaron bastante protegidos por las bases, las que a su vez rodea varios conjuntos de ellas que le daría envidia a cualquier ciudad capital del mundo, suspiro Areli.
-Pues los árboles que se tuvieron que retirar, según dicen los que estuvieron encargados de los trabajos de jardinería, fue porque algunos ya estaban secos o porque la gran mayoría estaban enfermos y llenos de plaga. Pero de cualquier forma los nuevos árboles que se plantaron en su lugar, con el tiempo nos van a dar la sombra, el oxígeno, la humedad y la vida de los microorganismos y los pájaros, de los que alguna vez el ciudadano gozó, añadió don Carlos.
-Desafortunadamente, según dicen los encargados de dichos trabajos, los árboles nuevos van a comenzar a florear dentro de unos cinco años. Sin embargo las plantas que adornan el resto de la plaza están lindamente combinadas en colores brillantes, como los crotos, las astromelias, además de un lindo conjunto de otras especies, lo que hace que el parque luzca hermoso y en todo su esplendor, explico Santiago.
Areli dijo que ella le recomendaba a la población a ir a la plaza a regocijarse con la belleza del alumbrado especial, el cual brilla al paso del visitante, quien también se maravilla del juego de luces que provocan las lámparas de 80 centímetros de altura probando una combinación de lindos y apacibles colores.  
-Lo que pasó es que los trabajos no se terminaron antes de las fiestas septembrinas y sólo tuvo cabida en la explanada un pequeño grupo representativo de nuestra sociedad, los miembros del gabinete y algunas autoridades. Pero de cualquier manera la gente celebró dando el grito en la casa de algún familiar, porque, a pesar de ser “Noche Libre”, estuvo prohibido el consumo de  bebidas embriagantes y, para mí, que eso es lo único que faltó –se quejó Mireles.
Don Carlos se refirió a las bancas de fierro que estaban antes en la Plaza de Armas que habían retirado para colocar el piso y que faltaban alrededor de la plancha, porque esas se necesitan para cuando los padres o abuelos de los niños que llegan a jugar con los globos, las pelotas o las patinetas y tengan la oportunidad de estarlos vigilándolos y gozar como los pequeñuelos hacen, cosa que ahora no pueden hacer al no haber ni un lugar donde sentarse y continuó diciendo que aunque estuvieran a pleno sol, los mayores ya se las ingeniarían para resguardarse de él, con gorras, sombrillas para el sol, etc. Y así poder cuidarlos y descansar ellos mismos dentro de ese hermoso jardín. Otra cosa que le faltaría, continuó diciendo, es que las plantas estuvieran protegidas por algunas rejas o alambrado, pues la gente las usa para sentarse y al poco tiempo van a ser pisoteadas o arrancadas, instó.
-Las plantas no sólo deben de estar protegidas por las pisadas de los niños o el que la gente se siente en las orillas de las plantas, en especial las colgantes, sino que ya se están llenando de desperdicios, como: servilletas, botellas de refresco, colillas de cigarro, etcétera; y como esto no se puede evitar, creo que sería adecuado colocar basureros alrededor y al interior de la plaza y sobre todo vigilar que si alguien cometa una falta de esas, por lo menos se les llame la atención y se les reprenda, pues como no existe ningún basurero ni policía en todo el jardín, ni siquiera se les puede regañar porque al no haber depósitos para la basura, los únicos lugares donde la puedan tirar es en el suelo o dentro de las jardineras –descubrió Areli.
-¿Y dónde colocarías tú dichas bancas de fierro? Porque es muy fácil criticar y dejar las cosas como están, sin por lo menos, presentar una propuesta adecuada, como podía ser frente al grupo de las plantas que se encuentran en las orillas de la plancha, lo que cumpliría dos funciones: por un lado tener la facilidad de estar en medio de la Plaza, teniendo donde sentarse y otra el defender en lo que se pueda, el que la gente no recargue los pies ni se siente sobre esas lindas y costosas plantas –se preguntó y se contestó Adriana a la vez.
Mireles se burló de lo que andan diciendo, que es muy probable que a alguien se le ocurra, ahora que ya no hay ninguna banca de fierro ni alguna estatua que vayan a colocar la estatua de Hernán Cortés a caballo, quien fuera el conquistador y el asesino de más de 200 mil indígenas mexicanos en tiempo de la primer llegada de guerreros extranjeros a nuestro País. Pero eso son habladurías de la gente, como si fueran a poner la estatua de Hitler o de Trump, en medio de la plaza de La Constitución de la Ciudad de México.
Los presentes que admiraban la Plaza de Armas, comenzaron a discutir, que si la obra se había tomado el tiempo prometido, otros se preguntaron cuánto le había costado esos trabajos al erario del Estado, quién era el responsable del diseño y de la obra, si se había mostrado alguna maqueta o el proyecto en sí a la ciudadanía, etc…
Don Carlos calló a todos diciendo que no había tenido importancia el tiempo ya fuere corto a largo que el trabajo se hubiere llevado, como tampoco importaba el que hubiera costado poco o mucho, porque al término de la obra, cualquier cantidad la misma lo justificaba. En cuanto al  diseño de la plaza, ahí tenían los resultados y el autor ya aparecería y el que si se había mostrado o no el proyecto, lo más importante eran los resultados.
A quién le interesa saber esas nimiedades, si todos estamos de acuerdo que finalmente la Plaza de Armas de Cuernavaca quedó muy bonita, lo que tenemos que hacer es cuidar que se respete el hermoso trabajo que se hizo del que debemos estar orgullosos.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]il.com

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